Georgina Morett.
La izquierda siempre se
divide y para muestra el PRD, PT, MC y Morena –porque ya desaparecieron los
demás partidos, si no la lista sería interminable–, que no han logrado una sola
coalición electoral conjunta, en este momento pelean con uñas y dientes las
comisiones y todo lo que deje dinero en el Senado.
Finalmente, lo que termina por convencer a los barbosistas de
unirse a la fracción del PT es la decisión de quitarle la secretaría de la
Comisión de Administración a Luz María Beristain. Sólo con este hecho, Miguel Barbosa
olvidó por completo que Manuel Bartlett es intratable, como él mismo lo había
señalado el 4 de marzo de 2016.
Y con el fortalecimiento de la bancada del PT, los tránsfugas
del PRD se sienten fuertes y seguros para quedarse con las presidencias y secretarías
de las comisiones, así como con el Instituto Belisario Domínguez que, sin duda,
es la cereza del pastel.
Los barbosistas aseguran que el PT es la tercera fuerza en el
Senado, porque el tamaño de las fuerzas políticas en el Congreso de la Unión se
da a partir del número de integrantes de sus grupos parlamentarios.
Pero hay otro punto de vista, que es de la voluntad popular,
como señala el consejero político del PRD, Miguel Alonso Raya, el acto
fundacional de las fracciones parlamentarias se da al inicio de la legislatura,
cuando con base en los votos se definen las bancadas.
El exdiputado se pregunta si la gente votó realmente por los
senadores o por el partido, sobre todo en los casos de aquellos que llegaron
por la vía plurinominal, como Miguel Barbosa y Luis Humberto Fernández Fuentes.
Porque todos sabemos que en las elecciones federales muchas veces ni siquiera
se conoce el nombre del legislador.
Y podemos aceptar, como dicen los del PT, que el candidato
presidencial jaló votos al PRD, pero era su partido, y fue él quien decidió
dejarlo.
Y posteriormente Miguel Alonso recuerda la foto de todos los
senadores apoyando a la candidata de Morena a la gubernatura del Estado de
México, Delfina Gómez, y en un lugar sobresaliente Alejandro Encinas, ese por
el que un grupo de perredistas luchó con todo para que fuera candidato de una
amplia coalición integrada, entre otros, por el PAN.
Finalmente, el hijo de Alejandro Encinas tiene un cargo de
dirección en el Instituto Belisario Domínguez.
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