Julio Astillero.
Martín
Granovsky, del diario argentino Página 12, preguntó a Evo Morales durante
una entrevista realizada mediante Skype: ¿Dejará México y regresará a Bolivia?
A lo que el renunciante presidente respondió: Mucho desearía volver a Bolivia.
Pero quiero que sepan que desde el norte nos informaron que Estados Unidos no
quiere que yo vuelva a Bolivia. El gobierno golpista tampoco lo quiere.
Exploró
Granovsky desde otro flanco: ¿Proyecta cambiar el asilo mexicano por un
asilo argentino? Y Evo Morales contestó: “No lo descarto. Quiero estar más
cerca de Bolivia. El hermano y la hermana Fernández (Alberto, actual presidente
electo y Cristina, actual vicepresidenta electa y ex presidenta de la nación)
siempre me cooperaron. Nunca me abandonaron…”
Recuérdese
que Fernández tomará posesión el próximo 10 de diciembre y Evo ha sido invitado
a tal ceremonia. Además, sus hijos Evaliz Morales Alvarado y Álvaro Morales
Peredo ya están en Argentina, aunque en condición de turistas, no como
asilados. Por cierto, en la entrevista con Página 12, Evo también confirma que
no serán candidatos ni él ni el vicepresidente, Álvaro García Linera, en las
elecciones que ya se han acordado en Bolivia, bajo la mirada y garantía de
organismos internacionales https://bit.ly/35FZ3TZ.
La eventual
salida del país del ex presidente Morales, alojado en un campo militar
mexicano, desproveería de material propagandístico a segmentos de oposición
al Presidente de México que han desplegado una mezquina campaña contra el
otorgamiento de asilo al político boliviano forzado a dejar el poder y en
peligro de ser asesinado. También reducirá riesgos de confrontación de la
llamada 4T con Washington, donde siguen moviendo los hilos contra el primer
presidente del Estado plurinacional de Bolivia.
Aún así,
los grupos de derecha y ultraderecha forzarán argumentaciones para insistir en
el fraude electoral de Evo, el costo de la manutención y vigilancia del asilado
y la presunta identificación extremista, casi comunista, del Presidente
mexicano y el depuesto mandatario de ascendencia aymara.
El
secretario de Marina se sumó a las manifestaciones de lealtad institucional
hacia el Presidente de la República que días atrás había realizado el titular de la Defensa
Nacional, general Luis Cresencio Sandoval. El almirante Rafael Ojeda Durán
escogió un fraseo sugerente: Cuente siempre, y bajo cualquier circunstancia,
con nuestra lealtad absoluta. Tenga usted por seguro que en cada uno de los
mandos navales, a lo largo y ancho de este grandioso país, la lealtad es
igualmente compartida.
La
reiteración de la lealtad por parte de los dos máximos jefes militares
operativos, tiene como telón de fondo las especulaciones que han generado el
discurso del general en retiro Carlos Gaytán Ochoa y otras expresiones en redes
sociales que hablan de presuntas inconformidades en el ámbito castrense por
determinadas políticas lopezobradoristas.
En la
entrega del pasado viernes se mencionó que la terna presidencial para que el
Senado designe a una ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación estaría
integrada por Margarita Ríos-Farjat (titular del Servicio de Administración
Tributaria), Ana Laura Magaloni (académica en el Centro de Investigación y
Docencia Económicas) y Diana Bernal Ladrón de Guevara (quien fue procuradora de
la Defensa del Contribuyente).
Finalmente,
no se propuso a esta Diana, sino a otra: Álvarez Maury, subsecretaria de
Gobernación que llegó al cargo porque Tatiana Clouthier no quiso ocuparlo. Todo
lo dicho en la citada columna anterior (centrada en Ríos-Farjat y Magaloni) se
mantiene en firme. Bernal Ladrón de Guevara tenía ínfimas posibilidades de
llegar a la Corte y aún menos serían las de Diana Álvarez Maury, ¿se imaginan
como ministra del máximo tribunal de justicia a una experta en transmisión de
energía cósmica y consultora de semiología de la vida cotidiana? Haber llegado
a Bucareli ya parecía un exceso, más lo sería arribar a la SCJN.
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