Martí Batres.
Hay un
debate abierto sobre el Instituto de Salud y Bienestar (Insabi). Es un debate
que toca muchas aristas, burocráticas, presupuestales, operativas, etc. Pero es
sobre todo, un debate político-ideológico.
Es
curioso que en este debate no participan solo las fuerzas políticas, sino que
intervienen enjundiosamente también una parte del sector privado y algunos
medios de comunicación.
Hay una
crítica muy fuerte de medios, entes privados y actores políticos, especialmente
gobernadores, a la desaparición del Seguro Popular y al nuevo sistema de salud
pública.
El Seguro
Popular surge como respuesta de política pública dirigida a las personas que
carecen de los servicios de salud proporcionados por el Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los
Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el Instituto de Seguridad Social de las
Fuerzas Armadas de México (ISSFAM).
Sin embargo,
el modelo del Seguro Popular, creado durante la administración del
presidente Vicente Fox, y en el marco de la instrumentación de la política
social neoliberal, tenía ciertas características negativas que fueron señaladas
desde un primer momento.
En primer
lugar, estableció un mecanismo de afiliación. Así, se impidió la posibilidad
de abarcar de manera universal al conjunto de la población no asegurada en las
instituciones.
En segundo
lugar, se condicionó la afiliación del posible beneficiario a la aportación
de pagos que lo hicieron corresponsable del financiamiento del sistema.
En tercer
lugar, el Seguro Popular restringió la cobertura de enfermedades, dejando
muchas de éstas sin atención.
En cuarto
lugar, el servicio de medicamentos se redujo a solo un cuadro básico.
En quinto
lugar, la atención médica no incluyó expresamente las cirugías.
Y en sexto
lugar, el Seguro Popular no generó nueva infraestructura pública. Antes
bien, se apoyó en un sistema de subrogación de servicios por medio del cual los
recursos de la Federación, los estados y los beneficiarios, se utilizaron para
contratar servicios de los hospitales privados, originándose así redes de
intereses de grupos económicos dedicados a los temas de salud.
Cuestionado
por todas esas razones, el Seguro Popular estaba en la mira, de manera
explícita, del nuevo gobierno de la República. Nadie se debe sorprender de su
eliminación. El hoy Presidente de México, pasó años enteros diciendo que “el
Seguro Popular ni es seguro ni es popular”.
Es por
ello que para sustituirlo, el titular del Ejecutivo federal propuso al Congreso
de la Unión una reforma por la que se crea el Instituto de Salud y Bienestar
(Insabi) y cuyas características principales son, entre otras, las siguientes:
•Atención
abierta y universal a todas las personas que carecen de protección de alguno de
los institutos de seguridad social, sin necesidad de afiliarse a ninguna
institución.
•Gratuidad
de dichos servicios de salud, eliminándose los pagos de cuotas.
•Facilidad
para obtener los servicios aún sin acta de nacimiento e incluso para personas
migrantes.
•Sustitución
del cuadro básico de medicamentos por un compendio nacional de medicamentos.
•Incorporación
expresa de los servicios quirúrgicos.
En otras
palabras: servicio público de salud integral, universal y gratuito.
Las
resistencias al nuevo modelo han llegado por varias partes: administradores del
Seguro Popular, hospitales privados beneficiados por la subrogación, personal
directivo de los servicios, creadores del Seguro Popular e ideólogos de la
privatización de la política social.
Todos
ellos han puesto el grito en el cielo con preguntas como éstas: ¿Cómo se va a
atender a tanta gente? ¿Cómo se van a pagar los tratamientos más caros? ¿Cómo
se va a informar?
No les
gusta que la salud sea considerada como derecho de la población y obligación
del Estado. No admiten que el Estado gaste más recursos en salud. No quieren
permitir que el sector privado de la salud pierda mercado. No quieren que se
rompan los negocios entre gobernadores y sector privado.
La tarea
del gobierno, ahora, es informar para enfrentar resistencias y desarrollar con
eficacia el nuevo modelo.
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