Alejandro Calvillo.
La empresa
israelita NSO Group, regulada por el gobierno de Israel, establece que
solamente vende sus sistemas de espionaje a gobiernos y que estos sistemas
deben ser utilizados de manera exclusiva para combatir el crimen y evitar actos
terroristas. Por su parte, en nuestro país, el espionaje es permitido bajo la
orden de un juez y bajo los mismos principios: cuando se trata de criminales o
de personajes que representan un riesgo para la seguridad nacional.
El spyware “Pegasus”, que fue
comprado por el gobierno mexicano a la empresa israelí NSO Group, es
considerado por los especialistas uno de los instrumentos más sofisticados para
invadir un teléfono celular, tener acceso a todos sus archivos e imágenes, a su
cámara y micrófono, así como poder
registrar las calves personales para entrar a las cuentas de correo y
comunicación digital.
Cada instalación de este sistema de
espionaje a una persona requiere de una licencia por la que se pagan miles de
dólares a la empresa NSO Group. Dependiendo del
paquete que haya comprado el gobierno mexicano es el costo de cada “infección”.
Para instalar este sistema en el celular de una persona se requiere, de acuerdo
a la ley, la existencia de un expediente que contenga, entre otros documentos,
la orden de un juez que permita realizar esta acción a las instituciones de
seguridad del Estado.
Wikileaks reveló en 2015 que México
fue el principal comprador de otro sistema de espionaje de la empresa italiana
Hacking Team, llamado Galileo y Da Vinci, invirtiendo una suma de 6 mil 537
millones de dólares para licencias de este software de espionaje. El reporte
señaló que el sistema fue comprado por los gobiernos de Puebla, Tamaulipas,
Yucatán, Durango, Jalisco, Querétaro, Estado de México, además del CISEN que
desde 2010 era cliente de esta empresa italiana.
Hace tres
meses denunciamos públicamente que habíamos sido víctimas de espionaje con el
spyware “Pegasus de la empresa isaraeli, Luis Manuel Encarnación de la red de
organizaciones Contrapeso, el Dr. Simón Barquera del Instituto Nacional de
Salud Pública y yo, director de El Poder del Consumidor, presentando
públicamente un análisis realizado por el Citizen Lab de la Universidad de
Toronto, uno de los laboratorios independientes más reconocidos
internacionalmente en el análisis de este tipo de instrumentos. El documento técnico de Citizen Lab
confirma que las tres personas mencionadas fuimos víctimas de este acto de
espionaje, el origen de este sistema y su forma de actuar. Es la primera vez
que se comprueba, con un reporte técnico, que activistas son víctimas de
espionaje en nuestro país. Se sabe que es una práctica común en México, sin
embargo, es la primera vez que hay un reporte técnico de un organismo
reconocido internacionalmente que lo demuestra.
Unos días antes, el 11 de febrero, el
New York Times dio a conocer este caso del espionaje en México a los activistas
y al académico en su primera plana, dedicándole una página entera en sus
interiores, al tiempo que Citizen Lab publicaba el reporte en su página
oficial. La noticia tuvo un revuelo generando una fuerte indignación
internacional, especialmente, entre la comunidad científica y de organizaciones
especializadas en la salud pública y la nutrición.
La noticia del espionaje se da en un
contexto donde la comunidad científica y de organizaciones civiles
especializadas en la salud pública ha venido denunciando la fuerte
interferencia de la industria de bebidas para bloquear las políticas contra la
obesidad y la diabetes, donde esta comunidad ha denunciado el financiamiento de
las refresqueras a seudocientíficos para negar los daños de sus productos, ha
denunciado todo una estrategia multimillonaria para detener toda medida que
pueda afectar sus ingresos y ha señalado el contubernio de autoridades con estas
empresas.
El acto de espionaje contra tres
personas que habían promovido el impuesto a estos productos en México y su
incremento, fue considerado como un acto de servicio del gobierno mexicano a
los intereses de estas grandes corporaciones. El hecho de que el sistema de espionaje solo se
venda a gobiernos y que en el momento que se “infectaron” nuestros teléfonos
celulares estuviéramos promoviendo que el impuesto se aumentara a las bebidas
azucaradas, ha hecho suponer lo anterior.
