En un operativo simultáneo con las
autoridades de México, el Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica (OIJ)
desarticuló hoy una banda de pornografía infantil que se disfrazaba de agencia
de modelos para reclutar a sus víctimas.
El director del OIJ, Walter Espinoza,
explicó a los periodistas que en Costa Rica se llevaron a cabo ocho
allanamientos, y se detuvieron a cinco personas, mientras que en México hubo
siete allanamientos para detener a otros cinco sospechosos de integrar la banda
criminal.
Los detenidos en Costa Rica son cinco
costarricenses de apellidos Solano, Núñez, Arroyo, Barrantes y Prado, a quienes
se les imputan los delitos de producción y difusión de pornografía infantil,
violaciones, abusos sexuales y explotación sexual, contra al menos 26 víctimas
cuyas edades oscilan entre los 11 y 17 años.
“Esta organización captaba a las
víctimas en redes sociales, hacía promociones relacionadas con el modelaje
dirigido a mujeres menores de edad. Hacían videos y fotos de las menores en
esquemas de naturaleza sexual, manteniendo relaciones sexuales y eso lo
lograban mediante amenazas y violencia física”, explicó Espinoza.
Los videos y fotos eran distribuidos
en páginas por suscripción de internet y también en la internet profunda (deep
web), y eran vendidos por sumas que iban desde los 500 hasta los 5 mil dólares.
La investigación determinó que la red
tenía operaciones desde 2009 en México y Costa Rica, y que los videos y fotos
llegaban hasta usuarios de Europa, Asia y América.
El director
del OIJ afirmó que el caso en Costa Rica es sólido para lograr una condena
contra los sospechosos, pero afirmó que es posible que haya más víctimas, a
quienes pidió denunciar sus casos ante las autoridades.
Esta red operaba una agencia de
modelos llamada VDM Models, mediante la cual reclutaban a las menores con la
promesa de convertirlas en modelos, pero en su lugar les tomaban fotos y videos
pornográficos, las violaban, y las amenazaban con matar a sus padres si
contaban lo sucedido.
“El OIJ
pretende ser implacable ante este tipo de delitos. La pornografía infantil, la
explotación de menores y la generación de ganancias a través del sexo que
involucra a menores de edad, no lo podemos permitir en Costa Rica. Es un
fenómeno que está creciendo por el avance de la tecnología”, expresó Espinoza.
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