Enrique
Galván Ochoa.
El
presidente Trump, muy ufano, anunció el día 9 de enero que Estados Unidos se ha
convertido en el país número uno del mundo en producción de petróleo y gas,
alcanzó su independencia energética y ya no depende del suministro de los
productores de Medio Oriente. Su anuncio pasó desapercibido por los sucesos de
Irán; sin embargo, tiene repercusiones políticas y económicas. Un efecto es que
el precio del petróleo irá dependiendo cada día menos de la OPEP. En México, se
nos ha querido imponer la idea de que es mejor vender el petróleo crudo que
procesarlo en refinerías propias. Han utilizado argumentos astutos. Por
ejemplo, que ya está finalizando la era del petróleo y es mejor venderlo antes
de que no valga nada. ¿Hubiera hecho Estados Unidos el esfuerzo, que implicó
grandes inversiones, para lograr su independencia energética si el petróleo no
tuviera futuro?
La
refinería de Dos Bocas.
A una
hora y media de distancia del aeropuerto de Villahermosa, Tabasco, en el
municipio de Paraíso, centenares de técnicos y trabajadores mexicanos trabajan
intensamente para construir la refinería de Dos Bocas. Ustedes recordarán que
fue declarada desierta la licitación para contratar a un project manager que
dirigiera la obra ya que los participantes cotizaron muy alto. El presidente
López Obrador optó porque fueran mexicanos los que realicen la obra y le entregó
la responsabilidad a Rocío Nahle, la secretaria de Energía. Este fin de semana
estuve en Paraíso. Tuve el privilegio de ser el primer periodista al que le
abren las puertas para apreciar los avances, aun cuando cada semana se
presentan con videos en la mañanera. ¿Qué vi? Ya está terminada prácticamente
la primera etapa. Consiste en un terreno de 566 hectáreas que ha sido
sólidamente preparado para recibir 17 plantas de proceso y todo el complejo
equipamiento. Originalmente fue un terreno irregular, pero mediante una
tecnología que fue traída de Holanda fue emparejado. ¿Cómo? Usando arena del
mar. A distancia se observa la draga más grande del mundo que succiona la arena
y la deposita en tierra. Luego el agua se regresa al mar. Es emocionante
acompañar a los ingenieros y trabajadores empeñados en sacar adelante la obra.
Son mexicanos, de todas las edades, pero jóvenes principalmente, y Rocío Nahle
quien asumió con eficacia la tarea del project manager. La consigna es hacerlo
todo con el máximo ahorro, el presupuesto es de 8 mil 500 millones de dólares.
Cuando la refinería esté concluida, en tres años, según el plazo que fijó0
López Obrador, tendrá una capacidad de procesamiento de 340 mil barriles
diarios de petróleo crudo. Producirá 170 mil barriles de gasolina y 120 mil de
diésel, así como turbosina y asfaltos, que se restarán a la cuenta de la
importación que se paga en dólares. (De ahí la resistencia de los petroleros
texanos). Es una obra encaminada hacia la independencia energética de México.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.