jueves, 29 de noviembre de 2018

Morena va por cuatro cabezas del TEPJF.


Georgina Morett.

Si usted piensa que a Morena le basta con espantar a los mercados internacionales mediante la cancelación del aeropuerto, el intento de apropiarse las reservas del Banco de México, la disminución de comisiones bancarias sin negociar con los involucrados, o la revisión de las concesiones mineras, se equivoca. En los próximos días veremos cómo van por cuatro cabezas de la Sala Superior del Tribunal Electoral.

De hecho, la embestida contra Felipe Fuentes Barrera, Reyes Rodríguez Mondragón, Indalfer Infante y José Luis Vargas ya empezó, y quienes mandan en Morena están utilizando al expanista Cruz Pérez Cuéllar, quien en las elecciones pasadas traicionó a Gustavo Madero para meter las castañas al fuego con la mano del gato. Está pagando por adelantado la posibilidad de que, en su momento, Morena lo haga candidato al gobierno de Chihuahua.

Esos cuatro magistrados, como usted recuerdan, fueron beneficiados en oscuras sesiones del Legislativo con la ampliación de los periodos para los cuales habían sido originalmente nombrados por la misma LXIII Legislatura. Vargas a Infante, que habían sido nombrados por tres años, ganaron cuatro años más. Fuentes y Rodríguez, que iban por seis, pasaron a ocho.

Pues bien, Pérez Cuéllar ya presentó una iniciativa de ley para que los cuatro sean magistrados solamente por el periodo para el que fueron originalmente nombrados. Y no parece que el PAN vaya a defender al TEPJF, pues el ahora secretario general de ese partido, Héctor Larios Córdova, consideró entonces “inadmisible” una reforma legal para adecuarla a las personas. Entre paréntesis: los actuales harán leyes a la medida de Paco Ignacio Taibo II, y si no de cualquier forma dirigirá el FCE, ya que como el mismo escritor comentó en una demostración de su excelente dominio del idioma: “Se las metimos doblada”.

Es previsible que, con la amplia mayoría que tiene en el Congreso, Morena empuje a los suyos a las sillas que quiere desocupar. Hay que reconocer que las circunstancias le van favoreciendo para ocupar los organismos autónomos, como el TEPJF y el Banco de México, donde tendrán a Gerardo Esquivel y Jonathan Heath, quienes serán propuestos por el presidente electo López Obrador y, sin duda, aprobados por el Senado sin importar la reacción que puedan tener los mercados en torno a la designación de Esquivel.

El juicio de la historia.

Con más homicidios en el sexenio de los que tuvo el gobierno anterior que le declaró la guerra al narcotráfico, ya que pasaron de 101 mil 201, en 2012, a 121 mil 940 en octubre pasado; más pobres, al pasar de 49.5 millones, en 2008, a 53.4 millones, en 2014; una devaluación que llevó al dólar de 13.20 a 20.70, y una popularidad en 24%, Enrique Peña Nieto dejará el próximo sábado la Presidencia.

Pero antes aprovechó para dar la última estocada a su de por sí dañado legado, al dar la Orden del Águila Azteca a Jared Kushner, yerno del mandatario estadounidense Donald Trump.

Y para explicar la trascendencia de este cierre de su gobierno retomo un tuit de Enrique Krauze, en el que señaló: “Kushner es el yerno de quien llamó a los mexicanos ‘asesinos y violadores’. Darle el Águila Azteca es una actitud suprema de humillación y cobardía”.

No obstante, este empecinamiento por dañar su propia imagen en el juicio de la historia, el Presidente saliente puede tener algo a su favor: que los errores del gobierno entrante nos lleven a extrañarlo.

Y es que en cinco meses de transición, el gobierno entrante ha acumulado suficientes errores para provocar la peor caída de la bolsa desde 2014 y la devaluación del peso.

La historia de México según López Obrador.


Jorge Javier Romero Vadillo.

Hace unos días, el 24 de noviembre, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador se dirigió a las fuerzas armadas en una ceremonia diseñada a propósito para su presentación como próximo jefe supremo. Ahí desplegó una más de sus frecuentes lecciones de historia patria, esta vez dedicada específicamente a la trayectoria del ejército, para convocar a los marinos y soldados, en tanto que pueblo uniformado, a que lo sigan en su misión redentora contra el neoliberalismo, causante de todos los males de la nación, sobre todo de la violencia que atenaza a la sociedad mexicana, pues desde su llegada depredadora millones de mexicanos se han quedado sin otra opción que dedicarse a delinquir.

