Enrique Peña
Nieto puso de moda el dicho: “te lo firmo y te lo cumplo”, con los 266
compromisos que signó ante Notario Público cuando se encontraba en campaña para
la sucesión presidencial de 2012. Como él, varios priistas le siguieron los
pasos con el mismo resultado: no cumplir.
“[Peña
Nieto] fue quien utilizó lo de los compromisos como una herramienta para decir:
‘no soy como los otros, yo te lo firmo y te lo cumplo’. Ellos lo saben, una
cosa es estar en campaña y prometer, y otra cosa es estar frente de un
Gobierno. Por muy buenas que sean las intenciones, es sólo una estrategia para
ganar una campaña. Ahí lo interesante es ver si cumplió, pero, ¿cuántos
ciudadanos hacen ese seguimiento”, dijo Ivonne Acuña Murillo, académica del
departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana
(UIA).
De acuerdo con la última revisión que
hizo SinEmbargo de los compromisos firmados por Peña Nieto, a cuatro años de
Gobierno, se registraba un nivel de incumplimiento de 77 por ciento; es decir,
sólo había cumplido hasta esa fecha con 61.
Peña Nieto
instauró una “moda” para dar credibilidad al discurso político durante las
campañas, explicó Acuña Murillo. Una estrategia política que siguieron otros
mandatarios del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como Eruviel Ávila
Villegas, en el Estado de México; Rubén Moreira Valdez, en Coahuila, y Manuel
Velasco Coello, en Chiapas, así como varios candidatos a la gubernatura entre
2105 y 2016.
“En campaña dicen todo lo que quieren
hacer y firman compromisos, pero en Gobierno terminan haciendo los
minoritarios. Se tiene que romper con esa idea, a los políticos se les tiene
que analizar a partir de sus hechos, no de sus promesas”, consideró Héctor Quintanar Pérez,
politólogo de la Facultada de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM).
Los
compromisos en la contienda por la Presidencia de la República no fueron los
primeros de Peña Nieto. En 2005 firmó ante notario público 608 compromisos de
campaña para la gubernatura del Edomex, que giraban alrededor de tres ejes:
seguridad económica, seguridad social y seguridad pública.
El “te lo
cumplo” de Peña Nieto y otros priistas ha quedado sólo en promesas. Eruviel
Ávila, por ejemplo, firmó, cuando era candidato también al Edomex, 6 mil
compromisos, de los cuales, afirmó durante su Segundo Informe de Gobierno, ya
se habían cumplido la mitad. El mandatario destacó la entrega de becas,
capacitación a maestros, combate a la pobreza y en materia de seguridad dijo
que trabajaba en capacitación y equipamiento de la policía, así como en
inteligencia y tecnología.
Pero ni Peña ni Eruviel le cumplieron
al Edomex. Durante los últimos 12 años los principales indicadores de bienestar
para la entidad empeoraron. El Estado de México está dentro de los más pobres,
más inseguras y más endeudados del país. Peña Nieto incrementó la deuda pública
en 9 mil millones de pesos; mientras que Eruviel Ávila mantiene a la entidad
entre las cinco más endeudados del país, a pesar del millonario presupuesto que
maneja.
Según el Consejo Nacional de
Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 46.6 por ciento de
los mexiquenses viven pobres; mientras que entre 2010 y 2014 la pobreza se
incrementó de 42.9 por ciento a 49.6 por ciento.
Datos del
Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP)
detallan que durante los últimos doce años se han registrado al menos 21 mil
656 asesinatos. El estado se ha
mantenido como una de los más peligrosos.
El documento
“Perfil del Estado de México”, elaborado por el Instituto de Estudios
Legislativos del Congreso local, dice
que la entidad encabeza la lista a nivel nacional con los mayores índices de
homicidios, secuestro y extorsión. El documento cita datos del SESNSP con corte
A julio de 2015, donde el Edomex se coloca como la entidad más peligrosa del
país, pues de 2012 a 2015 se registraron 7 mil 771 homicidios, por encima de
Guerrero, Chihuahua, Jalisco y Michoacán.
