Revisar cómo se gastó el dinero para
realizar las obras de infraestructura que prometió en su gobierno el presidente
Enrique Peña Nieto es casi imposible para cualquier ciudadano. Con las fuentes de información
públicas disponibles no se puede dar
seguimiento a los recursos asignados y ejecutados para cada proyecto, tampoco
es posible conocer las razones para retrasar las entregas o para gastar más de
lo inicialmente proyectado.
Como
candidato, Enrique Peña Nieto firmó ante notario 266 compromisos y dijo que
cumpliría cada uno ya en la Presidencia. De éstos, 106 —o el 39.8%—
corresponden a infraestructura y fueron asignados a la Secretaría de
Comunicaciones y Transportes (SCT). Hasta julio de 2018, se habían concluido 81
obras, 20 seguían en proceso, dos se reportaron como canceladas y una más había
sido suspendida, según información proporcionada por la Presidencia de la
República.
Animal
Político revisó información pública sobre el gasto proyectado y el ejecutado de
cada obra, para comprobar el costo final. También se consultaron los tiempos
reportados como previstos para concluir, las fechas oficiales de inauguración,
las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y las
empresas contratadas. Sin embargo, los
datos disponibles hacen imposible revisar cómo se ejecutaron los recursos para
cumplir sus compromisos.
Por ejemplo,
no fue posible comparar montos
presupuestados contra gastados porque las cifras no coinciden entre las fuentes
de información disponibles: el Presupuesto de Egresos de la Federación de la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), los reportes de la Cuenta
Pública, los informes de la SCT y el Plan Nacional de Infraestructura 2014-2018.
Los datos de cada uno de los compromisos tampoco se encuentran en una misma
fuente de información.
La SCT, a cargo de Gerardo Ruiz
Esparza, registraron en el portal http://aga.sct.gob.mx/ el estatus de la obra
pública, aunque no están disponibles todos los compromisos y en el caso de los
que sí están, sus datos no coinciden con el portal de datos abiertos de la
Presidencia. https://datos.gob.mx/
Esta opacidad significa la
posibilidad de “manipular la información de acuerdo con el momento político. Si
conviene o no decir que van por encima del costo, de los tiempos”. Y esto,
finalmente es un riesgo de corrupción, advirtió Max Kaiser, director de Anticorrupción del
Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
De hecho, el IMCO presentará este martes 4 de septiembre
un análisis sobre el proceso de construcción del Nuevo Aeropuerto, una de las
promesas de Peña Nieto, en el que da a conocer que durante su investigación
comprobaron la dificultad de revisar y dar seguimiento a los recursos y
progreso de la obra con las herramientas de consulta públicas.
“Nadie puede verificarlo. Tienes que
saber de finanzas, tienes que tener conocidos en Hacienda, en la Función
Pública para poder acercarte a la información completa y tú armar el
rompecabezas. Hay que ser casi auditor”, sentenció Kaiser. Para
el análisis del aeropuerto tuvieron que hacer cientos de solicitudes de
información porque los datos disponibles en los portales de acceso público son
insuficientes.
Animal
Político solicitó a la Secretaría de
Comunicaciones y Transportes una explicación sobre la diferencia en las cifras
o las razones de los atrasos, pero, aunque se pidió explicar por qué esto es un
constante en las promesas de infraestructura del presidente, sólo dio detalles
de las obras que se mencionan más adelante.
SOBRECOSTO
SIN EXPLICACIÓN.
El Sistema
del Tren Eléctrico Urbano en la zona Metropolitana de Guadalajara fue el
compromiso del presidente número 4 en materia de infraestructura. El monto de
inversión estaba previsto en 17 mil 693 millones de pesos, pero según reportes de la cuenta pública terminó
costando 25 mil 586 millones de pesos, lo que significaría un sobrecosto de
casi el 45%.
El costo
final también está referido en el informe “Acciones relevantes 2013-2017”
publicado por la SCT rumbo al sexto informe de gobierno. Sin embargo, en el
portal de datos abiertos de Obra pública e infraestructura, la dependencia
reportó una inversión total de 25 mil 586 millones de pesos, con corte hasta el
30 de abril de 2018. Es decir, hay una
diferencia de 1, 169 millones de pesos.
En tanto, en el presupuesto de
egresos de 2017, se contemplaba como costo total de la obra 22 mil 087 millones
de pesos.
Aunque en sí
mismo el aumento en el presupuesto a una obra no significa corrupción, de
acuerdo con los propios especialistas del IMCO, porque podría tener
justificación en el aumento en el precio del dólar, de los materiales o algún
contratiempo, en ningún reporte de la
dependencia se encuentra la explicación del sobrecosto del tren y tampoco
precisión sobre las cifras.
