El ex Gobernador panista de Puebla,
Rafael Moreno Valle Rosas, hace años que puso “el pie” en el Partido de la
Revolución Democrática (PRD).
Ahora, dice la dirigencia estatal del Sol Azteca
en aquella entidad, con sus aspiraciones presidenciales reducidas, Moreno Valle
Rosas busca apoderarse completamente del Comité Ejecutivo Estatal perredista
para impulsar a su esposa, Martha Erika Alonso Hidalgo, como candidata de una
coalición izquierda-derecha al Gobierno del estado en 2018.
La injerencia de Rafael Moreno Valle
en el perredismo de la entidad, dice Socorro Quezada Tiempo, presidenta del
Comité Ejecutivo Estatal de PRD poblano, inició desde que se convirtió en
candidato al Gobierno de ese estado por parte de una coalición entre estos dos
partidos más Convergencia –ahora Movimiento Ciudadano (MC)– y Nueva Alianza
(Panal), en 2010.
A partir de
entonces, agrega la dirigente, el
panista ha promovido el ingreso de personajes “afines a él” a las filas del
perredismo y a cargos clave en el servicio público.
El principal operador
“morenovallista”, de acuerdo con Quezada Tiempo, es el hoy Diputado federal
perredista Luis Maldonado Venegas, también ex priista veracruzano que incluso fue secretario
general adjunto del Comité Ejecutivo Nacional del tricolor en 2000 y, en 2009,
dirigente nacional del Partido Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano.
Moreno Valle
y Maldonado Venegas, de acuerdo con datos oficiales, coincidieron primero como
diputados federales en la LIX legislatura, de 2003 a 2006, y luego en la LX,
entre 2006 y 2009, cuando ambos fueron senadores.
En 2011, al ganar el Gobierno del estado, Moreno
Valle nombró a Maldonado Secretario de Educación Pública del estado y, en 2013,
Secretario General de Gobierno; posición desde la cual tuvo que responder, en
2014, por el desalojo policiaco de manifestantes en el poblado de San
Bernardino Chalchihuapan, que terminó con un menor asesinado.
Ese mismo
año, y luego de contar con el apoyo sobre todo de la corriente perredista Nueva
Izquierda –fundada por el ex dirigente nacional, Jesús Ortega Martínez–, Maldonado Venegas fue aceptado en el
Partido del Sol Azteca, entonces dirigido por Jesús Zambrano Girjalva, y a cuyo
comité Ejecutivo Nacional llegó en 2015 como coordinador de Enlace Estratégico.
El PRD también enlistó a Maldonado
Venegas ese 2015 como candidato a Diputado por el principio de representación
nacional y, una vez en la Cámara, fue nombrado presidente de la Comisión de
Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
Otro político que es parte del equipo
de Moreno Valle y que terminó en las filas del perredismo, por el cual fue
diputado local, de acuerdo con la dirigencia estatal del Sol Azteca, es Antonio
Gali López, hijo del actual mandatario panista Antonio Gali Fayad y, como éste, parte del gabinete del
ex Gobernador, quien concluyó su administración el 31 de enero pasado.
Y, otro,
identifica la dirigente, es Carlos
Martínez Amador, también ex Diputado local priista, ex Diputado local
perredista y ahora director general de los Colegios de Bachilleres del Estado
de Puebla.
Si bien en un inicio la intención de
la injerencia “morenovallista” en el perredismo era fortalecer su aspiración
presidencial en 2018, el objetivo ahora, afirma Quezada, es imponer a su esposa
como candidata de otra coalición para la elección por el Gobierno del estado el
próximo año.
“Él quiere apoderarse completamente
de la dirigencia estatal del PRD, para lo que les conviene, que sería hacer a
su señora esposa candidata de una posible coalición y también, ¿por qué no?,
Gobernadora de este estado, y continuar gobernando este estado”, dijo Quezada en entrevista.
Esto,
especifica, una vez que sus aspiraciones presidenciales han enfrentado la
“guerra interna” del panismo, donde avanzan las candidaturas de Margarita
Zavala Gómez del Campo, esposa del ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa, y
del propio dirigente nacional actual, Ricardo Anaya Cortés.
