Por Enrique
Galván Ochoa.
Este lunes
pintaba de color negro. Los analistas estimaban que la cotización del peso
podría dispararse a veintitantos por dólar. El tarifazo de 5 por ciento sobre
todas las exportaciones de México a Estados Unidos sería aplicado desde hoy.
Los daños se repartirían en ambos lados de la frontera, pero muy marcadamente
contra los consumidores de ese país porque para ellos significaría un nuevo
impuesto sobre sus compras, desde aguacates hasta tequila. Tenía dos opciones
el gobierno mexicano: esperar a que los grupos políticos, las empresas y los
ciudadanos obligaran a Trump a recular, absorbiendo los daños inherentes, o
buscar activamente una salida. La decisión fue que una comisión encabezada por
el canciller Marcelo Ebrard se apersonara en Washington a negociar una salida.
Cumplió su cometido. La amenaza de Trump se ha conjurado indefinidamente, según
escribió el propio Trumpen Twitter. ¿Cuál es el costo-beneficio para nuestro
país?
Costo-beneficio.
La economía
mexicana cruza por zona de turbulencia. Organizaciones internacionales y el
Banco de México pronostican que este año –y ya vamos a la mitad– el crecimiento
será débil. En estas circunstancias, el tarifazo habría tenido efectos
nefastos. Ese es el principal beneficio: salir de la zona de riesgo en que nos
metió Trump. Otro beneficio es que podrá continuar su curso la aprobación del
acuerdo trilateral de comercio, en el que está incluido Canadá. Hubiera
descarrilado en medio de una guerra comercial. Incluye un plan de inversiones
para crear empleo en la frontera sur. ¿Y el costo? Es importante. El gobierno
mexicano se comprometió a desplegar en esa frontera a la Guardia Nacional. No
hay experiencia previa. Ya estaba previsto el despliegue por ser una zona
conflictiva, pero será su debut en una tarea de gran magnitud. Falta ver los
resultados. Podría tener un efecto favorable para la población local que ha
sufrido mucho las olas de migrantes centroamericanos y los problemas que traen
aparejados. Otro costo para México tiene que ver con el tema de tercer país
seguro. Hay diferentes interpretaciones. ¿Aceptó México esa condición? El
gobierno dice que no. A Trump lo critican sus opositores por no haber sido
suficientemente duro y claro. Responde que todavía falta por conocer un punto
del acuerdo. ¿A qué se refiere? Seguramente en la mañanera de hoy López Obrador
abundará en el tema. Es importante conocer los términos de la factura que
deberemos pagar.
La heredera
de José Cuervo.
Actualmente
la familia detrás del tequila más vendido del mundo se compone de tres personas
cuya fortuna combinada es de 5 mil 100 millones de dólares. Becle, el holding
propietario de la marca José Cuervo, anunció la semana pasada que el presidente
Juan Francisco Beckmann completó la transferencia de más de la mitad de sus
acciones a su hija Karen Virginia Beckmann, de 50 años, convirtiéndola así en
una de las mujeres más ricas de América Latina. Su participación de 35 por
ciento, valorada en mil 900 millones de dólares, supera ahora las posiciones de
su padre y su hermano, que comparten un 50 por ciento adicional. Los Beckmann,
cuyas partes combinadas en Becle ascienden a 4 mil 600 millones de dólares,
declinaron hacer comentarios. Antes de convertirse en la mayor accionista,
Karen se enfocaba más al negocio de los zapatos que al tequila. Hace seis años
lanzó una empresa de calzado que vendía sus productos en grandes almacenes
controlados por Alberto Bailleres, otro de los magnates mexicanos. Cuento
corto: el tequila Cuervo es uno de los productos de exportación amenazados por
Trump, sólo puede producirse en México y los gringos podrán seguir disfrutando
sus margaritas.
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