Darío Celis.
El gobierno
tiene en la tubería proyectos energéticos por 452 mil 181 millones de pesos:
dos en análisis por 38 mil 984 millones, ocho de la Secretaría de Energía por
182 mil 385 millones y 15 comprometidos en el contexto del T-MEC por 230 mil
812 millones de pesos más.
Los dos
primeros corresponden a la CFE de Manuel Bartlett: las centrales de generación
de ciclo combinado de Celaya por 21 mil 560 millones y de Charrería por 17 mil
424 millones. La primera está programada para iniciar en marzo y la segunda en
julio de 2021.
Los ocho que
tiene en cartera la dependencia de Rocío Nahle, son la planta coquizadora de la
refinería de Tula por 54 mil 705 millones y la conversión del tren de
aromáticos a tren de refinación en el complejo la Cangrejera por 52 mil 500
millones de pesos.
De forma
preponderante también, la unidad de licuefacción en Topolobampo por 42 mil 420
millones, y la unidad de licuefacción en Salina Cruz por 25 mil 200 millones de
pesos.
Añada las
terminales de almacenamiento y distribución Escolín por 2 mil 163 millones, la
refrigerada de amoniaco y etano Cobos por mil 722 millones, la de etano de
Pajaritos por 2 mil 520 millones, y la planta de fertilizantes de Camargo por
mil 155 millones de pesos.
Los 15
proyectos restantes están planteados en el contexto del Acuerdo Nacional de
Inversión en Infraestructura y en el nuevo acuerdo comercial firmado con
Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.
Considere
primeramente los contratos petroleros de la Comisión Nacional de Hidrocarburos,
que ahora preside Rogelio Hernández Cázares, las famosas rondas petroleras que
se asignaron en el gobierno de Enrique Peña Nieto por un monto de 120 mil
millones de pesos.
En el
listado también la planta de amoniaco de Topolobampo por 20 mil millones de
pesos de la suiza-alemana Proman, que dirige aquí Arturo Moya, y que ahora
Andrés Manuel López Obrador condicionó a una consulta pública.
Un ducto de
transporte de gas natural en Chiapas por 17 mil millones, la planta de
generación de ciclo combinado de Tapachula por 16 mil millones y el sistema de
terminales Sirius Tuxpan-Hidalgo por 16 mil 500 millones de pesos.
La
construcción de la terminal de almacenamiento de refinados de Topolobampo de
iEnova, que lleva Tania Ortiz, por 2 mil 250 millones, y la planta de
manufactura pesada portuaria para componentes de la industria energética por 4
mil millones de pesos.
De igual
forma, la terminal marítima Sirius-Lázaro Cárdenas para almacenamiento,
distribución, importación y exportación de petrolíferos por 2 mil 400 millones,
y la terminal de combustibles en Puerto Altamira por 3 mil 740 millones de
pesos.
Agregue el
gasoducto Jaltipan-Salina Cruz por 12 mil 860 millones, el proyecto de
interconexión Nuevo Pemex-Valladolid por 7 mil millones, y la ampliación del
gasoducto de 160 kilómetros conexión con Mayakán por 2 mil 660 millones de
pesos.
Finalmente
10 terminales de almacenamiento de combustibles por 2 mil 200 millones, la planta
de manufactura de componentes de la industria energética del puerto de Altamira
por 2 mil 860 millones, y la base logística para exploración y producción de
Altamira por mil 342 millones de pesos.
¿Usted cree
francamente que la 4T tiene el dinero para desarrollar, ya no digamos, en
conjunto con la iniciativa privada, todo esto sin que Nahle y Bartlett salten?
El Proyecto
de presupuesto que hoy presentará el secretario de Hacienda, Arturo Herrera,
ilustrará lo austero que se propone seguir siendo López Obrador. No hay ni
habrá dinero para esto.
