¿México está
en bancarrota como lo declaró esta semana el Presidente electo Andrés Manuel
López Obrador? Si bien los indicadores macroeconómicos (PIB, tasa de interés,
balanza de pago, IPC, entre otros) del país son “estables”, la percepción de
una gran parte de los mexicanos no es tan optimista.
La más
reciente encuesta del Pew Research Center, que incluye a 27 naciones de todo el
mundo, arrojó que el 40 por ciento de
los mexicanos cree que su economía es peor hoy que hace 20 años y el 57 por
ciento mantiene la opinión de que a los niños en su país les espera un futuro
económico peor que el de sus padres.
Los
resultados de este ejercicio demoscópico parecen acercarse más a la opinión del
tabasqueño que a la de los empresarios y analistas, quienes refutaron las
declaraciones de López Obrador y presentaron algunos números: el PIB en los últimos 18 años tuvo una
tasa promedio de aumento de 2.52 por ciento anual, de acuerdo con cifras del
Banxico; la inflación subyacente (la que no incluye productos agropecuarios,
energéticos y tarifas autorizadas por el Gobierno) es de 8.8 por ciento. En el
caso de los salarios, el mínimo diario pasó de 64.76 a 88.36 pesos, y la
pobreza pasó de 44.40 a 43.60 por ciento de la población entre 2008 y 2016,
según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo
Social.
Esta
estabilidad económica, sin embargo,
parece no llegar a todos los mexicanos y eso se debe en gran parte a la
desigualdad, coincidieron analistas consultados por SinEmbargo, quienes
agregaron que en el país se viven dos mexicos: el de los ricos y el de los 53
millones de pobres.
“Si le preguntas a Carlos Slim si el
país está en crisis, ¿qué va a responder? El dirá que no. Al igual que si se le
pregunta a los 10 más grandes de la Bolsa de Valores que especulan y hacen
dinero.
Depende del México que hablamos, del
de las ganancias o el de casi 60 millones de personas en pobreza”, dijo a SinEmbargo Alfredo Bravo
Olivares, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
De acuerdo
con la encuesta del Pew Research Center, publicada esta semana, en México, el 40 por ciento cree que la
situación financiera de las personas en su país es peor hoy que hace 20 años,
el 40 por ciento dice que no cambió y sólo el 16 por ciento piensa que es
mejor.
La mala percepción de los mexicanos
sobre su economía personal está por arriba de la media (38 por ciento) de entre
las naciones emergentes, sólo detrás de Brasil (43 por ciento), Kenia (46 por
ciento) y Túnez (75 por ciento).
Al cumplirse
una década de la crisis financiera de 2008, la encuesta del Pew Research
Center, un think tank con sede en Washington, reveló que persiste el pesimismo sobre el futuro entre los mexicanos,
al igual que la sensación de que las condiciones económicas fueron mejores
antes de la crisis.
En 15 de las
27 naciones encuestadas por el Pew, una
pluralidad dice que la situación financiera de las personas promedio en su país
es peor hoy que hace 20 años. Las pluralidades en siete países creen que las
cosas son mejores hoy en día.
Entre las
economías avanzadas encuestadas, sólo en Polonia, Suecia y Corea del Sur las
mayorías creen que las finanzas de las personas están mejor hoy que hace dos
décadas. Al mismo tiempo, las mayorías en Grecia, Italia, España y Francia
dicen que las finanzas personales no son tan buenas.
El
sentimiento en los mercados emergentes no es mucho mejor. Solo en India e
Indonesia el público expresa la opinión de que la situación financiera de las
personas promedio es mejor hoy en día. Tres cuartas partes de los tunecinos y cuatro
de cada diez o más kenianos, brasileños y mexicanos dicen que las cosas son
peores.
