Ricardo
Ravelo.
Las
primeras investigaciones sobre la corrupción en el Ayuntamiento de Tijuana,
Baja California, dan cuenta que el ex Alcalde panista Juan Manuel Gastélum
Buenrostro, “El Patas”, heredó un verdadero desastre a la administración que en
octubre de 2018 asumió Arturo González Cruz. Se afirma que el saqueo financiero
no tuvo límites y las evidencias así lo van confirmando.
A la vuelta
de tres meses se han descubierto desvíos de recursos públicos, aviadores,
usurpadores de funciones, nepotismo, saqueo de equipo electrónico y contratos
millonarios, sin licitación, que causaron un quebranto financiero de 23
millones de pesos en la Dirección de Comunicación Social, a cargo de Moisés
Márquez.
El área
de Comunicación Social es la que, hasta ahora, presenta mayores escándalos tras
los malos manejos detectados. Y es que se descubrió que Gastélum Buenrostro
tenía un operador externo que fungía como su informante, transaba con algunos
medios de comunicación, asignaba contratos millonarios para el manejo de la
imagen pública del Alcalde y enderezaba campañas de desprestigio en contra de
los enemigos de Gastélum sin ser funcionario del Ayuntamiento.
Su nombre es
Víctor Laguna Peñaloza, un pseudoperiodista que ha sido denunciado por
golpear a su esposa, por ser adicto a las drogas y por sus acciones deshonestas
como operador externo del Ayuntamiento. Su mayor mérito es ser hijo de la diputada
panista Alfa Peñaloza Valdés y amigo de Juan Manuel Gastélum Rivera, hijo del
ex Alcalde, con quien hizo negocios creando empresas ex profeso y adjudicarse
contratos para el manejo de su imagen pública a través de plataformas que
funcionan en las redes sociales.
En realidad,
Laguna Peñaloza no ostentaba ningún nombramiento como funcionario del
gobierno de Gastélum Buenrostro, pero era ampliamente conocido que él tomaba
varias decisiones en materia de Comunicación Social y que tenía –y tiene –una
estrecha relación con el ex Alcalde, según se acredita por diversas fotografías
públicas. Era uno de sus más cercanos hombres de confianza, además de su
informante directo.
Laguna
Peñaloza, de acuerdo con sus antecedentes, empezó sus tareas como servidor
público el 18 de abril de 2008 como director de Inspección y Verificación.
Entonces devengaba un sueldo de 7 mil 459.20 pesos. Luego, en el XlX
Ayuntamiento de Tijuana, fue empleado de confianza ll. Entonces tenía 21 años.
El 30 de noviembre de 2010 presentó su renuncia al puesto de inspector ante la
Oficialía Mayor. Le fue aceptada.
Cuando
Juan Manuel Gastélum Buenrostro asumió la presidencia municipal lo colocó como
operador externo cuyas funciones, como ya se dijo, eran el espionaje (era su
informante directo) y la operación de golpeteo, a través de portales y sitios
abiertos ex profeso en Internet para enderezar campañas y así denostar a los
enemigos de su jefe.
Debido a
esas tareas, el director de Comunicación Social, Moisés Márquez, le asignó
un nutrido equipo electrónico: lentes para su cámara, memorias, un escritorio
con silla, una computadora Apple, un Ifone y memoria externa, los cuales no
regresó al término de la gestión de Gastélum Buenrostro, por lo que ahora está
acusado de sustraer bienes propiedad del Ayuntamiento de Tijuana, además de los
presuntos fraudes con los contratos para el manejo de la publicidad.
Conocido
como “El Tigrito”, las investigaciones realizadas por la Sindicatura
Procuradora indican que el despojo se instrumentó a través de la Dirección de
Comunicación Social, en donde también se investigan varios contratos,
presuntamente irregulares, que fueron asignados a empresas sin antigüedad,
experiencia ni infraestructura –posiblemente fantasmas –en las que se habrían
desviado unos 23 millones de pesos por trabajos cuyas evidencias no existen,
según las denuncias.
En concreto son
cuatro los contratos presuntamente amañados en los que está implicado el
llamado “Tigrito”, pues se ha descubierto que las empresas beneficiadas en
realidad no estaban capacitadas para prestar los servicios de consultoría y/o
campañas publicitarias.
Una de
las empresas investigadas es “Mexikna”, S de RL de C.V, operada nada menos y
nada más que por Juan Manuel Gastélum Rivera, “El Patitas” — hijo del ex
Alcalde panista –y Víctor Laguna Peñaloza.
Los
representantes legales de la empresa son Dian Mercedes Gutiérrez Ponce de León
y Grecia Rodríguez Valencia, exempleadas del XXll Ayuntamiento de Tijuana. Esta
empresa y sus operadores están acusados de daño patrimonial por 3 millones 068
mil pesos. Al momento de adjudicarle el contrato la compañía tenía cuatro meses
de haber sido constituida.
La
empresa Mexikna se encargó de videograbar todas las actividades del entonces
presidente Juan Manuel Gastélum Buenrostro.
Otra
empresa bajo investigación, por presuntas operaciones fraudulentas, es “Five
Star Promotions S.A de C.V.” Como accionistas fungían Noemí Mejía y Alexa
Isabel Acevedo Fonseca. Se le adjudicó un contrato, sin licitación, por dos
millones 050 mil pesos para la promoción de imagen en redes sociales
–principalmente en Facebook –de las actividades del Alcalde Gastélum
Buenrostro.