“Afortunadamente
no le dan las cuentas; no le llega a la primera posición que tiene Margarita
Zavala en ese partido; durante seis años, los panistas se hicieron a un lado;
pero, una vez que Moreno Valle deja de ser Gobernador, regresan a Puebla y
están dando una batalla férrea para detener su avance como candidato de la
Presidencia”, dice Quezada.
Más apoyo tiene Moreno Valle entre
los perredistas de su equipo. Martínez Amador, por ejemplo, ha sido
identificado en denuncias consignadas en diversos reportes de prensa como uno
de los impulsores de un proceso de afiliación masiva de trabajadores de esa
institución educativa que, presionados por la renovación de sus contratos,
terminaron inscritos en el PRD.
“Trabajadores del Colegio de Bachilleres del
Estado de Puebla (Cobaep) sí fueron afiliados al Partido de la Revolución
Democrática (PRD), según se advierte en una primera comparación de su padrón de
militantes con la nómina de esa institución educativa”, reportó el
periódico estatal e-consulta.
“Los
documentos a los que tuvo acceso e-consulta exhiben que trabajadores del Cobaep
ya aparecen en las filas del PRD, afiliados en los últimos meses por Nueva
Izquierda, grupo afín al gobernador Rafael Moreno Valle, y que disputa el
control del partido con el FIP, sector perredista liderado por el senador Luis
Miguel Barbosa”, agregó el reporte, de noviembre de 2016, cuando Martínez
Amador era secretario general del PRD en Puebla.
El resultado fue un aumento de 90 mil
a 230 mil presuntos nuevos militantes perredistas en el estado en menos de tres
años; población, dice Quezada, con la que el “morenovallismo” considera
quedarse con la dirigencia estatal del PRD, a renovarse en noviembre próximo.
Esta
“militancia”, sin embargo, precisa, no forma parte de la estructura activa del
partido, formada por unos 30 mil ciudadanos de los que un 16 o 20 por ciento
pueden operar a favor de Moreno Valle.
UN GOBIERNO
CON SALDO NEGATIVO.
El saldo del Gobierno de Moreno Valle
en Puebla, que terminó el 31 de enero pasado, incluye fenómenos delictivos como
el asesinato de mujeres que, de acuerdo con el Observatorio Ciudadano de
Derechos Sociales y Reproductivos, es de hasta 250 casos en los últimos cinco
años; 82 de ellos, o un 32.8 por ciento, tan sólo el año pasado.
También, una deuda pública que si bien ante la
Secretaría de Hacienda registraba sólo 8 mil 608 millones de pesos, en
realidad, como reportó en agosto la Auditoría Superior de la Federación, fue de
24 mil millones de pesos.
Otro delito que si bien cobró
notoriedad nacional este 2017 pero que creció en Puebla en los últimos años es
el del robo de combustible; problemática en la que participan personas con
armas de uso exclusivo del Ejército Mexicano y que se ha extendido por
diferentes municipios de la entidad.
Delito, dice Quezada, que no fue
combatido por Moreno Valle con la fuerza con la que, en cambio, dice, actuó en
contra de sus opositores políticos.
Y es en ese
contexto, afirma Quezada, se dio incluso
la detención del alcalde perredista de Atzitzintla, José Isaías Velázquez
Reyes, integrante de la corriente Frente Izquierda Progresista y acusado por la
Fiscalía Estatal de haber entregado a un grupo de detenidos a la delincuencia
organizada que después los asesinó.
Acusaciones que, de acuerdo con la
perredista, se están desvaneciendo en el proceso judicial.
“Hemos sido agraviados como
perredistas, esas son las consecuencias (de la coalición con el PAN)”, dice.
“Empezó desde 2010, y fue con todas
las corrientes, con Héctor Bautista [de Alternativa Democrática Nacional],
Jesús Ortega [Nueva Izquierda], Miguel Barbosa [del Frente de Izquierda
Progresista]; con todas las corrientes del partido empezó y los permitieron. Cuando yo busqué a Andrés Manuel
López Obrador para tratar de evitarlo, alguien que nos apoyara, él no pudo
simplemente nunca recibirme para contener esta coalición con el pan en 2010, y
se lavó las manos, se dio la vuelta y dijo que era un asunto que ustedes tienen
que resolver. [A Alejandra Barrales, actual dirigente nacional del PRD] no le
interesa más que la Ciudad de México”, agrega.
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