Es de suyo preocupante que el próximo presidente de la República se dirija a un cuerpo de servidores profesionales del Estado, que por definición debería estar al margen de las definiciones ideológicas particulares –aunque sus integrantes en lo individual pueda profesar creencias políticas distintas–, para pedirles que lo sigan en sus convicciones personales, las que inevitablemente guiarán su actuación, pero que no por ello dejan de ser parciales y no pueden ser impuestas como credo oficial a los cuerpos del Estado, principalmente a los armados. Se trata de un principio básico en una democracia laica, la cual no puede tener ni religión ni ideología oficial distinta al compromiso con el orden jurídico y los derechos establecidos por el texto constitucional.

La arenga del presidente electo a los militares, en cambio, fue un llamado a seguirlo, como las de los caudillos decimonónicos o revolucionarios que llamaban a la rebelión en favor de una causa justiciera. No era un Jefe de Estado frente a un conjunto de servidores públicos con responsabilidades delimitadas por la ley, sino un agitador en busca de adeptos para enfrentar al enemigo –la delincuencia– que ha sido prohijada por sus perversos adversarios políticos, los neoliberales que en realidad son herederos del Partido Conservador. Los soldados patrióticos no pueden más que estar del lado correcto de la Historia, el que él representa, como líder del pueblo frente a sus enemigos.

La visión maniquea de la historia de México que tiene el ya virtual presidente refleja con claridad su proceso de politización en la primera edición de los libros de texto gratuitos que en el apogeo de su poder impulsó el régimen del PRI para consolidar su legitimidad a través del proceso socializador de la educación controlada por el Estado, como lo escudriño el recientemente fallecido Rafael Segovia en su clásico La politización del niño mexicano, publicado en 1975, en el que se reflejan de manera nítida los valores inculcados por el proceso de construcción de capital político que guio a la enseñanza durante la época clásica del autoritarismo.

López Obrador debe haber estudiado sus primeros años de primaria alrededor de 1960, año en el se estrenaron los libros obligatorios que editó la Comisión Nacional del Libro de Texto Gratuito, encabezada por Martín Luis Guzmán. En sus páginas se condensaba la versión oficial de la historia de México que llevaba sin solución de continuidad la gesta del pueblo mexicano del lado correcto de la Historia desde la independencia, encabezada por Hidalgo, hasta los gobiernos emanados de la Revolución, que no eran otra cosa que la encarnación del interés nacional unívoco. El lado bueno estaba representado por los federalista, contra los malvados centralistas; por los liberales, contra los pérfidos conservadores, que habían traicionado a la patria trayendo a Maximiliano; por los revolucionarios en bola –en el jarrito justiciero entraban apretujados todos los bandos en lucha a partir del Plan de San Luis– que se habían rebelado contra ese paradigma del mal que fue Porfirio Díaz, protector de terratenientes despiadados y de empresarios extranjeros voraces, origen de toda la injusticia nacional previa a la salvación que finalmente había encarnado en el culmen de la justicia social el régimen del PRI.

De acuerdo con aquellos textos, las grandes transformaciones posteriores al advenimiento de la nación, este mismo producto de un acto de reversión justiciera de la malvada conquista, habían sido la reforma, encabezada por el prócer Juárez; la revolución iniciada por el apóstol Madero con su clamor no tanto democrático como antirreelecionista, que confluyó con el reclamo justiciero de Zapata y el agrarismo, y la recuperación de la soberanía nacional condensada en la expropiación petrolera de Cárdenas y replicada por López Mateos –el presidente en turno cuando se editaron los libros– con la nacionalización de la industria eléctrica. El régimen del PRI era no solo heredero, sino consecuencia lógica del triunfo de las causas populares contra los intereses extranjeros y oligárquicos. Ideología pura, con muy poco de historia.

López Obrador debe haberse fascinado con aquella edificante visión del destino nacional. Los valores políticos que se arraigaron en su mente infantil fueron, sin duda, muy parecidos a los que se reflejan en la encuesta aplicada por Rafael Segovia a una generación un poco posterior. Los conozco muy bien porque yo mismo estudié la primaria con aquellos libros, aunque a mi me tocaron ya en su segunda edición, la de la portada con la Patria de Jorge González Camarena, pero cuyos contenidos eran exactamente los mismos, con diferentes ilustraciones, de aquellos que seguramente le tocaron al niño Andrés Manuel, quien probablemente era muy buen estudiante en su escuela pública tabasqueña y se los aprendió a consciencia.

Esa historia de buenos y malos es la que se refleja cotidianamente en su discurso y en su actitud política. Él representa de manera incontrovertible las causas del pueblo bueno. Su cuarta transformación no es otra cosa que un nuevo impulso en el sentido histórico correcto; él mismo se pretende un continuador de las gestas de Juárez, Madero y Cárdenas –de los míticos de aquellos libros de leyendas ilustradas, no los personajes históricos reales– y se imagina como trasunto de los solemnes presidentes de su infancia: el día de su toma de posesión recorrerá el trayecto entre el Palacio Legislativo y el Palacio Nacional en coche descubierto, seguramente bajo una lluvia de papelitos de colores, como aquel López Mateos que vio en los cortos de los cines de Macuspana o de aquel Echeverría que gobernaba cuando llegó a estudiar Ciencia Política a la UNAM.

