Por Israel
Rodríguez.
Un cuarto
de siglo después de iniciado el rescate bancario, la deuda generada por esa
decisión, tomada por el gobierno del ex presidente Ernesto Zedillo, sobrepasa
la estimación original y va en aumento, de acuerdo con información oficial.
Al concluir
septiembre pasado la deuda por ese rescate creció 97 millones 500 mil pesos
diarios, al pasar de un billón 32 mil 236 millones, alcanzados en diciembre de
2018, a un billón 58 mil 567 millones, aumento de 26 mil 331 millones entre
diciembre de 2018 y el noveno mes de 2019, revelan informes del Instituto para
la Protección al Ahorro Bancario (IPAB).
Así, la
deuda bancaria, lejos de bajar, se incrementó en los últimos nueves meses 1.25
por ciento en términos reales, es decir, descontando los efectos
inflacionarios.
El monto
total de esa deuda, a cargo de los contribuyentes mexicanos, es cercano a
los ingresos tributarios captados por los impuestos al valor agregado, sobre
producción y servicios y a gasolinas y diésel obtenidos entre enero y
septiembre pasados, periodo en el que ascendieron a un billón 144 mil millones
de pesos.
La deuda
bancaria es resultado, primero, de la intervención y saneamiento.
Después, del programa de capitalización y compra de cartera implementado entre
1996 y 1997 por el extinto Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa),
ahora IPAB, el cual compró a los bancos créditos incobrables que se tradujeron
en un fuerte incremento del costo fiscal del rescate y, en cambio, redujeron
las pérdidas de bancos, accionistas o grandes deudores, que los transfirieron
al Fobaproa.
El
rescate bancario inició en noviembre de 1994, con el salvamento de los entonces
bancos Cremi y Unión –en las postrimerías del gobierno del ex presidente Carlos
Salinas–, y se profundizó a partir de la devaluación del peso, en diciembre de
ese mismo año. En ese tiempo se aseguró que iba a ser pagado en no más de 20
años.
Aumenta pago
de intereses.
En el
periodo enero-septiembre de 2019 se destinaron, sólo a intereses, comisiones
y gastos, 45 mil 371.7 millones de pesos, aumento de 14.6 por ciento respecto
de los 38 mil 168.5 millones cubiertos en el mismo lapso de 2018.
Los gastos
de operación y administración del IPAB se elevaron 152.22 por ciento en
términos reales en los pasados nueve meses, al pasar de 91 millones en
diciembre de 2018 a 231 millones de pesos a septiembre anterior.
El IPAB
tiene como misión garantizar, a través de un seguro, ahorros bancarios hasta
por 400 mil unidades de inversión, equivalentes a unos 2 millones 528 mil
884.80 pesos.
Este
seguro para los ahorradores se nutre de las cuotas que todas las instituciones
bancarias aportan al IPAB. Durante el tercer trimestre de 2019 se recibieron 6
mil 176 millones de pesos por ese concepto.
De este
total, 75 por ciento se destina a obligaciones financieras derivadas del
Programa de Apoyo a Ahorradores de la Banca y el 25 por ciento restante,
después de cubrir gastos de operación y administración, al Fobaproa.
Al cierre
del tercer trimestre de 2019 el plazo promedio de los pasivos o deuda del
instituto, medido a través de las emisiones de mercado, fue de 2.63 años, dato
0.03 años mayor al observado al término del tercer trimestre de 2018.
Para el
cuarto trimestre de 2019 el IPAB colocará entre inversionistas
institucionales, como grandes tesorerías de bancos, casas de bolsa,
aseguradoras y empresas, bonos por 55 mil 900 millones de pesos, periodo
durante el cual el IPAB enfrentará vencimientos por 59 mil 300 millones de
pesos.
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