“Creo que la percepción de los
mexicanos se debe a que los estándares de vida en México no han cambiado mucho
en los últimos 20 años. Cuando hablamos de algunas variables macroeconómicas como el PIB
percápita y la distribución del ingreso,
no vemos que haya ocurrido un crecimiento importante en las personas”,
explicó Diego Castañeda, economista por la Universidad de Londres.
Para Sergio
Zorrilla, doctor en Economía por la Universidad de Viena y ex economista de la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el pesimismo de los
mexicanos sobre su economía actual y sus expectativas es porque perciben que su
Gobierno no ha hecho bien las cosas.
“Los mexicanos tenemos la percepción
de que nuestro dinero público ha sido tirado a la basura, se ha mal gastado.
Las pocas inversiones en infraestructura no han sido las correctas. No se
preconizó la inversión pública en el país, por ejemplo”, indicó.
De acuerdo
con los analistas, la mayoría de las
personas percibe, y en parte es cierto, su economía no ha mejorado en estos
últimos años, mientras que el de las de las personas más ricas se ha
incrementado.
“En México hay un grupo muy pequeño
que está en la cúspide (ricos) y de ahí se abre dos mexicos, uno, el que se
beneficia de este orden (clase media) y el otro, que es la mayoría, es donde
están los pobres. Sin embargo, puedes ver personas que se consideran de clase
media, pero en realidad no lo son porque si se quedan sin empleo dos tres meses
caen en la línea de la pobreza, no tienen una acumulación de activos o fondos
de reserva”, detalló
Sergio Saldaña.
Para el
economista Diego Castañeda, “lo que la
gente piensa es que sí hay beneficios económicos, pero sólo son para algunas
personas. La mayoría no ha visto mejorar de forma sistemática sus ingresos y a
lo largo del tiempo se ha perdido el poder adquisitivo, sobre todo en los que
ganan el salario mínimo”, mencionó Castañeda.
De acuerdo
con una investigación publicada en febrero por el Centro de Análisis
Multidisciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la administración del Presidente Enrique
Peña Nieto el salario real (lo que se puede comprar con el salario mínimo
utilizando la medición de la Canasta Alimenticia Recomendable) ha perdido el
13.42 por ciento del poder adquisitivo, la cifra más alta en los últimos tres
sexenios.
La Canasta
Alimenticia Recomendable está conformada por 40 alimentos.
En el
estudio “México 2018: otra derrota
social y política a la clase trabajadora; los aumentos salariales que nacieron
muertos”, los especialistas de la UNAM expusieron que en 1987 se requería
laborar cuatro horas con 53 minutos para obtener la Canasta Alimenticia
Recomendable, mientras que para el 26 de octubre de 2017 eran necesarias 24
horas con 31 minutos.
¿QUÉ PIENSAN
DE LA ECONOMÍA DEL PAÍS?
Respecto al
estado de ánimo económico actual, los datos de opinión pública a largo plazo en
los mercados emergentes son menos completos, pero sugieren que los buenos
sentimientos sobre la economía pueden haber llegado a su pico en algunos casos,
de acuerdo con la encuesta del Pew.
En la India,
por ejemplo, el 83 por ciento pensó que la economía era buena en 2017, pero el
56 por ciento piensa que las cosas van bien en 2018. En Nigeria, el 57 por
ciento dio a su economía una buena calificación en 2015 y el 45 por ciento lo
hace en 2018.
En México, el 40 por ciento pensó que
la economía iba bien en 2014, pero sólo el 28 por ciento lo dijo este 2018, uno
de los cinco porcentajes menos optimistas de los 27 países evaluados.
Los
ciudadanos que habitan en Grecia fueron los menos positivos sobre la situación
económica de su país, con un 4 por ciento de respuestas positivas. Le sigue
Brasil (9 por ciento), Túnez (8), Italia (15) y México (28).
En
contraste, los habitantes de los Países Bajos (85 por ciento), Suecia (81 por
ciento), Alemania (78 por ciento), Filipinas (73 por ciento) y Polonia (69 por
ciento) consideran que las condiciones económicas en sus naciones son buenas.
