Salvador Camarena.
Meses atrás,
cuando el ruido del escándalo internacional de la corrupción de Odebrecht
comenzó en nuestro país en forma de tremor, no faltó quien recordara que ese
gigante brasileño de la construcción tocó en México varias puertas, no sólo la
de Petróleos Mexicanos.
Esos brasileños tocaron, entre otras,
las puertas de gobiernos cardenistas en Michoacán, donde tanto en la
administración de Lázaro Cárdenas Batel como en la de Leonel Godoy se le
entregaron a Odebrecht cientos de millones de pesos para la construcción de una
presa en Tierra Caliente.
La historia de esa obra en suelo
michoacano tiene la marca de la casa Odebrecht: sobrecosto de casi 100 por
ciento, plazos de entrega vencidos en varias ocasiones, irregularidades
técnicas y… sobornos.
Odebrecht recibió en noviembre de
2006 el contrato de Lázaro Cárdenas Batel para hacer una presa. El costo se
estipuló en mil quinientos millones de pesos y la entrega se pactó para dos
años después: octubre de 2008. En la definición del contrato se especificaba que
el monto y el plazo eran inamovibles. Pero al final, y gracias a nuevos
contratos que autorizó Leonel Godoy, la obra costó dos mil 915 millones de
pesos y se entregaría en 2013, periodo en el que gobernaba el poco memorable
Fausto Vallejo.
Como remate
de las irregularidades que acompañaron esa obra de Odebrecht se tiene el dato
de que aun sin funcionar, la presa fue inaugurada por el entonces gobernador
Godoy. Lo hizo en presencia del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
En esa fecha
(febrero 2011) de inauguración formal antes que real, Godoy no se pudo contener
y lanzó la siguiente frase: “(esta obra) se inscribe dentro de la más pura
tradición del cardenismo y cumple el compromiso de llevar justicia social al
campo mexicano”.
Estos
detalles forman parte de una investigación del reportero Raúl Olmos, de mexicanos
contra la Corrupción y la Impunidad, publicada la semana pasada.
Es grave que Odebrecht haya rebasado
en más de cuatro años el plazo de entrega de la presa y en casi 100 por ciento
lo que cobró por la misma. Pero más grave es la revelación contenida en una
segunda investigación de Olmos sobre esa obra.
En ese
reporte, publicado ayer, se revela que
en febrero de 2010 la oficina que es conocida como el departamento de sobornos
de Odebrecht (División de Operaciones Estructuradas, le pusieron
eufemísticamente) realizó dos pagos por un total de 383 mil dólares para esa
obra en Michoacán.
La fiscalía
de Brasil encontró un correo electrónico donde se detallan esas operaciones.
Así lo publicó Olmos:
“El correo
interceptado tiene fecha del 19 de febrero de 2010 y está dirigido a
‘Waterloo’, que era el pseudónimo que utilizaba Fernando Migliaccio Da Silva,
uno de los operadores de las empresas offshore de Odebrecht en Panamá,
utilizadas para ocultar los sobornos a políticos.
“El
remitente del correo firma como ‘Tumaine’ desde el correo tumaine@drousys.com,
que es la identidad secreta de Angela Ferreira Palmeira, identificada por los
investigadores brasileños como la contadora de la División de Operaciones
Estructuradas, y era la encargada de hacer los pagos ilegales en Odebrecht. (…)
“Según el
documento, un primer pago se efectuó entre el 1 y el 5 de febrero, por 223 mil
dólares. Posteriormente, entre el 8 y el 12 del mismo mes, se programó el pago
de 160 mil dólares. En los papeles consultados por MCCI no se precisa a favor
de quién se hicieron las transferencias”. (http://bit.ly/2sdSRlU)
Hasta ahí el periodista. ¿Quién
recibió ese dinero? ¿A cambio de qué? Tienen la palabra las autoridades, y los
perredistas Lázaro Cárdenas y Leonel Godoy.
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