ES MUY
PROBABLE que hoy el gobierno de López Obrador anuncie el rechazo de la
Propuesta no Solicitada del Proyecto Carretero Cancún-Tulum. Con ello el Tramo
5 del Tren Maya quedará en el limbo. Trascendió ayer en los pasillos de Palacio
Nacional que al Presidente no le convenció el modelo de APP (Asociación Público
Privada) presentado por el consorcio integrado por BlackRock de Larry Fink,
Prodemex de Olegario Vázquez Aldir y Pinfra de David Peñaloza, firmas que
propusieron invertir en la modernización, ampliación y mantenimiento de la
carretera de 120 kilómetros 16 mil 750 millones de pesos. Tan sólo ayer el
tabasqueño ponderaba en su conferencia mañanera el esquema de APP en el que la
inversión privada entra a aligerar la carga financiera del Estado porque son
ellos los que aportan el financiamiento. En el Tramo 5 las empresas iban a
aportar capital por alrededor de una tercera parte, unos 6 mil millones de pesos,
y los 10 mil millones restantes sería deuda privada. El abrupto cambio de AMLO
representa un duro golpe a la confianza de los empresarios y llega en el peor
momento, justo cuando se prepara un dizque paquete de proyectos de
infraestructura de la mano del sector privado. Esta APP que se patea iba a ser
la que abriría camino a otras, pero sobre todo allanaba el camino a nuevas
inversiones. Pero López Obrador no quiso. Los rudos del gabinete ganan otra
partida.
LA SEMANA
PASADA en la Secretaría de Gobernación fueron las reuniones para evitar la
huelga en Telmex. Se trata del enésimo intento del Sindicato de Telefonistas de
la República Mexicana por cambiar la regulación que la Ley de
Telecomunicaciones y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) le
aplican, tanto a la empresa que dirige Héctor Slim Seade, como a su hermana,
América Móvil, que capitanea Daniel Hajj. La postura de Olga Sánchez Cordero
fue más que generosa con el gremio que lidera Francisco Hernández Juárez y los
pupilos de Carlos Slim. Y no es para menos: recuerde que las notarías de su
familia dan servicio a las empresas del magnate. No es la primera vez que tanta
salamería pone en entredicho la competencia para el dúo Telmex-AMX. El detalle
no pasó desapercibido ni en la Secretaría del Trabajo, de Luisa María Alcalde,
ni entre los comisionados del regulador que preside interinamente Adolfo
Cuevas.
LE REFERÍ
DEL proyecto de un nuevo tren suburbano en la zona metropolitana de Monterrey.
El gobierno de Nuevo León que encabeza Jaime Rodríguez estima que costará
alrededor de 22 mil millones de pesos. Ya fue registrado tanto en la SCT, que
lleva Jorge Arganis, como en la SHCP, de Arturo Herrera. Tendrá una longitud de
unos 62 kilómetros y contará con 40 estaciones. Será una línea mixta, es decir
de pasajeros y carga. La española Sener, que preside Jorge Sendagorta, ganó el
contrato para hacer los estudios de preinversión tras ofrecerlos en 17.5
millones de pesos más IVA. Conectará a Apodaca y el aeropuerto local.
EL
PROYECTO QUE nada más no avanza son las escolleras de Salina Cruz. La obra fue
adjudicada desde diciembre a Grupo Indi, que comanda Manuel Muñozcano, tras
ofertar 4 mil 700 millones de pesos. Dejó en el camino a ICA de Guadalupe
Phillips, La Peninsular de Carlos Hank Rohn y la española Sacyr que maneja
Enrique Alonso. Se trata del rompeolas oeste de esa API y que es un componente
estratégico del Tren Transísmico, otro de los megaproyectos insignia de Andrés
Manuel López Obrador. El punto es que no le han liberado el anticipo al
constructor y las dichosas escolleras llevan en el limbo ¡ocho meses!
AEROMAR, QUE
DIRIGE Danilo Correa, es otra compañía aérea que se encuentra en una situación
financiera extremadamente endeble. La firma que fundara Zvi Katz estima que por
el efecto del Covid-19 registre pérdidas este año por cerca de 500 millones de
pesos. Con todo, mantiene 21 de sus 27 vuelos. Hace un mes la aerolínea
suscribió una alianza comercial con Interjet, la que ahora controlan Carlos
Cabal, Alejandro del Valle y Miguel Alemán Magnani. No se descarta que la
sociedad crezca más allá de los códigos compartidos. Sin embargo, otro lastre
que arrastra Aeromar es una deuda con el SAT por mil millones de pesos.
NAPOLEÓN
GÓMEZ URRUTIA sigue empeñado en mantener vivos conflictos laborales
finiquitados legalmente hace años, como las huelgas de Sombrerete y Cananea.
Ahora el senador opera a todo vapor para prolongar la de Taxco. En su más
reciente gira por Guerrero, Andrés Manuel López Obrador se comprometió a
intermediar para poner fin a ese diferendo que lleva ya 13 años, con la
consecuente afectación a esa ciudad. Con la promesa presidencial es de
esperarse que las negociaciones con Grupo México, de Germán Larrea, se
reanuden.
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