viernes, 27 de septiembre de 2019

Sobre Mexicanos contra la Corrupción.


Salvador Camarena.

Abuso del espacio que me brinda El Financiero, mi otra casa desde hace años, para este comentario sobre MCCI.

En febrero de 2016 me buscó la conocida politóloga María Amparo Casar. En el Starbucks de Polanquito me contó que ella, junto con Claudio X. González Guajardo, estaban fundando Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

A propuesta de María Amparo, la organización sumaría a su diseño original –que contemplaba un despacho de litigio estratégico, un área de activismo y comunicación y una dirección de investigación aplicada– un equipo de periodismo de investigación, unidad que Claudio y Casar me invitaban a dirigir.

Desde marzo de ese año, fecha en que fui contratado en MCCI, convoqué para la unidad de periodismo a algunos de los más prestigiados periodistas de investigación en México.

De Claudio y María Amparo recibí dos encargos: 1) hacer periodismo de investigación en la lógica de que la corrupción y la impunidad operan en redes que van más allá de individuos o sectores específicos. 2) Procurar alianzas con otras organizaciones para que más medios y colegas participaran en investigaciones.

Así, desde el primer momento no solo contamos con el respaldo para hacer periodismo de investigación sobre cualquier sector o partido o actor o gobierno, sino que el periodismo colaborativo ha sido una divisa de MCCI desde su fundación.

En estos tres años y medio, gracias al talento y profesionalismo de todos y cada uno de los integrantes de la unidad de periodismo hemos realizado decenas de investigaciones que, para fortuna de los objetivos que persigue nuestra organización, han logrado atención en la opinión pública, y no pocos de esos reportajes se han vuelto referencia nacional e internacional.

Ese impacto no hubiera sido posible sin una red de medios que a menudo replican nuestras investigaciones.

Para nuestra satisfacción, hemos publicado nuestros hallazgos en los espacios de colegas como Denise Maerker, Carmen Aristegui, Ciro Gómez Leyva, Joaquín López Dóriga, Carlos Puig, Gabriela Warkentin y Javier Risco, y Olivia Zerón, en El Financiero. Y en medios como El País, Reforma, Proceso, El Universal, Animal Político, Nexos, Expansión, SinEmbargoMx y La Silla Rota.

Todo lo anterior sin mencionar que hemos hecho investigaciones en conjunto con periodistas de Animal Político, Proceso, Quinto Elemento y Eje Central. Así mismo, hemos participado en investigaciones del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), y hemos coordinado reportajes de diversas temáticas invitando a colegas de otros medios, regionales y nacionales. Además está la Beca MCCI, que en su primera edición apoyó cuatro estupendas investigaciones de colegas de Coahuila, Nayarit, Puebla y Ciudad de México.

Gracias a todos ellos.

No está mal que los periodistas seamos cuestionados por colegas o por actores públicos sobre nuestro quehacer. A los integrantes de MCCI, incluidos los periodistas, el escrutinio nos parece saludable en términos democráticos.

Lo que está mal –esto dicho a título personal– es que el presidente de la República, sin fundamento legal o razón ética, descalifique con denuestos a quienes hacen periodismo, analizan políticas públicas, realizan activismo o incluso a quienes con la ley en la mano promueven recursos en las cortes para que se revise la legalidad de obras públicas. No abona al ambiente de concordia social que el líder de una nación debe en todo tiempo procurar, y sí es un precedente que linda peligrosamente con la autoritaria tentación de coartar libertades, al amedrentar y denigrar sin sustento a quienes simplemente ejercen derechos.

En MCCI las decisiones editoriales de qué y cómo se investiga son enteramente de mi responsabilidad. Cada integrante de la unidad de periodismo de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad es libre de proponer temas o asuntos, y junto con Daniel Lizárraga me toca coordinarlos, editarlos y poner a su disposición todos los recursos posibles para que esos proyectos se concreten.

Claudio y María Amparo se enteran de una investigación cuando ésta ha tomado forma, cuando ya tiene un corpus suficiente para saber que habrá un resultado publicable. Por supuesto, como presidentes de nuestra organización hacen comentarios que enriquecen los materiales, pero de ninguna manera sugerirían suprimir o eliminar parte o la totalidad de un reportaje. Todos sabemos que una situación así lastimaría sin remedio el propósito esencial de MCCI: denunciar la corrupción y la impunidad donde quiera que ésta se encuentre.

Los presupuestos que se invierten en cada investigación los decido yo. Pero el nombre de los donantes de nuestra organización es desconocido por los periodistas, incluido el que esto escribe; de esa forma hacemos reportajes sin saber nunca si alguno de los eventuales implicados es o no donante. Hemos perdido donativos por algunas investigaciones, pero de eso nos hemos enterado una vez publicados los materiales.

Todo este tiempo ha sido un honor dirigir a tan comprometido grupo de periodistas; como privilegio es también colaborar en MCCI, donde académicos, diseñadores, periodistas gráficos, expertos en activismo, abogados y personal administrativo se emplean a fondo en la misión de generar investigaciones y litigios para exponer probables casos de impunidad y corrupción.

Cada área de MCCI opera de manera independiente. Los abogados no opinan sobre hacer o no un reportaje, y los periodistas tampoco nos involucramos en los litigios estratégicos de nuestra organización. Tenemos claro, eso sí, que nadie que apele a la ley es desleal a México y a sus instituciones.

Habrá quien no crea nada de lo anterior. Si tienen pruebas, que las presenten. Pero así trabajamos en MCCI. Ni más, ni menos.

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