El candidato
a la gubernatura del Edomex Alfredo del Mazo Maza también siguió los pasos de
su primo Peña Nieto. En 2009, cuando contendió por la Alcaldía de Huixquilucan
firmó ante notario público 30 compromisos que giraban alrededor de mejora de
vialidades, seguridad pública, servicios públicos, educación, salud, desarrollo
social e infraestructura.
El 13 de
marzo pasado, durante uno de sus actos de campaña ahora en la contienda por la
gubernatura de la entidad, un grupo de mujeres del municipio que gobernó entre
2009-2012 le reclamó por su gestión.
“No sé con qué cara viene a pedir
voto cuando aquí no ha hecho nada. ¿Qué ha hecho por el pueblo? ¿Qué hizo
cuando fue presidente [municipal]? Nada”, le reclamaron.
De acuerdo con el ejercicio de
verificación de hechos de SinEmbargo #DichosyHechos, la incidencia delictiva
aumentó un 30 por ciento en Huixquilucan entre 2011 y 2012, cuando Alfredo del
Mazo era Alcalde.
Alfredo del
Mazo hasta la fecha no ha firmado compromisos como aspirante a la gubernatura
del Estado de México. De acuerdo con la analista Ivonne Acuña, el priista busca
tomar distancia de su primo. Los resultados del sexenio de Peña Nieto hacen que
firmar promesas ahora, quizás no sería la mejor idea.
“Tiene que
separarse, pero es muy difícil y no creo que lo logre. Se sabe que es el
candidato de Peña Nieto, era su candidato desde las elecciones que ganó Eruviel
Ávila, además es su primo”, detalló la académica.
“TE LO FIRMO Y TE LO CUMPLO”
El priista
Alfredo del Mazo sí utilizó, el domingo pasado para un promocional, una de las
promesas, que de acuerdo con el diario Vanguardia, ha sido de constantemente
utilizada por otro priísta, Rubén Moreira Valdez, Gobernador de Coahuila: “de la seguridad me encargo yo”.
En 2011, Moreira Valdez también firmó
compromisos ante notario público en los distintos municipios de Coahuila. En
Torreón signó 120 en el “Plan Laguna Siglo XXI”, para mejorar la economía de la
región, la seguridad y la justicia, medio ambiente, salud y educación.
En materia
de seguridad se comprometió a crear una nueva legislación y a mantener
coordinación con Durango, Nuevo Léon y Texas para combatir la inseguridad. A pesar de lo comprometido, la entidad que
gobierna se convirtió en una de las más peligrosas.
En enero, el Gobierno de Estados
Unidos alertó a sus ciudadanos a tomar precauciones si deseaban viajar a
Coahuila, pues está considerada entre los 11 estados más peligrosas de México
por sus homicidios, robo a mano armada, de vehículos, secuestro, extorsión y
agresión sexual, especialmente en las carreteras entre Piedras Negras y Nuevo Laredo.
Datos del
SESNSP muestran que desde que Moreira asumió la gubernatura de Coahuila, las
violaciones y otros delitos sexuales fueron al alza en 36 por ciento; mientras
que el secuestro aumentó 31.3 por ciento.
La pobreza
extrema se cuadruplicó entre 2010 y 2014 en el estado, de acuerdo con datos del
Coneval. El crecimiento económico, según el Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (Inegi), al tercer trimestre de 2016 sólo creció 0.2 por ciento;
mientras que la deuda pública sigue en ascenso después de que Humberto Moreira
Valdés, ex Gobernador y hermano de Rubén, incrementó los pasivos de la entidad 36
mil 186.6 millones de pesos.
Otro
Gobernador priísta que también firmó compromisos es Manuel Velasco Coello, en
Chiapas. El 29 de mayo de 2012, el entonces candidato a la gubernatura de la
alianza PRI-Partido Verde Ecologista de México, firmó su primer compromiso de
crear un Gobierno de coalición con partidos y ciudadanos para desarrollar a la
entidad.