Un hecho que
no debe dejarse de lado es que el sistema de espionaje se introdujo a los
teléfonos celulares a través de textos SMS que contenían mensaje de
intimidación, como el llevar a la página de Gayoso. Es decir, si no se prueba
lo contrario, este sistema introducido desde una entidad gubernamental,
violando los derechos de privacidad del investigador y los activistas, no sólo
buscaba espiar si no también intimidarnos y amenazarnos. ¿A quién se buscaba
servir con este espionaje y estas amenazas?, ¿Quién lo estaba haciendo?
El caso y
los documentos técnicos se hicieron públicos demandando al gobierno la
investigación de quién estuvo detrás de este espionaje, de quiénes son los
responsables, para castigarlos. El 14 de febrero la senadora Marta Tagle
presentó un punto de acuerdo demandando a la Secretaría de Gobernación la
investigación de este caso de espionaje contra activistas y un académico que
trabajamos en la promoción de políticas de salud pública contra la obesidad y
la diabetes y que en el momento de la “infección” promovíamos un aumento al
impuesto a las bebidas azucaradas, como recomendaba internacionalmente la
Organización Mundial de la Salud.
En la Cámara de Diputados, el 28 de
febrero, la Diputada Araceli Damián presentó un punto de acuerdo exigiendo al
Procurador General de la República, Raúl Cervantes Andrade, investigar y
procesar judicialmente a los responsables del espionaje a los tres promotores
de la salud pública.
El Diputado
Rafael Hernández Soriano, hace unos días, el 15 de mayo, presentó otro punto de
acuerdo en el que pide al Presidente de la República reconocer, defender y
garantizar los derechos de libertad de expresión, privacidad y seguridad al
investigador y los activistas defensores del derecho a la salud.
El 22 de marzo se publicó a plana entera
en el periódico Reforma una carta dirigida al Presidente Enrique Peña Nieto
exigiendo la investigación y el castigo a los responsables del espionaje,
firmada por una larga lista de algunos de los más destacados expertos
internacionales en nutrición y salud pública, de las más renombradas
organizaciones sociales internacionales trabajando por la salud pública y de
las redes más importantes del mundo en seguridad digital.
“Señor presidente Peña Nieto, la
comunidad internacional de salud pública le exhorta defender los valores de la
libertad de expresión, los derechos humanos y la salud pública, al investigar
de fondo esta situación y llevar a los actores responsables ante la justicia”,
escribieron.
Señalaron “En un país con unas de las
tasas más altas de sobrepeso, obesidad y diabetes, se debería elogiar a estos
hombres por sus esfuerzos en defensa de la salud pública, en lugar de vigilar o
amenazarlos”.
Más de tres meses han pasado y no hay
una sola palabra al respecto por parte del Presidente de la República, Enrique
Peña Nieto; ni del Secretario de Gobernación, Miguel
Ángel Osorio; ni del Procurador General de la República, Raúl Cervantes.
A
continuación se reproduce la lista de académicos expertos y organizaciones
dedicadas a la salud pública y a la defensa de los derechos humanos y el
derecho a la información que han solicitado públicamente al Presidente Enrique
Peña, la investigación del caso y el castigo a los culpables.
