Georgina
Morett.
Con una
izquierda que se divide y que no para de darse zancadillas, es casi imposible
comprender lo que sucede ideológicamente en el Senado, ya que la bancada del
PRD se resquebrajó, mientras, se supone, se fortalece la del PT-Morena; sin
embargo, los nuevos senadores que la conforman no se afilian al partido de
Andrés Manuel López Obrador.
Ayer, el
vicecoordinador de esa bancada, que ni siquiera sabemos si se pueda llamar
legalmente PT-Morena, aseguró: “el que tiene que cambiar soy yo, no López
Obrador; yo decidí seguir a López Obrador”, y posteriormente explicó: “no he
decidido mi incorporación formal a Morena, pero si lo decido, lo voy a hacer en
el estado de Puebla”.
¿Entonces?
Puebla, el
estado del senador Barbosa, tendrá elección de gobernador nuevamente en 2018.
El año pasado el candidato de Morena, Abraham Quiroz Palacios, no logró ni el
10 por ciento de los votos, pero de cualquier forma quedó en tercer lugar, por
encima del PRD.
El 2018
puede ser la oportunidad para Miguel Barbosa, él no se descarta.
Deja claro
que no llega al movimiento de López Obrador buscando una candidatura, pero
asegura que se siente con toda la fuerza de lograr la rebelión en su estado.
Y abre la
puerta a sus aspiraciones al señalar: “de ahí lo que resulte… no voy a hablar
de ninguna candidatura, vamos a ver hasta dónde llega todo esto. Claro que la
definición de las candidaturas sigue las reglas de Morena… Pero ya inicié este
fin de semana el despliegue, es por partes”.
O sea, el
interés existe, pero aquí, a diferencia de lo que sucede en el PRD o en el
Senado, las reglas las pone López Obrador, y se siguen; mientras que en la
Cámara alta, ni PRI ni PAN se han preocupado por que el Instituto Belisario
Domínguez no sea dirigido por un coordinador parlamentario, el que representa
la tercera fuerza política, ni por definir la legalidad de la bancada
PT-Morena, vaya, ni siquiera por otorgarles espacios.
SÓLO
UTILIZAN AL PAN.
Sólo por
gobernar 11 estados y 400 ciudades importantes en el país, el PAN ha perdido el
piso y cuando tienen posibilidades de recuperar la Presidencia de la República,
sus principales cuadros se desgastan en terribles batallas internas.
Obviamente
el audio que se dio a conocer de la sesión del Consejo Nacional del sábado
pasado fue filtrado por Rafael Moreno Valle, aseguran panistas, quienes dicen
que logró hacer pública la confrontación del expresidente Felipe Calderón con
Ricardo Anaya.
Y este hecho
es una prueba de la fragilidad ideológica panista, ya que ni siquiera están
pensando en cómo volver a detentar el poder, sino simplemente utilizan al
partido para sus relaciones personales y familiares.
En el caso de los Calderón esto es
más que obvio, ya que detentan en el PAN el derecho de sangre: Felipe fue
Presidente de la República, y ahora busca el mismo cargo para su esposa
Margarita; su hermana Luisa María buscará una diputación; su sobrina Mariana
Gómez del Campo, una diputación o la jefatura de Gobierno de la Ciudad de
México.
Mientras que la esposa de Moreno
Valle, Martha Erika Alonso Hidalgo, busca la gubernatura de Puebla, para lo
cual, Antonio Gali, quien ocupa ese puesto por tan sólo dos años, le prepara el
terreno.
Y para dejar
totalmente clara la falta de compromiso, ya no con la Nación, si no con su
propio partido, el expresidente Vicente Fox, quien también buscó que su esposa
fuera candidata presidencial, ni siquiera se reafilió al PAN.
Falta un año
para la elección presidencial, y si el PAN sigue con esas luchas internas, sólo
fortalece a Andrés Manuel López Obrador, quien se va quedando sin verdaderos
contrincantes.
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