Esa visión polar de la historia nacional es una de las razones por las que su discurso conecta tan bien con amplios sectores de la población, quienes también fueron politizados por aquellos textos o por sus ediciones posteriores, siempre guiadas por una intención de homogenización de las conciencias, como corresponde a un régimen autoritario. La eficacia de aquel proceso de legitimización fue tan eficaz que ha sobrevivido al régimen que justificaba.

López Obrador puede calificar de conservadores a todos sus adversarios porque sabe que eso de inmediato los va a meter en el saco de los malos en el imaginario de la mayoría de la población. Arenga al ejército a que lo siga en su cruzada personal porque lo ve no como un cuerpo profesional al servicio del Estado en su conjunto, sino como una facción triunfante de una rebelión popular que debe seguir sirviendo a su causa. La visión de la historia del nuevo presidente no es la de un demócrata con un proyecto que se reconoce como parte de una sociedad compleja y con intereses diversos y contrapuestos a la cual quiere guiar durante un tiempo, sino la del salvador de la Patria que viene a continuar una gesta histórica predestinada.

¿El corazón de Morena?


Salvador Camarena.

En una oficina saturada de computadoras en la calle de Mérida, colonia Roma, Gabriel García Hernández opera la elaboración del llamado Censo del Bienestar que desde septiembre levantan integrantes del Movimiento Regeneración Nacional.

Según lo presume García Hernández, en ese war room él hace funcionar “el corazón de Morena”.

Acontecimientos recientes llevarían a darle la razón, pues de alguna forma ha ido ganando poder, poder que se ha traducido tanto en acopio de bienes e información que habría puesto en sus manos la administración Peña Nieto, hasta posiciones que ha ganado en las últimas horas, en lo que sería un saldo no dimensionado de la caída de Gerardo Esquivel de la subsecretaría de Egresos.

García Hernández fue secretario de Organización de Morena en las elecciones. Desde ahí consolidó una red de operadores y parte de los mismos serían sumados al levantamiento del Censo del Bienestar. Se hablaba de 20 mil “voluntarios” que, ya se sabe, con chaleco y gorra y bajo el nombre de Servidores de la Nación, recorren desde hace dos meses el país para elaborar un nuevo padrón de beneficiarios de programas sociales.

Dos meses después, está claro que operará desde la Presidencia de la República y que tendrá en sus manos la coordinación de buena parte de lo que haga la Secretaría del Bienestar, hasta hoy conocida como Desarrollo Social. Para no darle más vueltas, por el manejo que tendrá de esa dependencia, García Hernández será el verdadero secretario de la agenda social del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Porque para empezar García Hernández intentará pagar a esos 20 mil “voluntarios” con el ingreso de estos al gobierno –que por tanto responderán a él–, y además manejará los padrones de beneficiarios y coordinará a los super-delegados.

Pero no sólo eso: en las últimas horas ganó posiciones. Tonatiuh Herrera Gutiérrez, que iba a ser designado como oficial mayor de la Secretaría de Bienestar, acaba de ser desplazado para dejar esa posición “a gente de Gabriel”.

Aún más: García Hernández habría conseguido también la Oficialía Mayor de la Secretaría de Agricultura –desde donde también se adjudican apoyos– para otro de sus incondicionales. Y lo mismo estaría demandando le otorguen el Servicio Postal Mexicano (Sepomex) y Telecomm, para darle el control y utilizarlos como brazos logísticos en la entrega de apoyos.

Todo lo anterior sin contar dos datos que tendrán que aclararse. En un lance que podría constituir una acción violatoria de la ley, los actuales funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Social le habrían entregado a García Hernández el padrón único de beneficiarios del gobierno, que contiene 32 millones de registros. Dicho de otra forma, los datos de millones de personas habrían sido puestos por Eviel Pérez Magaña, responsable de Sedesol, en manos de “voluntarios”, que no tendrían que haberlos recibido pues no pueden garantizar que serán usados en estricto apego de la ley federal de protección de datos personales.

Y el otro dato: Pérez Magaña habría autorizado que se adquirieran y entregaran 10 mil tabletas para el Censo del Bienestar (García Hernández había pedido 20 mil, pero la Sedesol sólo pudo maniobrar para adquirir la mitad de esa cifra).

