Mientras
Enrique Peña Nieto empezaba a desglosar su último informe de gobierno en
Palacio Nacional, en la puerta principal del recinto, Gerardo Fernández Noroña protagonizó un forcejeo con elementos del
Estado Mayor Presidencial (EMP), quienes impidieron la entrada al ahora
legislador de Morena.
El diputado federal no fue invitado
al acto donde se reunió la clase política, la cúpula empresarial del país,
académicos, embajadores, representantes de organismos internacionales, así como
miembros de la comunidad científica y hasta actores como Ignacio López Tarso,
quienes escucharon la lista de cifras, acciones, justificaciones y la retórica
del presidente saliente.
Sin embargo,
el experredista con su característica
guayabera trató de entrar al que consideró “un acto público”, llevado a cabo
“en un lugar público” y que, a su parecer, como representante del pueblo, tenía
todo el derecho a acudir. Pero sus argumentos ni siquiera fueron escuchados,
aunque varios de sus seguidores lo secundaron, dispuestos a enfrentar a quien
se les pusiera enfrente.
Argumentó: “Si este es el Informe, estoy invitado; si
esta es una reunión de amigos, no estoy invitado; si es una reunión de
aduladores y aplaudidores, no estoy invitado”.
A Fernández
Noroña le dolió el hecho de que su
compañero de bancada y presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de
Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, y su homólogo en el Senado de la República,
Martí Batres, hayan asistido a la presentación del informe de Peña Nieto, al
que tildó de “una parodia” y “una farsa”.
El expetista
no quedó ahí. Acusó a sus compañeros de
“lacayos” de Peña Nieto y de “traidores”. Muy a su estilo, el diputado tomó el
micrófono ante el asombro de la multitud que caminaba enfrente del recinto
barroco y alzó la voz:
“El pleito, la diferencia, es con
Enrique Peña Nieto, pero hoy se han sumado dos voces a defenderlo, se han
sumado dos voces a ser sus lacayos, y me duelen profundamente que esas voces
sean mis compañeros, Porfirio Muñoz Ledo y Martí Batres”.
No quedó ahí
y, en un tono bravucón, agregó: “reto a
Porfirio y a Martí a leer el artículo 69 constitucional. Un sociólogo reta a
dos abogados. Yo les explico. El informe se le da al pueblo en el Congreso de
la Unión, es una pena que Porfirio Muñoz Ledo y Batres asistan a este tipo de
reuniones privadas”.
Luego de quejarse, Noroña se diluyó
entre la muchedumbre, se tomó selfies con quien se las pedía, les dijo a los
elementos del EMP que “la bronca no era con ellos” y saludó a los transeúntes.
Afuera de
Palacio, el rechazo a Peña
Avanzaron
los minutos, el sol del mediodía se desbordó al ritmo de los pasos de los
curiosos que preguntaban a los fotógrafos, camarógrafos y reporteros presentes
en el primer cuadro cuál era la celebración y si estaba Andrés Manuel López
Obrador. Otros con conocimiento,
murmuraron “ahí está toda las ratas y la rata mayor”, “para echarles una bomba
a todos reunidos”, “qué bueno que ya se va Peña, y “ojalá no falle Obrador”.
No faltó la activista Julia Klug con
su tradicional vestido de adelita, su sombrero de charro multicolor, su
pancarta con la protesta “Peña Nieto es un traidor a la patria y genocida. A él
juicio y destierro”, ó “nos faltan 43” y sus consignas al viento que desataron
burlas como “¡Peña, ojete, el pueblo te la mete!”.
Ya cuando
finalizó el acto, desfilaron rumbo a sus camionetas gobernadores, empresarios
como Carlos Slim y Emilio Azcárraga, quienes prácticamente se esfumaron para
evitar a los medios de comunicación. Y no faltó que una grúa de transito ya
tenía “pescado” a un vehículo de uno de los invitados de Peña, aunque
inmediatamente fue bajado.
Personajes
como Gerardo Gutiérrez Candiani, quien encabeza las Zonas Económicas
Especiales; gobernadores como Jaime Rodríguez Calderón El Bronco o Miguel Ángel
Yunes Linares dieron el visto bueno al informe, aunque destacaron las
deficiencias en materia de inseguridad.
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