Un grupo armado conformado por al
menos 60 hombres con vestimenta tipo militar, irrumpió en un pequeño poblado
serrano del municipio de Zirándaro, en la convulsionada región de Tierra
Caliente, donde ejecutaron a cuatro hombres y sembraron el terror en esta
franja controlada por el narco.
Mientras en la comunidad de Apango,
cabecera municipal de Mártir de Cuilapan, en la región Centro, fueron
encontrados cuatro jóvenes ejecutados, las víctimas eran originarias del
municipio vecino de Tixtla.
Ambos hechos registrados ayer
reflejan el nivel de violencia, impunidad y corrupción que se vive en la
entidad, donde la estrategia de seguridad que implementa el Ejército desde 2014
ha sido cuestionada porque las autoridades civiles y castrenses no pueden
revertir los efectos de la elevada incidencia delictiva.
Reportes
oficiales indican que la mañana de este domingo 23, un grupo armado sitió el
rancho El Bajío, ubicado en el poblado de Cupuan, municipio de Zirándaro, en
los límites entre Guerrero y Michoacán.
Enseguida,
los hombres armados que vestían uniformes tipo militar ejecutaron a cuatro
hombres identificados como los hermanos Juan y Lucas Arana Herrera, así como
Rafael Benito Díaz y Emilio Duarte Gómez, todos con edades entre los 30 y 46
años.
El informe
refiere que el comando conformado por al menos 60 hombres armados que se
desplazaban en una caravana de automóviles, sacó de sus domicilios a las
víctimas, las ejecutó en las calles y se retiraron impunemente.
Desde hace
días, vecinos de Zirándaro han denunciado a través de medios locales que la
caravana de la muerte ha venido sembrando el terror en las comunidades de
Cobanco, Uruapo y Cupaun, donde la población ha comenzado un éxodo para huir de
la violencia.
No obstante, el gobierno de Héctor
Astudillo Flores ha evitado hablar sobre el nuevo desplazamiento de personas
por la narcoviolencia en la región de Tierra Caliente, donde el vacío de
autoridad es evidente.
Sobre la segunda masacre registrada
en el poblado mezcalero de Apango, las autoridades estatales reportaron que
ayer por la mañana fueron localizados los cuerpos de cuatro jóvenes ejecutados
que dejaron tirados en la entrada de la comunidad rural ubicada en la región
Centro.
Las autoridades ministeriales
informaron que las víctimas, todos jóvenes que fueron privados de su libertad
en Tixtla, presentaban huellas de tortura y murieron por asfixia debido a que
no tenían impactos de bala en el cuerpo.
Los informes oficiales refieren que
esta franja de la entidad es disputada por los grupos de Los Rojos, que lidera
Zenén Nava Sánchez “El Chaparro” y Los Ardillos, que dirige la familia del
dirigente perredista Bernardo Ortega Jiménez.
Ambos grupos armados han dejado una
estela de muerte y desaparición de personas en Chilapa, Zitlala, Tixtla, Apango
y Chilpancingo, donde operan impunemente a pesar de la presencia del Ejército y
corporaciones policiacas de los tres niveles.
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