A pesar de todo ese poder (miles de voluntarios, tabletas, padrón, etcétera), García Hernández estaría por entregar malas cuentas en cuanto al censo, pues según versiones recogidas no ha podido consolidar el padrón de adultos mayores para definir el nuevo universo de beneficiarios de la pensión doble para los mayores de 68 años y por si fuera poco tampoco ha podido pagar debidamente a los “voluntarios”.

Los recursos, en efecto, no se le dieron porque se negó a firmar de recibido por los mismos. Sin embargo, hay una cosa más que es de suma gravedad: ha pedido –y López Obrador está dispuesto a complacerlo– que se eliminen totalmente las reglas de operación de todos los programas sociales, algo que ni en sus más locos sueños imaginó el PRI.

Esto último sería el telón de fondo del enfrentamiento ocurrido hace una semana entre Gerardo Esquivel y García Hernández, cuando el primero le dijo al segundo, delante del presidente electo, que no mintiera ni manipulara la verdad al culpar a Urzúa y su equipo de que no le daban recursos para armar el censo. Mismo que no lleva ni un 30 por ciento de avance.

Así que a las versiones que hablan de que Esquivel se habría enfrentado a unos futuros secretarios y de ahí su salida del futuro gabinete, habría que apuntar que quizá lo que realmente pasó es que chocó con el que está destinado a ser super-secretario.

Hoy Esquivel ya no podrá cuidar el dinero de los gobernadores abusivos y de los excesos al interior del equipo de AMLO. Materia gris que ahora se irá al Banco de México, mientras que ese músculo (o será mejor decir, esa víscera) que es el corazón de Morena, seguirá latiendo cerca de López Obrador.

La doctrina Taibo II


Javier Risco.

Admiro como escritor a Paco Ignacio Taibo II, me parece que su aporte cultural a este país trascenderá, y que sus 60 años como mexicano comprometido con la lectura le dan todos los méritos para dirigir el Fondo de Cultura Económica. Hace algunas semanas, en Twitter, aplaudía su pasión para vender libros que estaban con descuento en la Feria del Libro del Zócalo, hablaba de los autores y los títulos con tal cercanía que parecía que describía un retrato de familia. Nadie puede negar su capacidad, sus magníficas biografías, su rigor histórico, su vida entregada a las letras y sus bibliotecas que han llegado a cada rincón del país.

Su relevancia lo incluye, desde hace años, entre los infaltables en las ferias del libro, presenta cuentos que acaba de escribir, novelas que llevaban años en su cabeza o habla maravillado de libros ajenos. Esta semana se lleva a cabo la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el encuentro editorial más importante de Latinoamérica, obvio tenía que estar él, presentó junto con Benito Taibo, su hermano, su más reciente libro El Olor de las magnolias/La libertad, la bicicleta. Con un auditorio repleto asegurado por el apellido, se alejó un momento de la literatura y habló de la polémica de las últimas semanas respecto a su llegada como director del Fondo de Cultura Económica, una ley debía ser reformada para que una persona no nacida en nuestro país –como es su caso– aspirara al puesto, la ley avanzó y es cuestión de tiempo que llegue al cargo; sin embargo, ayer ante el público, desde un estrado y con un micrófono enfrente, cerró la polémica con la siguiente declaración: “Y en último caso, si todavía no pasa para el lunes, va a haber un edicto del presidente nombrándome ‘encargado de despacho’ mientras sale la ley, o sea, sea como sea se las metimos doblada, camaradas”.

Nunca me han asustado las groserías, crecer con una abuela veracruzana blinda a cualquiera, una mentada de madre bien usada puede ahorrar discusiones maratónicas o dilapidar cualquier argumento cuando no encuentras salida, en fin, a todos sus defensores les concedo que su estilo sea el de un mexicano malhablado, “así es Taibo, chingá”, va. Sin embargo, la expresión “se las metimos doblada”, que dista de ser una grosería común, es un poco más compleja de explicar, pobres de los padres que se encontraron en la Feria del Libro con la pregunta inevitable de ¿papá, ¿qué significa que te la metan doblada? Creo que aquí hay una discusión interesante de cómo debe hablar un servidor público –particularmente en una semana en la que el gobierno electo ha presentado como una carta fuerte de la cuarta transformación la necesidad de una constitución moral, de la revisión de la ética en los servidores públicos y los valores–, pero insisto, concedámosle al próximo director del FCE que es un tipo impulsivo y malhablado por naturaleza. Dejemos este debate para otras plumas.