Unos meses
antes de que concluyera la administración panista, la empresa fue disuelta
en Zapopan, Jalisco. Las indagaciones ahora señalan que esta empresa era
utilizada por Víctor Laguna para realizar trabajos, presuntamente sucios, de la
administración panista.
Otra de
las compañías bajo investigación por presunto fraude es Grupo Consultores de
Mercado, SC. Sin tener una antigüedad superior a los cinco años ni
infraestructura instalada –su capital era de 3 mil pesos –esta empresa recibió
del gobierno de Gastélum cinco contratos por adjudicación directa por 12
millones 404 mil pesos para la prestación de servicios profesionales que consistían
en videograbaciones, conteos vehiculares y peatonales, entre otros, cuyos
registros de trabajo no existen, según establecen las investigaciones
realizadas.
La otra
empresa bajo investigación, presuntamente ligada a Víctor Hugo Laguna Peñaloza
es “Dandys Creativo Sociedad para Acciones Simplificadas” (SAS). Según las
investigaciones, no existen registros ni constancias del trabajo realizado por
esta empresa –difusión, asesoría, grabaciones, estudios de mercado y evaluación
–pero ganó 5 millones 619 mil pesos mediante contratos adjudicados sin
licitación.
En realidad,
existe la sospecha de que tanto Gastélum Rivera como Laguna Peñaloza se
asociaron para saquear recursos públicos a través de dichas empresas fantasmas,
pues es bastante extraño que no haya registro de los trabajos realizados, pero
sí de los pagos millonarios que recibieron.
En realidad,
Laguna Peñaloza fue duramente cuestionado durante el gobierno de Gastélum
Buenrostro porque operada todo lo relacionado con la comunicación social sin
tener un cargo en el Ayuntamiento.
Tan
absurda era su función que la entonces regidora del PES, Mónica Vega, lo
denunció por usurpación de funciones. Según la denuncia, Laguna Peñaloza no
tiene contrato para prestar servicios ni es funcionario, pero sí utilizaba
recursos públicos “y mangoneaba a placer” a los empleados de Comunicación
Social.
Ahora que
el Alcalde de Morena, Arturo González Cruz, inició las investigaciones por
corrupción en contra del ex Alcalde Juan Manuel Gastélum y funcionarios de la pasada
administración, Víctor Laguna Peñaloza dice ser perseguido y estar amenazado.
Por ello, ha
dicho que se acogerá al mecanismo de protección de periodistas, operado por la
Secretaría de Gobernación. Tras conocerse la medida que tomará, un grupo de periodistas,
agrupados en la organización “Yo sí soy periodista”, hicieron pública una
carta, dirigida al subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas Rodríguez,
en la que lo alertan de la posible acción de Laguna Peñaloza, a quien
desconocen como periodista, lo señalan como usurpador de funciones que
actualmente investigado por presuntos actos de corrupción.
“Por este
medio, quienes integramos el colectivo “Yo sí soy periodista” de Baja
California, que entre sus intereses prioritarios busca apoyar el mejoramiento
del funcionamiento del “Mecanismo de Protección a Periodistas y Defensores de
Derechos Humanos”, queremos alertar sobre la intención de un personaje que se
presenta como comunicador, sin tener a trayectoria ni los merecimientos
correspondientes y, que ahora, bajo ese perfil, pretende alcanzar los
beneficios de este programa, argumentando ser un “periodista” perseguido por el
Estado de Baja California y el Ayuntamiento de Tijuana.
…”El
señor Víctor Laguna Peñaloza, alias “El Tigrito”, que es el caso que hoy nos
ocupa, hijo de políticos de las pasadas administraciones, se incrustó en la
pasada administración municipal en la que en un caso abierto de “usurpación de
funciones”, porque nunca se le dio un cargo oficial, operó de hecho como
director de facto de comunicación social del gobierno de Tijuana; utilizó los
recursos públicos que para eso habían; se canalizó recursos para su propia
empresa y la del hijo del ex presidente municipal y realizó “campañas negras”
con dineros oficiales, beneficiando a algunos comunicadores…
“Al
término de esa administración y para evitar averiguaciones que ya anunciaron en
su contra, hoy se presenta como director de lo que se llama un medio de
comunicación y que es una cuenta en redes sociales (Facebook), que inició hace
cuatro meses y que se llama “TJ Comunica”, desde donde emite opiniones
supuestamente críticas y, por eso, se dice “amenazado”, por lo que ha anunciado
que recurrirá a los Mecanismos de Protección a Periodistas”, tanto estatales
como a nivel nacional, ya que en breve debe responder a citatorios que le han
girado autoridades derivado de las investigaciones que se siguen por el posible
desvío de recursos públicos registrados en la pasada administración municipal,
donde él fungió como un prestador de servicios”.
La carta
enviada a Alejandro Encinas está firmada por 51 periodistas del colectivo “yo
sí soy periodista”.
Según datos
consultados, el Alcalde Arturo González Cruz está dispuesto a ir a fondo con
las investigaciones por presuntos actos de corrupción y no se descarta que
pronto haya algunos encarcelados como consecuencia de los abusos cometidos
durante el gobierno de Juan Manuel Gastélum Buenrostro, quien en Tijuana
encabezó un verdadero clan que se enriqueció a costa del erario público.
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