Académicos
Australia:
Mike Daube AO, Curtin University; Stephen Simpson, Charles Perkins Centre,
University of Sydney; Anna Peeters, Centre For Population Health Research –
Deakin University; Rob Moodie, Melbourne School of Population and Global
Health, University of Melbourne; Brasil: Carlos A. Monteiro, Centre for
Epidemiological Studies in Health and Nutrition, University of Sao Paulo;
Daniela Canella, Rio de Janeiro State University; Inês Rugani Ribeiro de
Castro, Institute of Nutrition – State University of Rio de Janeiro; Paula
Martins, Departamento de Ciencias de Movimiento Humano, Instituto de Saúde e
Sociedade, Universidades Federal de Sao Paulo; Chile: Ricardo Uauy, Instituto
de Nutrición, Universidad de Chile; Cristóbal Cuadrado, Escuela de Salud
Pública, Universidad de Chile; Estados Unidos: Alicia Fernandez, University of
California at San Francisco; Barry M. Popkin, School of Public Health,
University of North Carolina; Dean Schillinger, University of California at San
Francisco; Frank Chaloupka, Institute for Health Research and Policy,
University of Illinois at Chicago; Harold Alderman, International Food Policy
Research Institute; Jennifer Harris, University of Connecticut; Kelly Brownell,
Dean of the Sanford School of Public Health, Duke University; Laura A. Schmidt,
Community Engagement and Health Policy Program, Clinical and Translational
Science Institute; Manuel Peña, Ex-Representante OPS; Marion Nestle, Professor
of Nutrition, Food Studies, and Public Health, New York University; Mary Story,
Professor of Global Health and Community and Family Medicine, Duke University;
Shiriki Kumanyika, Professor Emerita of Epidemiology, University of
Pennsylvania; Raj Patel, Lyndon B. Johnson School of Public Affairs The
University of Texas at Austin; Walter Willett, Professor of Epidemiology and
Nutrition, Harvard Chan School of Public Health; William H. Dietz, Milken
Institute School of Public Health; Nueva Zelanda: Stefanie Vandevijvere, The
University of Auckland; Panamá: Reina Roa, Salud Pública; Perú: Enrique Jacoby,
Ex-Asesor Regional en Nutrición OPS; Reino Unido: Corinna Hawkes, Centre for
Food Policy School of Arts and Social Sciences; Uruguay: Eduardo Blanco, Centro
de Investigación para la Epidemia de Tabaquismo
Organizaciones
Argentina:
Agustina Mozzoni, Fundación para Desarrollo de Políticas Sustentables (FUNDEPS;
Ana Tambussi, Fundación InterAmericana del Corazón; Juan M Carballo, Fundación
para Desarrollo de Políticas Sustentables (FUNDEPS); Marta Santore, Fundación
InterAmericana del Corazón; Australia: Jane Martin, Obesity Policy Coalition;
Bolivia: Karina Garrón, Fundación InterAmericana; Brasil: Ana Paula Brotoletto,
Instituto Brasileiro do Defesa do Consumidor IDEC; Elisabetta Recine, The
Observatory of Food and Nutrition Security Policies, University of Brasilia;
Paula Johns, ACT+ Brasil; FEMAMA, Porto Alegre; Victor Matsudo, Center of
Studies from the Physical Fitness Research Laboratory – of São Caetano do Sul;
Canadá: Bill Jeffery, Center for Health Science and Law (CHSL); Elisabeth
Sterken, International Baby Food Action Network; Chile: Sebastián Peña, Frente
por un Chile Saludable; Sofía Bustos, Fundación Actuemos; Sonia Covarrubias,
Fundación Educación Popular en Salud; Alianza para el Control de ECNT; Lucía
Sepúlveda, Red Acción Plaguicida y Alternativas; Ciudad de Ho Chi Minh Claudio
Schuftan, Movimiento por la Salud de los Pueblos; Colombia: Carolina Piñeros
Ospina, RedPapaz; César Rodríguez Garavito, Centro de Estudios de Derecho,
Justicia y Sociedad; Esperanza Cerón, Educar Consumidores; Juan Carlos Morales,
Foodfirst Internaional Action Network (FIAN); Fundación Colombiana de Obesidad
(Funcobes); Mesa por las ENT; Cuba: Alberto Morales Salinas, Cardiocentro “E
Che Guevara”; Ecuador: Hugo Noboa Cruz, Plataforma por la Salud y Vida; Wilma
Freire, Universidad San Francisco; Instituto de Investigaciones en Salud y
Nutrición (ISYN); Estados Unidos: Andrew Rosenberg, Union of Concerned
Scientists; Beatriz M Champagne, Inter-American Heart Foundation; Harold
Goldstein, Public Health Advocates; Jim Krieger, Healthy Food America; Jordan
Jarvis, Young Professionals Chronic Disease Network (YPCDN); José Luis Castro,
Vital Strategies; Larry Cohen, Prevention Institute; Lynn Silver, Public Health
Institute; Matthew L. Myers, Campaign for Tobacco – Free Kids; Michael F.