Quiero ir un paso más allá y tratar de responder la pregunta antes planteada, qué significa que un personaje relevante del gobierno que tomará posesión pasado mañana diga: “se las metimos doblada”. La expresión responde al hecho de imponerse, desde un lenguaje machista de ejercer el poder a través de una violación; sin embargo, no es cualquier abuso, es uno más doloroso por el hecho de “meterla doblada”, perdón por lo explícito, pero lo dicho por Taibo va más allá de un “nos los chingamos”, pues le precede un “sea como sea” a la fuerza o por obra de la casualidad terminamos sometiéndolos y les va a doler. Una fotografía nítida de cómo se harán las cosas, no en el nuevo gobierno, no hay que ser exagerados, pero sí en una de las editoriales más importantes del mundo: el Fondo de Cultura Económica.

No sé si Paco Ignacio Taibo II pensó en la presencia de menores en esa sala de la FIL, no sé si pensó que pasaría desapercibido, no sé si pensó que no trascendería, o simplemente sí lo pensó y sí quería dar el mensaje de que con su llegada se harán las cosas como él quiere, le duela a quien le duela y por encima de cualquier otra voluntad o de la ley.

Sí hay un subtexto, sí hay una intención, no es una ocurrencia, entre aplausos y risas de algunos asistentes Paco piensa que ha salido librado, no sé si haya una disculpa, no sé si habrá un regaño por parte del presidente electo, lo que sí sé es que más allá del análisis del uso o no de las groserías en la vida pública de un servidor público, este personaje no esconde que sus decisiones serán inapelables. Taibo tiene los méritos para dirigir cualquier editorial del mundo, la discusión no es su llegada sino la política del abuso, la revancha contra esos que pensaron que estaba mal cambiar una ley o que les pasa por la mente que no es el indicado, para ellos les esperan seis años de la doctrina Taibo II: “Sea como sea se las metimos doblada”.

Gabinete de pesadilla.


Raymundo Riva Palacio.

Nadie puede decir que la mayoría del futuro gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador es inexperto, aunque no para las tareas que tendrán enfrente. La futura secretaria de Gobernación, exministra de la Suprema Corte. El próximo titular de Hacienda, académico estimado y funcionario por tres años de un gobierno local. Tres políticos estarán a cargo de la Seguridad, Energía y de la Comisión Federal de Electricidad, además de un ingeniero agrónomo no titulado en Pemex. Operadores políticos de Tabasco y el Estado de México ocuparán subsecretarías, y en un octogenario se recargan los proyectos de punta para el desarrollo. Este no es el dream team que han visto en el mundo en otros gabinetes mexicanos. Se perfila más bien como un nightmare team, un equipo de pesadilla, que comienza sus funciones este sábado.

La inexperiencia tiene sus curvas de aprendizaje, algunas muy pronunciadas. En el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, la curva de aprendizaje de Luis Videgaray en Hacienda deshidrató la economía, y la de Miguel Ángel Osorio Chong, en Gobernación, fue tan larga que lo hundió como candidato presidencial y llenó de sangre el país. Felipe Calderón escogió gente más experimentada, pero compitió y peleó durante una buena parte del sexenio. Vicente Fox quedó atrapado en las veleidades y ambiciones de su equipo más cercano. Incluso Ernesto Zedillo, que tenía un gabinete nombre por nombre superior a los que vinieron después, tuvo que hacer ajustes antes de cumplir un mes en la presidencia para rescatar al país de una crisis económica.

Todos estos gabinetes han tenido problemas serios casi desde el inicio de la administración en la que trabajaban, pero ninguno había generado tanto conflicto como el de López Obrador. Ha habido choques públicos como los del próximo secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, con la futura secretaria de Energía, Rocío Nahle, porque esta no entiende cómo funcionan los mercados y ha hecho algunas declaraciones que aterrorizaron a inversionistas. Fueron los mercados famosos, de los que el equipo de López Obrador se queja que “no los entienden”, los que cambiaron la percepción global del gobierno que viene. Todavía no inician sus funciones formales y ya muestran los síntomas del paradigma de la Rana, donde no se dan cuenta de que el entorno está cambiando negativamente en forma acelerada hasta que, cuando reparan en ello, es demasiado tarde y ya se cosieron.

Los choques de Urzúa para que el resto del futuro gabinete económico no diga sandeces que producen temores e incertidumbres, son menos violentos de los que se viven en el gabinete de seguridad. Pero el propio Urzúa admite en privado que no sabe cómo hablar a los mercados. No es lo mismo conocer el predial y el agua, que manejar con pulso de cirujano las finanzas públicas de una nación. Alfonso Durazo, próximo titular de Seguridad, se quedó con los instrumentos de coerción de la Secretaría de Gobernación que encabezará Olga Sánchez Cordero, aunque después perdió el eje de su fortaleza porque la Policía Federal no tomará órdenes de él, sino de las Fuerzas Armadas, y la Agencia de Inteligencia Nacional, que sustituye al Cisen, quedará en manos del general retirado Audomaro Martínez, que no acordará con él, sino con López Obrador.

El próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, sólo tiene la protección del presidente electo, pues la mayoría del gabinete considera que es incompetente. No por falta de inteligencia, sino porque sus conocimientos huelen a naftalina. Su cruzada contra el aeropuerto en Texcoco fue el punto de quiebre de la confianza de los inversionistas, y cuando dijo que construirían un aeropuerto alterno en una zona donde no hay proyectos de ningún tipo, aniquilando una obra con más de 30 por ciento terminada, sentido común fue lo menos que le reconocieron. Entre quienes ven temas presupuestales del equipo de López Obrador, hubo quien afirmó: “Jiménez Espriú nos borró el bono de arranque de sexenio y elevó la deuda por las tasas a mediano y largo plazo”. Traducido al castellano, su lucha contra Texcoco le quitó recursos al proyecto de López Obrador.

En parte por él y en otra buena parte por López Obrador se han ido del país más de 5 mil millones de dólares, y hay fiebre en varias capitales del país por vender propiedades para cambiar a dólares. En los últimos tres meses se han ido de la Bolsa 113 millones y aparecido en Brasil, que detonó el análisis donde ven a López Obrador más como un riesgo que a Jair Bolsonaro, el próximo presidente brasileño de extrema derecha.

El desconocimiento de cómo opera el mundo y cómo funciona la información, provocó que este fin de semana Sánchez Cordero se metiera en otro problema. Admitió que el gobierno entrante estaba negociando un acuerdo con el gobierno de Donald Trump en materia migratoria, lo que significa, de concretarse, que por primera vez México se pliega a una política migratoria de Estados Unidos. Un gobierno tan lleno de nacionalismo quedó en entreguista por esa falta de conocimiento general. El conflicto entre Trump y López Obrador ya viene en camino.

El gran problema que tiene enfrente López Obrador es que está a cuatro días de ser gobierno. Entonces, si como equipo de transición han causado tantos estragos por sus limitaciones e incompetencias, cabe preguntarse qué es lo que podrá suceder una vez que sus acciones tengan consecuencias concretas y duraderas sobre el rumbo del país. Acelerar la marcha en la transición se pensaba ayudaría a concretar esa curva de aprendizaje sin daños mayores. No fue así. Todavía no aprenden y tampoco se ve que lo harán, cuando menos, en el corto plazo.

Iniciativa Ahora denunciará a Ruiz Esparza ante la PGR por presunta corrupción ligada a OHL.

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El Senador Emilio Álvarez Icaza informó que mañana presentará ante la Procuraduría General de la República (PGR) en contra del Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, por presuntos sobornos y transferencias ilegales de dinero relacionados con la empresa OHL.

En conferencia de prensa, Álvarez Icaza detalló que las denuncias serán presentadas este jueves a nombre de la Iniciativa Ahora. Detalló que se trata de cuatro denuncias penales y una más ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Indicó que la primera de las denuncias penales es por un presunto soborno en Suiza de 1.4 millones de euros que fueron pagados con recursos de la empresa Aleatica en México, antes OHL.

Otras por las concesiones de las autopistas Amozoc-Perote y Atizapán-Atlacomulco a la empresa.Y una más por la presunta transferencia de recursos, unos 3 mil 600 millones de pesos, al Gobierno del Estado de México y que habrían sido utilizados para el financiamiento de campañas en el estado. Éste último caso también sería llevado ante la ASF.

 “Mañana voy a interponer cuatro denuncias ante la PGR y una más ante la ASF, en las cuatro denuncias penales están implicadas acciones de la dependencia a cargo del Secretario [Gerardo] Ruiz Esparza, pero también cuando él fue secretario de Comunicaciones y Transportes en el Estado de México, de manera que tiene doble carácter”, anunció este miércoles Álvarez Icaza.

El Senador aseguró que el mayor daño ocasionado por la corrupción de la empresa Aleatica se ha dado en el Estado de México. En esa entidad, dijo el Álvarez Icaza, la empresa quiere recuperar una inversión de más de 100 millones de pesos por sólo dos proyectos, el Circuito Interior Mexiquense y el Viaducto Vicentenario.

También aseguró que en el Edomex “hay un gravísimo caso de corrupción”.

Explicó que ahí se puede observar un “fenómeno de cómo se han utilizado las concesiones para pago de favores, se han utilizado las carreteras y en particular, el Viaducto Bicentenario y el Circuito Exterior Mexiquense, que han generado a lo largo de 15 años un cochinito electoral”.

“Es un ciclo de poder, corrupción, elecciones y dinero y que hoy lleva a que esta empresa, que está sustituyendo a OHL, quiera cobrarle al Estado de México 100 mil millones de pesos. Ese fenómeno de corrupción ha tenido el contubernio de autoridades de distintos niveles”, añadió.

