Por Alejandro
Caballero.
Dulce María
Sauri Riancho no perdía de vista el tablero electrónico ubicado a su derecha
desde la curul de vicepresidenta de la Cámara de Diputados.
Cuando la
votación parecía irreversible a su favor, abandonó el salón de plenos para
regresar un par de minutos después con el triunfo en la bolsa.
Ironías
de San Lázaro, ganaba la presidencia de la Mesa Directiva con más votos en
contra que en el primer intento, el del lunes 31 de agosto.
Hace dos
días rechazaron su nombramiento 112 legisladores; este miércoles lo hicieron
123.
El
triunfo de la exgobernadora de Yucatán se fincó en la mutación de las
abstenciones. Hace 48 horas sumaron 64, hoy 21.
Este
miércoles recibió 313 sufragios a favor, el lunes 278, la mayoría de ellos vía los que antes se
habían abstenido, entre ellos el voto del coordinador de la bancada
morenista, Mario Delgado Carrillo.
A la primera
votación asistieron 454 legisladores, a esta segunda 458.
Por eso,
quizá, cuando desde la secretaría de la Mesa Directiva saliente se dio a
conocer la votación y se hacía oficial la victoria priista, el festejo fue
sin estruendos, apenas acompañado por tímidos aplausos desde la raquítica
bancada priista que ni siquiera llega al medio centenar.
Por eso
requirió el oxígeno de los votos del PAN, MC, PES, PRD y de poco más de la
mitad de los sufragios morenistas para salir avante de un proceso en el que
la única bancada que mantuvo su rechazo fue la del PT, que en el punto más
álgido de la sesión, vía Gerardo Fernández Noroña, acusó a la secretaria de
Gobernación, Olga Sánchez Cordero, de haber operado a favor del PRI.
El diputado
petista tenía claro que la candidatura de Sauri Riancho estaba “planchada”,
como se dice en el lenguaje político, y que su aspiración de presidir la Cámara
de Diputados llegaba a su fin.
Con la derrota
a cuestas, en el turno del PT, el polémico legislador acusó:
“Quiero
denunciar que hay una operación de Estado para imponer a Dulce María Sauri
Riancho. Y la secretaria de Gobernación (Olga Sánchez Cordero) no tiene por qué
estar interviniendo en la elección del presidente de la Cámara de Diputados. Es
muy grave la condición en que están poniendo a compañeros del movimiento. Es
antiético que voten por el PRI”.
Y
dirigiéndose a las curules de la fracción parlamentaria de Morena les
restregó: “Este es un momento para definirse. Están con los liberales o los
conservadores. Están con el pueblo o contra el…”.
Mario
Delgado usó su turno para explicar el voto de Morena.
“El voto de
Morena no es un voto a favor del PRI, es un voto a favor de la legalidad. No se
puede regenerar la vida pública del país si actuamos como actuaban los otros
partidos, tenemos que ser diferentes.
“Nuestra
autoridad moral es porque respetamos la ley, sin maniobras, porque queremos una
presidencia de la Cámara respetuosa, institucional, no necesitamos más, porque
aquí manda la mayoría, porque está muy claro quién manda aquí”.
Y sin
mencionar de manera textual el compromiso del PRI, de que Sauri Riancho no
presentará controversias constitucionales contra el presidente Andrés Manuel
López Obrador, el también presidente de la Junta de Coordinación Política
(Jucopo) aseguró que con la entrega de la Mesa Directiva “no nos van a
desplazar en las decisiones.”
Entonces se
ocupó del petista: “Con todo respeto y fraternidad con Gerardo Fernández
Noroña, quiero rechazar cualquier intervención de algún funcionario del
gobierno federal. Quiero decir a los seguidores de Morena que no los estamos
traicionando, que no estamos transando, y que no vamos a torcer la ley para
beneficio de nosotros mismos”.
Durante la
sesión, unos 15 legisladores del PT protestaron mostrando de cara a las
curules y de espaldas a la tribuna una foto de Dulce María Sauri Riancho con el
presidente Enrique Peña Nieto y la leyenda “Por la dignidad de la 4T”.
La
propuesta de Mesa Directiva fue presentada como un acuerdo de las bancadas de
Morena, PAN, PRI, PES, MC, PVEM y PRD. El PT no lo firmó.
Así concluyó
el proceso de elección de la Mesa Directiva para el tercer año de la actual
legislatura.
Y así
logró el PRI la presidencia. Primero con el chapulineo de cuatro diputados del
PRD que le permitieron recuperar la tercera fuerza camaral que le disputaba el
PT y, segundo, con los votos apenas necesarios de Morena para alcanzar la
mayoría calificada.
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