Jacobson, Center for Science in the Public Interest; Ricardo J. Salvador, Union
of Concerned Scientists; India Amit Srivastava, India Resource Center; México:
Ana Larrañaga, ContraPESO; Erick Antonio Ochoa, Fundación InterAmericana del
Corazón; Juan Núñez Guadarrama, Coalición México Salud-Hable; ; Julieta Ponce
Sánchez, Centro de Orientación Alimentaria; Lorena Vazquez Ordaz, The Hunger
Project México; Lulú V. Barrera, Luchadoras; Pete Noll, Puente a la Salud Comunitaria;
Rafael Shuchleib, Fundación InterAmericana del Corazón; Rebeca Monroy Torres,
Observatorio Universitario de Seguridad Alimentaria y Nutricional del estado de
Guanajuto A.C. (OUSANEG); Rosario Cobo, Instituto Maya A.C; Teresa Fernández,
Prevención de Enfermedades Crónicas perspectiva y accion comunitaria, Tlalpan,
Fundación InterAmericana del Corazón; Alianza por la Salud Alimentaria; FIAN
México; Nueva Zelanda: Gareth Morgan, The Morgan Foundation; Perú: Carlos
Farías, Alianza ENT; Crisólogo Cáceres, Asociación Peruana de Consumidores y
Usuarios (ASPEC); Reino Unido: Kate Allen, World Cancer Research Fund
International; World Public Health Nutrition Association; Suiza: Katie Dain,
NCD Alliance; Camille Selleger, Geneva Infant Feeding Association (IBFAN-GIFA);
Uruguay: Eduardo Bianco, Centro de Investigación para la Epidemia de
Tabaquismo; María Rosa Curuchet, Asociación Uruguaya de Nutricionistas (AUDYN);
Instituto Nacional de Cáncer; Venezuela: Humano Derecho; Regionales: Eduardo
Cazap, Sociedad Latinoamericana y del Caribe de Oncología Médica (SLACOM);
Deborah Chen, InterAmerican Heart Foundation Caribbean; Laura Michéle, FIAN
International; Stefano Prato, Society for International Development; Trevor
Hassell, Healthy Caribbean Coalition; Consumers International Latinoamérica.
Organizaciones de derechos humanos,
derechos digitales y derecho a la información rechazaron el espionaje
gubernamental a defensores del derecho a la salud en México
El 14 de
febrero pasado diversas organizaciones nacionales e internacionales de derechos
humanos, de derechos digitales y de derecho a la información, hicieron una
carta pública rechazando los actos de espionaje contra defensores del derecho a
la salud en México con “la utilización gubernamental de programas informáticos
altamente intrusivos… en contra de académicos y organizaciones de la sociedad
civil”.
Las organizaciones firmantes
exigieron el cese del “hostigamiento y la vigilancia”, y llamaron a “emprender
de manera urgente una investigación exhaustiva, seria e imparcial, que permita
identificar y sancionar a los responsables de la vigilancia ilegal en México”.
Las demandas de investigación no han
encontrado ninguna respuesta por parte del gobierno mexicano.
La carta
está firmada por:
Access Now;
Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia (ANP); Asociación para el Progreso
de las Comunicaciones (APC); Asociación por los Derechos Civiles (ADC);
Association of Caribbean Media Workers: ARTICLE 19; Australian Privacy
Foundation; Bestbits; Centro Nacional de Comunicación Social AC (Cencos);
Centro de Estudios Constitucionales y en Derechos Humanos de Rosario; Centro
Horizontal; Centro de Reportes Informativos Sobre Guatemala (CERIGUA): Comisión
Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, A.C. (CMPDH);
Contingente MX, DATA; Datos Protegidos, Derechos Digitales; Electronic Frontier
Foundation (EFF); Enjambre Digital; Espacio Público, Venezuela; Fundación
Karisma; Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP); Fundamedios, Ecuador;
Fundar, Centro de Análisis e Investigación; Hiperderecho, Perú; Intercambio
Internacional por la Libertad de Expresión (IFEX-ALC); Instituto de Liderazgo
Simone de Beauvoir (ILSB); Instituto de Prensa y Libertad de Expresión (IPLEX);
Instituto Prensa y Sociedad (IPYS); Katarzyna Szymielewicz: Organización
Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH); Panoptykon Foundation; Patient Privacy
Rights; Privacy International; Public Knowledge; Red en Defensa de los Derechos
Digitales (R3D); Renata Aquino Ribeiro; Researcher E.I. Collective; Reporteros
Sin Fronteras; SocialTIC; SonTusDatos Artículo 12, A.C.; Sursiendo,
Comunicación y Cultura Digital (Chiapas, MX); TEDIC, Paraguay; Tierra Común:
Usuarios Digitales, Ecuador; Washington Office on Latin America (WOLA).
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