Indígenas del norte de Chiapas acusan a la CFE de abuso: cobra recibos de hasta 46 mil pesos.

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La Asamblea Nacional de Usuarios de Energía Eléctrica (ANUEE) junto a otras organizaciones defensoras del territorio, la vida y el agua del norte de Chiapas, se plantaron a las afueras del Congreso del Estado para exigir tarifas justas en el servicio de luz eléctrica por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Unas 200 familias son procedentes de Chapultenango, Chiapa de Corzo, Huixtán, Ixtacomitán, Ixtapa, Jitotol, Palenque, Pueblo Nuevo y Rayón, mantienen un plantón a las afueras del Congreso del Estado en espera de ser atendidas.

Filemón Gómez Girón, integrante de la ANUEE, indicó que desde hace 5 meses se han manifestado por las altas tarifas de luz eléctrica que han llegado a sus comunidades. De hecho, existe una comisión en plantón indefinido a las afueras de la Secretaría de Energía en la Ciudad de México.

Gómez Girón expresó que comunidades, colonias, ejidos y organizaciones se han organizado debido a que les llegan recibos de la CFE con tarifas absurdas de consumo.

“Llega 2 mil 500 o 3 mil pesos. En Rayón tenemos detectado que a una familia le llegó el recibo de 46 mil pesos” informó.

El manifestante dijo que ante estos “abusos” por parte de CFE, han decidido declararse en resistencia y no pagar las tarifas. Agregó “si queremos pagar, pero una tarifa justa, donde podamos pagar. Somos campesinos, ganamos poquito”.

Al mismo tiempo, Gómez Girón manifestó que junto a las organizaciones presentes declaran estar inconformes por proyectos que extraen la tierra, como las empresas mineras. Al ser cuestionado por el proyecto del Tren Maya, comunicó

“No vamos a permitir ni un árbol caído, menos un paso en nuestras comunidades. No vamos a permitir ni el Tren Maya, ni mucho menos la ruta que quieren hacer en el Istmo de Tehuantepec”.

Finalmente, Gómez Girón explicó que la Comisión coloca la cantidad que ellos quieren, abusando de su confianza, porque saben que al final lo van a tener que pagar.

Falsas promesas, corrupción y violencia, el saldo del sexenio de Peña, plantea informe de Fundar.

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El sexenio de Enrique Peña Nieto concluirá con un saldo negativo y marcado por “graves escándalos de corrupción y violaciones sistemáticas a los derechos humanos “, consideró la organización Fundar.

Al presentar su tercer diagnóstico sexenal, titulado “Fue un mal año. No, menos, como seis”, la organización civil destacó que el desempeño de la actual administración se compuso de falsas promesas, corrupción, inseguridad, pobreza, deudas y fracasos.

Recalcó que si bien hubo iniciativas que intentaron corregir los problemas estructurales del país, su implementación fue insuficiente y mal ejecutada.

“Tenemos marcos normativos de primera, pero con implementación de cuarta”, señaló Haydeé Pérez Garrido, directora de Fundar.

Como ejemplo de lo anterior, Fundar recordó que ante las protestas por casos de corrupción, el Gobierno federal creó el Sistema Nacional Anticorrupción, pero su implementación fue limitada y no brindó resultados en casos como Odebrecht, la Casa Blanca o los señalamientos de desfalco a las finanzas estatales por parte de gobernadores.

En materia de seguridad, el sexenio de Peña Nieto fue el más violento en los últimos años. Ya que, señaló Fundar, desde el inicio de la llamada “Guerra contra el narcotráfico”, de los 36 mil mexicanos desaparecidos hasta abril de 2018, 23 mil casos ocurrieron durante la actual administración.

En materia económica, la organización criticó el aumento en la desigualdad producto, en gran medida, de la mala distribución de la riqueza y de con un deficiente sistema fiscal que “sigue beneficiando a una cuantos y ha permitido a quienes tienen más, pague sólo el equivalente al 11 por ciento de sus ingresos”.

Fundar añadió que el Gobierno de Peña Nieto terminará sin reflejar los beneficios que las reformas estructurales traerían al país.

En cambio, la Reforma energética sólo “ha significado la sistemática violación a los derechos de los pueblos indígenas sin que traiga desarrollo y beneficio a las comunidades”.

Además, ejemplificó, la industria minera “paga menos del 0.5 por ciento del total de impuestos recaudados”, mientras los pueblos originarios viven los estragos de las prácticas de extracción.

Pérez Garrido señaló que la futura administración recibirá un país complejo, “con instituciones dinamitadas “. Y llamó a tomar decisiones adecuadas para evitar la repetición de los esquemas de violencia que México vivió durante los gobierno de Felipe Calderón y Peña Nieto.

