Dolia
Estévez.
El afán
rentista de la industria del entretenimiento tocó fondo: La televisora VH1
informó que Emma Coronel, la “glamorosa” mujer de “El Chapo” Guzmán, aparecerá
en la segunda temporada de la serie “Cartel Crew”, un reality show que
dramatiza cómo los parientes de los narcos lidian con el estigma de su negro
legado familiar. Coronel hizo su debut el lunes. VH1 no dijo cuánto le pagó.
En un teaser
promocional de 48 segundos, se ve a Coronel a bordo de un yate, con lentes
oscuros de diseñador y blusa blanca bordada, al lado de una mesa con copas de
champaña, con expresión de indiferencia. Cerca, un hombre vestido de negro con
fachada de guarura. (El Chapo’s Wife Emma Coronel To Appear on VH1’s
Cartel Crew, 11/11/2019, YouTube)
Coronel es
presentada por Michael Corleone Blanco (sí, como en El Padrino), quien fuera
hijo de Griselda Blanco, famosa narcotraficante colombiana vinculada al Cartel
de Medellín. Envanecido, Corleone cuenta que recibió una llamada anónima de una
abogada que dijo representar a una “dama” de nombre Emma Coronel: “Nos gustaría
reunirnos con ustedes para hablar de negocios”.
Si bien el
género del narco film se ha posicionado en audiencia e ingresos, es la primera
vez que una empresa televisiva tiene el descaro de contratar a una persona que
sigue siendo parte del círculo íntimo del capo más peligroso de todos los
tiempos. La acogida de Coronel al mundo del entretenimiento eleva la
glorificación de la cultura del narco a un nivel completamente nuevo. Emma Coronel
explota su popularidad mal habida y aprovecha la inmoralidad de la industria
del entretenimiento para consolidarse como celebridad. Aspira a ser la narco
Kardashian mexicana.
Joaquín “El
Chapo” Guzmán fue condenado a cadena perpetua en febrero pasado en Nueva York.
Sus cuatro hijos mayores de esposas previas–quienes a diferencia de su
madrastra viven escondidos lejos de los reflectores–son fugitivos de la
justicia estadounidense. Heredaron de su padre el liderazgo del Cartel de
Sinaloa. Hace un mes, hicieron gala de su extraordinario poder de fuego
incendiando a Culiacán para impedir la captura de Ovidio, el menor del clan,
para ser extraditado a Estados Unidos.
Coronel,
quien asistió religiosamente al juicio de su marido, no ha sido acusada. Sin
embargo, un testigo declaró bajo juramento que fue clave en la fuga del “El
Chapo” en 2015. Dámaso López Núñez dijo que Coronel, quien tenía autorización
de visitarlo regularmente, entregó a los lugartenientes de Guzmán el plan de
fuga que diseñó y les pasó sus órdenes de comprar el terreno próximo a Almoloya
donde se construyó el túnel.
No fue la
única vez que se le implicó. En el juicio se presentaron mensajes de textos del
celular de Coronel en los que “El Chapo” e Inés Coronel Barreras, padre de
Emma, discuten los detalles de una entrega de cocaína. En otro mensaje Emma
Coronel acepta esconder las armas que “El Chapo” tenía en su casa por temor a
que llegara la policía.
A lo largo
del juicio, Coronel jugó el papel de esposa trofeo. Aprovechó los reflectores que
la acosaban. Concedió entrevistas. The New York Times, Telemundo, Proceso. Se
convirtió en portavoz de “El Chapo”. Acusó a las autoridades de torturarlo. De
querer matarlo. Negó tajantemente que fuera un criminal. Lo describió como un
hombre bueno. Postura que aún sostiene. Después de reunirse con los abogados,
se iba de compras a las tiendas más exclusivas de Manhattan para lucir un nuevo
ajuar en el siguiente episodio del juicio. Se volvió una sensación en Instagram
(109 mil seguidores). Todo comprado y patrocinado con dinero manchado de
sangre.
El
periodista Ion Grillo llamó “enferma y terrible” la decisión de VH1. “Hay una
catástrofe humanitaria en México por la violencia de los carteles. Esto no es
un reality show glamoroso”, escribió en Twitter. En un artículo de opinión,
Brian Winter advirtió que los juegos de narco videos y narco filmes, “sirven de
bálsamo para que toda una generación vea al narcotráfico… a través del lente
del entretenimiento” (The Washington Post 10/11/2019).
Series y
filmes como Narcos, Cartel Land, Queen of the South, La Reina del Sur, “El
Chapo”, Loving Pablo, Drug Lords, El Señor de los Cielos y un largo etcétera,
celebran un delito que tiene a México ensangrentado. Desde las grandes
compañías de Hollywood hasta productoras independientes, compiten por lanzar
nuevos productos que satisfagan una inducida demanda de cuentos sobre capos y
carteles. Son producciones que invariablemente exaltan el papel de la DEA y
refuerzan la visión maniquea de buenos contra malos donde los malos siempre son
los mexicanos y colombianos, y los buenos los policías gringos.
A la par con
algunos medios y plumas, Hollywood contribuye a reforzar una imagen plagada de
prejuicios racistas sobre nuestro país. Banaliza una realidad compleja que
condena a México y exonera a Estados Unidos junto con sus millones de
consumidores y poderosa industria armamentista.
El anuncio
de HV1 se da a una semana de la brutal masacre de tres mujeres y seis niños
estadounidenses a manos de los carteles. Masacres, fosas clandestinas,
ejecuciones, decapitados y desapariciones es la cruda realidad cotidiana no un
reality show semanal.
Con su
escenificación de mansiones, autos deportivos, joyas, productos de marca,
fiestas desbordadas, armas de alto poder y mujeres glamorosas, los narco filmes
contribuyen a normalizar un estilo de vida banal y violento que provoca
muertes, destrucción e ingobernabilidad en México. Eso no es diversión. Es
apología del delito. La industria del entretenimiento es parte del problema.
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