Enrique
Galván Ochoa.
El peso tuvo
un repunte al comenzar la semana, después del doble descalabro sufrido por la
amenaza de Trump de aplicar un tarifazo a las exportaciones mexicanas y el
tache de dos calificadoras a la solvencia crediticia del gobierno federal y de
Pemex. Una tercera calificadora, Standard&Poors, no ha dado a conocer su
boleta. De hecho, fue el mejor día del peso en casi un año. Banamex cotizó ayer
el dólar en 19.50 y Bancomer en 19.59. La semana anterior se disparó a más de
20 pesos.
La Guardia
Nacional.
Después de
una extensa exposición que hizo el canciller Marcelo Ebrard queda claro que la
controvertida Guardia Nacional inopinadamente se situó en el centro del
conflicto migratorio con Estados Unidos. Esta corporación será la encargada de
lograr el casi milagro de que en 45 días –mejor, si tarda menos– disminuya
sensiblemente el flujo de migrantes centroamericanos. Es una responsabilidad
muy pesada, en realidad será su debut. El comandante es el general Luis
Rodríguez Bucio, quien está sujeto al mando civil del secretario de Seguridad,
Alfonso Durazo Montaño. La integran policías militares, navales y federales. La
institución fue creada mediante una reforma constitucional en respuesta a la
crisis de seguridad que sufre el país. Es una propuesta del presidente López
Obrador. Hubo de pasar por la aprobación del Congreso federal y las cámaras de
diputados locales. Apenas el 26 de marzo 2019 se hizo la publicación de su acta
de nacimiento en el Diario Oficial de la Federación. ¿Y si falla? ¿Si en 45
días no consigue bajar la oleada de migrantes? En la dificultad van incluidos
combatir a los polleros y violencia de la región. Entonces los gobiernos de
México se reunirían para discutir otro mecanismo: el llamado tercer país seguro,
que es un acuerdo bilateral. México daría asilo a los migrantes; o el primer
país de asilo, el cual es un enfoque regional que involucra a varias naciones y
los migrantes tienen que solicitar asilo en el primero por el que pasan. Esto
es lo acordado con Trump, y será un espinoso camino que nuestro país deberá
recorrer siempre bajo la amenaza del tarifazo.
Presupuesto
base cero.
No tuvo
tiempo la nueva administración de configurar un presupuesto base cero.
Reinventar al gobierno, como si acabara de nacer. Calcular estrictamente lo que
necesita gastar para funcionar. De ahí que algunos tijeretazos han cortado
donde no debían –en el empleo– pero no han tocado zonas donde se presume que
sigue habiendo despilfarro. Una de esas áreas son los fideicomisos. Entre 2012
y 2018 operaron alrededor de 335 fondos con asignaciones federales, con escaso
control y poca transparencia. Estos instrumentos manejaron más de 900 mil
millones de pesos del presupuesto público, el cual es de 5 billones y fracción.
La mayoría contenían candados, reservas o secretos fiduciarios. Según el
presidente Andrés Manuel López Obrador, bajo este mecanismo, se buscaba burlar
la supervisión y fiscalización, en una especie de sistema paralelo de las
finanzas públicas, y el objetivo era tener manga ancha del dinero, sin ningún
control. Ya han desaparecido algunos, faltan otros. Urge pues un presupuesto
base cero.
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