En este sentido, llamó a reconsiderar el plan de seguridad para evitar que persistan los balazos.

Meses antes de dar el Circuito de Edomex a OHL, Montiel fue 2 veces a España invitado por Villar Mir.

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Por Daniela Barragán.

 Dos visitas de Arturo Montiel Rojas a España en 2002 habrían bastado para sellar la licitación del Circuito Exterior Mexiquense (CEM). La primera ocurrió en mayo, cuando por invitación expresa de Juan Miguel Villar Mir, dueño de OHL, viajó para platicar de una “estrategia comercial internacional”. La segunda fue en octubre, y en diciembre el ex Gobernador anunció que esa empresa construiría dos hospitales en el Estado de México para “ampliar la infraestructura”; sin embargo, esas obras se entregarían como la “contraprestación” de la obra que OHL ganaría dos meses después.

De acuerdo con las gacetas de gobierno, los informes financieros de OHL y la Justificación de sobreinversión del Circuito Exterior Mexiquense, esas reuniones se dieron en el contexto de la entrega de la concesión de la vía y de la construcción de seis villas de lujo en Cádiz, España para Villar Mir y una más para la empresa Avenstar Limited, que fue atribuida a Arturo Montiel.

Tras la acusación, una investigación de la Fiscalía mexiquense dictaminó que la mansión era de la empresa Sotoestrella 2003, dependiente de Avenstar Limited y que en 2016 tendría a Maude Versini, ex esposa de Montiel, como directora.

Con el argumento de implementar una “estrategia comercial internacional”, el entonces Gobernador Arturo Montiel Rojas, solicitó en abril de 2002, permiso al Congreso del Estado de México para viajar a España para atender exclusivamente a la invitación que le hizo el dueño de Obrascón Huarte Lain (OHL), Juan Miguel Villar Mir. Esa sería la primera reunión.

En octubre se volvieron a reunir y en diciembre, Montiel anunció formalmente al Congreso mexiquense que OHL invertiría en la construcción de dos hospitales en la zona norte y oriente del Estado de México. Dos meses después, en febrero de 2003, se le adjudicaría la construcción y operación del Circuito Exterior Mexiquense.

Del informe de la segunda visita a España se desprende el dato de la contraprestación previamente pactada.  Originalmente, el título de concesión señaló que el concesionario tenía que pagar 157 millones 400 mil pesos como contraprestación en dinero, no en obra.

OHL ganó el título y se anunció el acuerdo de entregar los hospitales como contraprestación.

En el apartado “Contraprestación” del reporte anual de 2012 de OHL México, en la página 52, se puede leer:

“La compañía está obligada a pagar 1) un importe equivalente al 0.5 por ciento de los ingresos brutos derivados del cobro de peaje, (sin incluir IVA) por concepto de derechos por la explotación, operación y supervisión de la Concesión. 2) 157.4 millones tras la conclusión de la Fase I del proyecto, respecto de los cuales, en diciembre de 2003, la compañía y el Gobierno del Estado de México convinieron que la compañía cumpliría con dicha obligación mediante la construcción de dos hospitales generales para los municipios de Ecatepec de Morelos y Atlacomulco. Ambos hospitales de concluyeron y se entregaron al Gobierno del Estado de México en marzo de 2005”.

Ahí se señala que acordaron en “diciembre de 2003” que esos hospitales se darían como contraprestación, pero la gaceta de diciembre de 2002 indica que esos hospitales ya estaban pactados, solo que se presumieron como un interés de OHL en invertir en el Estado de México.

Así, el proceso de licitación del Circuito Exterior Mexiquense tuvo una serie de irregularidades que se identificaron antes de la publicación de la convocatoria, en octubre de 2002. Antes de la publicación, OHL y el Gobierno del Estado de México encargaron a Cal y Mayor la elaboración de las proyecciones de aforo vehicular e ingresos que se incluirían en las Bases de Licitación.

A partir de esas proyecciones, todos los participantes en la licitación, con excepción de OHL, consideraron que el proyecto no era viable y no presentaron oferta económica. El único participante que presentó oferta fue OHL y el Gobierno mexiquense le otorgó la concesión por 30 años; aunque recientemente fue modificada para prorrogar la vigencia del acuerdo original hasta el 2063.

De acuerdo con los estados financieros de OHL (Aleatica) en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), entre 2005 y 2017, la empresa recibió ingresos por concepto de cobro de cuotas de peaje por un monto superior a los 22 mil millones de pesos, no obstante, la supuesta inversión pendiente de recuperar con cargo al Circuito, al 31 de diciembre de 2017, era de 72 mil 93.6 millones de pesos.