La Zona
Metropolitana del Valle de México (ZMVM) vivió 138 horas consecutivas de
contingencia ambiental por ozono. Desde el 15 de mayo pasado se decretó Fase I
y fue hasta el domingo pasado a las 10 de la noche cuando se levantó; sin
embargo, a las 15:00 horas de ayer, la mala calidad del aire ocasionó una nueva
activación de la misma fase.
En
entrevista para SinEmbargo, especialistas del Centro de Ciencias de la
Atmósfera (CCA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del
Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide) de la
Universidad Iberoamericana, coincidieron en que las condiciones meteorológicas
propias de la temporada son las principales responsables de desatar las
recientes contingencias ambientales.
“[Las
contingencias] dependen de las emisiones y de las condiciones meteorológicas.
Las emisiones no han cambiado drásticamente de enero a la fecha, pero lo que sí
ha cambiado son las condiciones meteorológicas y debido a que tenemos sistemas
de alta presión, viento calmo y otros factores, se acumulan los contaminantes y
tenemos mala calidad del aire”, expuso el doctor Agustín García, del CCA de la
UNAM.
Sin embargo, ambos especialistas
reconocieron también que los contaminantes producidos por las actividades
humanas contribuyen en gran medida a desatar altos niveles de contaminación.
Entre ellas, mencionaron, se encuentran automóviles, calderas, plantas de
energía, actividades industriales y domésticas.
Además, Oliver
López Corona, de la Universidad Iberoamericana, destacó la reforestación de la capital gobernada por Miguel Ángel
Mancera Espinosa, pues aseguró que apenas en aproximadamente 10 años se han
talado más de 50 mil ejemplares. Asimismo, hizo un llamado a las autoridades a trabajar en la mejora de
infraestructura peatonal y ciclista de calidad ya que, criticó, se favorece el
uso del automóvil con la construcción de segundos pisos, autopistas y
supervías.
Por su
parte, el doctor Oliver López Corona, del Equide, explicó que los factores
naturales, la alta incidencia de radiación solar de la temporada y las
condiciones meteorológicas muy específicas en donde hay poco viento, impiden la
movilización de los contaminantes, lo que se conoce como sistemas de alta
presión.
“Es una confluencia de factores
naturales y de los contaminantes que nosotros producimos”, destacó López
Corona.
Ante este
panorama, el Centro de Ciencias de la
Atmósfera, a través de un comunicado emitió nueve recomendaciones necesarias
para terminar con el problema considerado de salud pública. A continuación se
enlistan:
1. Reducir
emisiones por combustión residencial (quemado eficiente en calentadores de
agua, uso de energías alternas para calentamiento de agua y reducción de fugas
de gas LP, entre otras) y controlar las emisiones de compuestos orgánicos
volátiles.
2.
Establecer políticas públicas sobre el uso y las emisiones de las motocicletas.
3.
Incrementar la movilidad mediante la sincronización de semáforos.
4. Aumentar
la frecuencia y el número de vehículos de transporte colectivo.
5.
Reconsiderar la entrada a clases y trabajos de forma escalonada.
6. Reubicar
a los trabajadores, tanto en la iniciativa privada como del sector federal, en
sucursales cercanas a sus viviendas y hacer un reordenamiento territorial.
7. Realizar
una verdadera gestión ambiental a nivel de cuenca atmosférica en el Valle de
México.
8. Revisar
las normas oficiales de calidad del aire y el diseño de planes de contingencia
adecuados a las condiciones locales.
9.
Contribuir como sociedad mediante la modificación de los estilos de vida, y
exigir y ser corresponsables en la protección del ambiente.
LOS AUTOS,
PRIMERO.
Datos del
Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por su sigla
en inglés) revelaron hace algunos meses que
de no cambiar la tendencia de gasto en las principales ciudades mexicanas,
cerca de 90 por ciento de los recursos para transporte y movilidad se
destinarán a obras de ampliación y mantenimiento de la infraestructura vial, lo
que equivale a 48 mil 123 millones de pesos, y sólo 6 por ciento a proyectos de
transporte público, es decir, apenas 3 mil 396 mdp; 5 por ciento a obras de
infraestructura peatonal, o sea, 2 mil 545 mdp y menos de 1 por ciento para
infraestructura ciclista, con sólo 189 mdp.
“Hace falta
repensar el problema de la contaminación de otra manera: Se debe cambiar la forma en la que nos movemos, hay que invertir en
transporte público masivo porque actualmente el gasto más importante en
términos de movilidad se hace en vías de transporte. En lugar de construir
segundos pisos, autopistas urbanas y supervías, se debería estar invirtiendo en
líneas del metrobús, metro, en cambiar el parque vehicular de los microbuses y
en más líneas de RTP”, invitó.
Asimismo,
los expertos destacaron que la responsabilidad de mitigar los factores
producidos por los humanos corresponde a los tres niveles de Gobierno y a la
sociedad en general.
“Todos contribuimos a la mala calidad
del aire y es responsabilidad de todos reducirla. Las autoridades tienen el
deber de avisar a la población si está bien o está mal la calidad del aire y
revisar que se sigan las políticas”, expuso Agustín García, del CCA.
“Hemos
observado que la calidad del aire no nada más depende de las emisiones que
produce la Ciudad de México, en algunas ocasiones dependen de otros eventos.
Por ejemplo, las emisiones que se generan en Toluca pueden llegar a la capital
y los incendios en regiones agrícolas del Estado de México o Morelos pueden
originar mala calidad del aire en la capital”, agregó.

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