Además, a lo
largo de su campaña política y por el paso de varios municipios, Velasco hizo
promesas como la conservación de la riqueza natural del estado, construir
carreteras, y ayudar a los productores agrícolas de la región. Ya como
Gobernador, a principios de diciembre de 2016, firmó el “Pacto por Chiapas”
para impulsar el crecimiento económico de la entidad.
Pero Manuel Velasco tampoco cumplió.
De acuerdo con el semáforo estatal de México ¿Cómo vamos?, para el primer
trimestre de 2017, Chiapas se mantiene en rojo debido a que se perdieron 2 mil
313 empleos formales. La entidad también está en semáforo rojo en
productividad, pobreza laboral, deuda pública, informalidad y desigualdad
laboral.
Si de pobreza se trata, el Gobernador
chiapaneco tampoco ha logrado disminuirla. De acuerdo con el último estudio del
Coneval, entre 2012 y 2014, en Chiapas el 76.2 por ciento de la población era
pobre, y de ese total, el 31.8 por ciento vivía en pobreza extrema.
Otros
candidatos a gubernatura por el PRI firmaron compromisos para los procesos
electorales de 2015 y 2016. En abril del año pasado, en Oaxaca el entonces
aspirante Alejandro Murat, hoy Gobernador, firmó 600 compromisos para mejorar
la economía de la entidad y acabar con la pobreza.
En San Luis
Potosí, para la elección de 2015, el aspirante del PRI a la gubernatura de la
entidad Juan Manuel Carreras López también se comprometió ante notario; y en
2016, el aspirante de la coalición PRI–PVEM a la gubernatura de Colima, José
Ignacio Peralta Sánchez, firmó 268 compromisos en los municipios de Armería,
Tecomán e Ixtlahuacán.
En Quintana
Roo, para los comicios del año pasado, Mauricio Góngora Escalante, quien fue
candidato del PRI–PVEM y Nueva Alianza a la gubernatura, firmó compromisos con
las mujeres y las niñas de la entidad.
CIUDADANOS
OLVIDAN COMPROMISOS.
Pero aunque
los compromisos queden en letra muerta, los analistas políticos coinciden en
que los ciudadanos en México olvidan en cada elección las promesas de los
candidatos.
Los mexicanos aceptan el hecho de que
el “político siempre miente” y que “no cumple sus promesas”.
“Los compromisos se pierden, la gente
se ocupa de lo que le afecta directamente, lo demás, lo olvida, tiene corta
memoria. Un sexenio después vuelve a votar por el partido del candidato que no
cumplió. Hay un
desencanto, la gente sabe de antemano que los políticos no cumplen sus
promesas. En la campaña de 2012, cuando
se repartieron las tarjetas Soriana, se le preguntaba a las personas si
votarían por el PRI y decían: ‘Sí claro, porque será lo único que me toque en
todo el sexenio’. Esto entre los teóricos se le conoce como cinismo
político”, explicó Ivonne Acuña.
Héctor
Quintanar consideró que el incumplimiento de compromisos puede resultar
secundario durante nuevos comicios electorales.
“Cuando Peña
fue desenmascarado de que hubo muchos compromisos en el Edomex que no cumplió,
le disminuyó un puntito, dos en las encuestas. Ahí se demostró que un candidato
no es confiable, no cumplió lo que prometió, pero le mermó poquito. El
electorado carece de memoria histórica mínima para tomar su decisión en las
urnas”, anotó.
El
politólogo añadió que el tener en el radar al político que cumple y al que no,
depende de la memoria, con el “mirar hacia el pasado”, por lo que en México es
fácil “salirse con la suya”.
“Cuando hay una estructura
antidemocrática como la del PRI que compra votos, es muy difícil que influya el
incumplimiento. Nuestros políticos son lamentables, pero a los ciudadanos
mexicanos les falta mucho por madurar en la construcción cívica”, finalizó.
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