La encuesta
del Pew consideró que las percepciones económicas actuales a menudo se filtran
a través de un lente partidista basado en quién está en el poder y las
inclinaciones políticas del encuestado. Por ello, dedicó un apartado en el que
divide la opinión de los ciudadanos según su afinidad con el partido en el
poder.
En 20 de las
27 naciones encuestadas aquellos que apoyan al partido o partidos gobernantes
son más propensos a decir que la situación económica actual de su país es
buena.
Este es el
caso en Francia, donde el 69 por ciento de los que tienen una opinión favorable
del partido gobernante piensan que la situación económica actual es buena, en
comparación con el 36 por ciento de los que no son afin.
La misma
dicotomía existe en Hungría: el 65 por ciento de los que apoyan al partido la
Unión Cívica Húngara dan un visto bueno a su economía, mientras que el 40 por
ciento de los que no lo apoyan piensan que la economía va por buen camino.
En el caso de México, sólo el 26 por
ciento de los que no apoyan al partido en el poder, el Revolucionario
Institucional (PRI), opina que la situación económica actual es buena y el 40
por ciento de los que son afines al tricolor cree que es mejor.
Aunque la
diferencia es sustancial entre ambos grupos, menos de la mitad de los mexicanos
cree que la economía de su país es buena.
POCAS
EXPECTATIVAS.
De 1990 a
2017, el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita ajustado a la inflación,
calculado según la paridad del poder adquisitivo (PPA), mejoró drásticamente en
la mayoría de las naciones, según datos del Banco Mundial.
Pero en
muchas economías avanzadas, las expectativas de que tal buena fortuna económica
continúe en la próxima generación están notablemente ausentes. Una mediana del
56 por ciento en las 18 naciones relativamente acomodadas encuestadas realmente
espera que los niños de su país estén peor financieramente que sus padres. Sólo
el 34 por ciento piensa que estarán mejor.
En México, el 57 por ciento de los
encuestados mantiene la opinión de que los niños de hoy en día en su país no
crecerán mejor económicamente que sus padres y sólo el 36 por ciento opina que
estará mejor.
“Para cambiar la percepción de los
mexicanos se necesita que la economía crezca. Con la tasa de crecimiento que
hoy tenemos es imposible mejorar los temas de desigualdad. Se necesita hacer
que la economía comience a crecer poco más del 2.4 por ciento”, consideró el economista Diego
Castañeda.
Un segundo
punto, agregó, es asegurarse que ese
mayor crecimiento tenga mayor distribución, parte de eso requiere que se creen
más y mejores empleos, que la gente tenga la percepción de que su trabajo está
bien remunerado”.
Este jueves,
el Grupo de Economistas y Asociados (GEA) presentó los resultados de su más
reciente estudio “México: política, sociedad y cambio. Escenarios Políticos”, en el que se analizan las expectativas
ciudadanas frente al nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Entre otras
cosas, el estudio arrojó que más de la
mitad de la sociedad mexicana (57 por ciento) cree que el país cambiará para
bien con el nuevo gobierno y 48 por ciento piensa que mejorarán los ingresos de
sus familias.
La ciudadanía espera también que los
cambios se den en un plazo relativamente corto, pues 47 por ciento considera
que deberán ocurrir en el transcurso del primer año de gobierno.
Para el
economista Sergio Saldaña, el reto del
próximo gobierno se encuentra en hacer un diagnóstico temprano de la
problemática del país. Se debe hacer una evaluación socioeconómica de los
proyectos de inversión y revisar el tema de la inseguridad, la cual frena las
inversiones.
“Necesitamos hacer evaluaciones
socioeconómicas de los proyectos, todo acompañado del entorno de condiciones de
seguridad, certeza jurídica, esto es, que no se apropie el narcotráfico de tu
negocio, que no interfiera en actividades del crimen organizado”, consideró.
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