Sobre esta
obra, la ASF hizo dos revisiones. En la
primera, de 2015, determinó irregularidades en la revisión de los requisitos de
las empresas y determinó una recuperación de 3 millones de pesos.
https://www.asf.gob.mx/Trans/Informes/IR2014i/Documentos/Auditorias/2014_0402_a.pdf
En la de 2016 determinó un daño al
erario por 26 millones de pesos por pagos duplicados y errores en los precios
unitarios de los materiales.
La obra
inició en agosto de 2014 y aunque tiene 92% de avance, según el informe de la
SCT, se prevé concluir este año y las pruebas operativas se iniciarían en el
primer semestre, aunque no existe información respecto a que efectivamente ya
se hayan realizado.
Además, en
la revisión se identificó que 31 obras de las prometidas por Peña Nieto
tuvieron retraso en su ejecución. Es decir, se inauguró en una fecha posterior
a la prevista. El caso con mayor retraso es la promesa 116, referente a
“modernizar el transporte público urbano en la Región Lagunera, primera etapa”,
se inició en 2015 y estaba proyectada
para concluirse un año después, pero de acuerdo al reporte de la SCT, hasta
julio de 2018, la obra tenía 11% de avance y no hay fecha de conclusión ni
inauguración.
LAS CIFRAS
NO CUADRAN.
El compromiso 22 se refiere a la
construcción de la carretera Cardel-Poza Rica, primera etapa, en Veracruz, que
inició en agosto de 2014 y según el Plan Nacional de Infraestructura, se preveía
un presupuesto de 4 mil 68 millones de pesos.
Hasta abril de 2018, el gobierno
federal informó que el costo total era de 3 mil 470 millones de pesos; la SCT
informó que la inversión era de 1, 730 millones de pesos, mientras que en la
Cuenta Pública de 2017, se contemplaron 5 mil 709 millones de pesos como costo
total, aunque el presupuesto devengado y presupuestado está en ceros. Además, aunque la obra se inició en 2014, el gasto no está registrado en la
Cuenta Pública de ese año, ni de 2015 y 2016.
De acuerdo
con la respuesta de la SCT, el costo de
construcción de la obra se incrementó por trabajos adicionales de carácter
social (pasos vehiculares y de ganado), por obras hidráulicas adicionales,
obras inducidas para protección y reubicación de líneas de CFE y ductos de
PEMEX y a trabajos generales como reubicación de plazas de cobro para hacer más
eficiente la operación del corredor Cardel – Tihuatlán, equipamiento y fibra
óptica.
Además, “la inversión de esta obra corresponde a
recursos privados por lo cual no se reporta en cuenta pública”, pero nada de
esto es de consulta pública en el reporte de datos abiertos.
El
compromiso 187 “ampliación de la
carretera San Buenaventura-Estación Hermanas” en Coahuila se inauguró en 2015,
pero los datos en cada fuente son distintos. En el portal de transparencia
presupuestaria de la Secretaría de Hacienda se registró un gasto total de 107
millones de pesos, mientras que en el presupuesto está calculado como gasto
total 155 millones de pesos y en el Informe de Cuenta Pública se reportó el
gasto de 437 millones de pesos.
En tanto, la Modernización del Anillo Periférico
Ecológico y construcción de la Ciclopista en Puebla se registró una inversión
total de mil 253 millones de pesos en el portal del gobierno Federal, pero la
SCT informó un costo de mil 355 millones de pesos y en el reporte de avance
financiero a 2018 se reporta un gasto ejecutado de mil 466 millones de pesos y
como costo total 2 mil 273 millones de pesos.
De acuerdo
con la respuesta de la SCT, estos cambios
se deben a que la dependencia decidió construir seis y no cinco entronques como
estaba previsto en la promesa original, lo que significó 101 millones de pesos.
Además, el monto de inversión programado ante la SHCP de 2 mil 273 millones de
pesos “contempló inversión privada para trabajos a realizar por el Gobierno del
Estado. Sin embargo, los trabajos se realizaron únicamente con recursos
federales los cuales fueron reportados (1,466 mdp a precios constantes 2018)”.
Max Kaiser,
integrante del IMCO, advirtió que una
manera de combatir esta opacidad es tener un portal único de contrataciones
públicas en el país en el que se registre el presupuesto y avance del proyecto
prácticamente en tiempo real, para que cualquier ciudadano pueda dar
seguimiento a una obra pública.
La idea sería tener en un mismo sitio
“cómo se planeó una obra, cómo se presupuestó, y la posibilidad de ir siguiendo
cómo se va gastando” y técnicamente es posible. Esto dijo, debería ser tomado en cuenta por la próxima administración
porque si el futuro presidente quisiera saber esta información tendría que preguntarles
al menos a dos secretarios de Estado porque la información “es un desastre”,
afirmó.
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