Por José
Antonio Román.
Tajante,
el director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Mario Alberto
Rodríguez Casas, afirmó que esta casa de estudios no necesita la autonomía, que
hay un consenso amplio entre la comunidad para seguir siendo una institución
del Estado mexicano, dependiente de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
En
entrevista, aseguró que existen todas las condiciones para que el Congreso
Nacional Politécnico (CNP), pendiente desde 2014, finalmente se realice en el
primer trimestre del año. Indicó que además de prisa, tiene urgencia por sacar
adelante dicho congreso, como un camino necesario para la transformación del
instituto. Rechazó que el resultado de este ejercicio sea una refundación, pues
su filosofía cardenista sigue siendo vigente y pertinente.
Rodríguez
Casas, quien en noviembre próximo concluye su trienio –aunque puede ser
ratificado por el presidente Andrés Manuel López Obrador–, destacó que en
estos dos años ha aumentado la matrícula 23 por ciento, ampliado la oferta
educativa e incrementado las unidades de enseñanza, además que se ha apostado a
la educación 4.0 para enfrentar la cuarta revolución industrial.
Requerimientos
cambiantes.
–En
noviembre pasado cumplió dos años al frente del IPN. ¿Cuál es el balance que
hace de su gestión?
–El
balance es positivo. Veo estabilidad en la institución, y logros de la
comunidad politécnica. Uno de ellos, de los más importantes, es la matrícula,
que ha crecido 23 por ciento en los últimos dos años, que implica unos 14 mil
jóvenes. Todo, sin un presupuesto adicional, gracias a un proceso de
reingeniería, de potenciar el uso de las instalaciones y de los profesores y
personal de apoyo. Con esto también atendemos las indicaciones de la SEP y del
mismo Presidente, de ampliar la cobertura.
Otro es
la docencia. El mundo, el país y los requerimientos de la industria y de todos
los sectores están cambiando. Ello obligó a que el Politécnico también esté
cambiando; estamos incorporando al modelo educativo del IPN las herramientas de
la educación 4.0, con las tecnologías de la cuarta revolución industrial. Hay
una apuesta decidida por la educación 4.0. Es la oportunidad que tiene el
instituto de reinventarse y alcanzar una excelencia en la educación, de ese
tamaño es como yo estoy conceptualizando el impacto que va a tener la educación
4.0 en la formación de los jóvenes.
–¿En este
empeño por ampliar la cobertura se enmarca también la creación de nuevas
unidades académicas del IPN?
–Sí, el
Politécnico está empeñado en ello, pero no solamente es ampliar la cobertura,
sino tener nuevas formaciones que respondan a lo que en este momento está
requiriendo la sociedad. Tenemos que responder porque de lo contrario nuestros
jóvenes no van a tener un empleo en los próximos años. Hay un amplio rediseño
de los programas académicos, pero también en la creación de nuevas carreras. Al
final de este año tendremos 24 nuevas carreras y programas de posgrado. A la
par, se trabaja en ampliar la presencia del IPN en todo el país; estamos en 23
estados y proyectos para Nuevo León y Jalisco, y una nueva vocacional en
Tecámac, estado de México.
–La
realización del Congreso Nacional Politécnico (CNP) sigue siendo un pendiente
después de varios años. ¿Se va a realizar?
–No hay
la menor duda. Se están dando todas las condiciones para ello, aunque eso es
algo que tiene que definir la comisión organizadora del CNP (CoCNP). La
percepción que tengo es que va a ser en el primer trimestre de este año. En lo
personal, no sólo tengo prisa, tengo urgencia por que el congreso se haga,
porque eso va a permitir la transformación del Politécnico. Esa es mi urgencia,
no otra.
–¿Este
congreso transformará y refundará al IPN?
–Desde mi
percepción, lo que tenemos que hacer es una transformación, no una refundación.
Una refundación es tomar un rasero y empezar de nuevo, como si lo hecho antes
no funcionara. No es el caso del IPN. El Politécnico tiene que transformarse
porque está cambiando la sociedad, el mercado, el mundo, pero la filosofía –que
es lo que implica una refundación–, esa sigue siendo tan pertinente como cuando
[Lázaro] Cárdenas. Lo único que ha cambiado es el entorno, pero la filosofía
cardenista debe de seguir preservándose. No veo ningún elemento que implique
refundarse.
–Dentro y
fuera del IPN se habla de autonomía. ¿Sería conveniente?
–No, muy
tajante, definitivamente yo no lo considero así. Esas voces son unas cuantas,
pero el consenso, la gran mayoría, quiere que el IPN siga siendo una
institución del Estado mexicano. Una institución orgullosamente de la SEP. No
necesitamos la autonomía, o al menos no necesitamos la autonomía como está
concebida en algunas otras instituciones.
Pero algo
más importante, es que el Estado necesita una institución como el Politécnico
para hacer realidad sus políticas educativas. Y una forma directa de poder
hacerlo es con una institución que sea del Estado, como lo es el IPN. Lo que se
necesita es aprovechar más al Politécnico y sus capacidades.
La apuesta
–Hay
críticas de que el congreso ya tiene una agenda prestablecida.
–Definitivamente
no. Poco he tomado la palabra en la comisión organizadora, porque es la
comunidad y los congresistas son los que tienen que decidir. Los temas que sean
y serán definidos por la comunidad y no de la dirección general. En febrero
viene un proceso amplio de consulta, para que se realice el diagnóstico del
instituto y sobre lo necesario para poder reposicionarlo como la institución
líder tecnológica, en lo nacional e internacional. Yo le estoy apostando a la
transformación del IPN. Esa es la prioridad.
–Cómo y qué
hacer frente al insuficiente subsidio que se otorga a las instituciones de
educación superior.
–Para el
IPN ha habido incrementos pequeños, pero lo más importante es que no ha habido
disminuciones ni recortes. Si queremos tener una educación calidad, aumentar
carreras y matrícula, el Politécnico necesita tener un apoyo adicional al
recibido hasta ahora. Pero no hay que esperar a que nos den, debemos buscar
cómo. Uno es creando el recurso con autogenerados, que en esta administración han
crecido de manera importante, además de las economías internas. En los últimos
dos años, hemos invertido cerca de mil 200 millones de pesos en mantenimiento y
equipo de laboratorio, con recursos propios. Aquí no ha habido un solo recurso
mal usado.
–¿Qué le
queda pendiente en la recta final de su gestión?
–Cuando
se acerca el fin de una administración, se habla también de la siguiente y, por
supuesto, que empieza a desatar lo político. Pero vamos a trabajar en
incrementar la cobertura; ampliar la oferta académica, redoblar la tarea de la
transformación del Politécnico; que se realice el congreso y empezar a operar
lo que salga de él. Sé que se podrá hacer realidad muchas cosas, pero otras
tendrán que quedarse para ser continuadas.
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