Por Mathieu Tourliere.
Un fuerte operativo policiaco-militar detuvo hoy a la
caravana migrante conformada por alrededor de 500 personas centroamericanas,
entre ellas muchos niños, que ingresó en la madrugada de este miércoles a
Chiapas por Ciudad Hidalgo.
Entre llantos y reclamos de indignación, decenas de
personas fueron subidas –a veces con violencia– en autobuses con destino a la
Estación Migratoria Siglo XXI, el centro de detención migratoria de Tapachula,
donde la enorme mayoría de ellos serán deportados a sus países de origen.
Otros tantos escaparon por los montes aledaños a la carretera
–donde se encontraba un segundo cerco militar–, mientras que decenas de
personas dieron la vuelta y regresaron por el camino del que venían. Varios
traían carriolas con bebés.
Bajo un sol tremendo y un calor sofocante, las personas
–originarias en su mayor parte de Honduras– caminaron durante horas a la orilla
de la carretera que lleva a la Costa de Chiapas, bajo la custodia de agentes de
la Policía Federal (PF).
Al llegar a la altura de Metepa, se percataron que cientos de
agentes de la PF, Policía Militar y Secretaría de Marina les estaban cerrando
el paso, mientras que las patrullas atrás de ellos les impidieron regresar.
La tensión creció hasta que los agentes del INM finalmente
agarraron a varios jóvenes para subirlos con la fuerza a los autobuses; a otros
los convencieron que se subieran, con la promesa de que en el centro de
detención les abrirían trámites de regularización.
En un boletín emitido por la tarde, el INM aseveró que los
militares actuaron como Guardia Nacional, ello a pesar de que los agentes
castrenses operaron con uniformes y distintivos de la Policía Militar y de la
Secretaría de Marina, sin nada que indicara su pertenencia al nuevo cuerpo de
seguridad.
El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció por la
mañana que la Guardia Nacional entrará formalmente en funciones a partir del
próximo 30 de junio; de resultar verídica la información del INM, la de hoy
sería la primera operación de la Guardia Nacional en un operativo de migración.
El Instituto también afirmó que las personas “accedieron”
a trasladarse por autobuses a la Estación Siglo XXI, en Tapachula, y que sus
agentes revisaron la condición migratoria de las personas “de manera pacífica”
y “cuidando su integridad”.
En medio de la trifulca y el caos, Apro pudo constatar que
los agentes no realizaron tales revisiones migratorias.
Este fuerte operativo ocurrió en medio de las negociaciones
que el gobierno mexicano emprende en Washington con la administración del
presidente Donald Trump para evitar que éste imponga aranceles sobre los
productos mexicanos.
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