Por Rosario
García.
El
exgobernador Ángel Aguirre Rivero informó que desde el gobierno federal
había intensión de “cobrar venganza” con los hechos violentos de septiembre del
2014 en Iguala porque dejó al PRI y decidió ser candidato a gobernador de
Guerrero por una coalición que encabezó el PRD.
En
entrevista con el periodista Piko Sariñana, dijo que le llamaron la atención
las declaraciones del subsecretario Alejandro Encinas en torno a la
investigación que se sigue por la desaparición de los 43 normalistas de
Ayotzinapa.
“Tocó
temas que nunca se habían abordado en el caso de los 43. Habla de cómo desde un
inicio la entonces Procuraduría General de la República toma en sus manos lo
que ya se había avanzado durante los primeros 10 días de investigación, y así
desecha por completo la indagatoria que en ese tiempo realizó el entonces
Procurador General del Estado Iñaki blanco Cabrera”, indicó el exmandatario estatal.
Alejando
Encinas, dijo el
exgobernador, llegó a la conclusión que desde ese momento el gobierno
federal ya pretendía armar “la verdad histórica a modo”.
Agregó
que en la nueva investigación que sigue la Fiscalía se reconocen las
declaraciones e investigaciones que en ese tiempo hizo la Procuraduría de Guerrero
“y eso me place mucho porque es un reconocimiento al trabajo que se hizo en
nuestra entidad”.
Como parte
del proceso de investigación, mencionó Aguirre Rivero, de las personas que
fueron encarceladas por esos hechos, por parte de la entonces Procuraduría
General del estado, “hasta ahora ninguno ha quedado en libertad, lo cual habla
de la solidez y profesionalismo con que se hicieron las cosas y no hubo método
de tortura”, enfatizó.
El
exgobernador de Guerrero consideró que al paso del tiempo se seguirán
conociendo más elementos y datos “para demostrar también que en el caso
Ayotzinapa hubo un móvil político también para afectar a la administración que
yo encabezaba”.
Sobre todo,
dijo, porque en las investigaciones no solo se involucró a la hoy Fiscalía
General de la República, sino a áreas de algunas secretarías que no tenían nada
que ver en el asunto de los 43 normalistas, lo que da cuenta de que “hubo ese
sesgo político para perjudicar a un gobernador que pertenecía a una coalición
de las izquierdas encabezadas por el PRD. En otras palabras: "nunca hubo
perdón desde que yo dejé el PRI”.
Recordó
que desde 2014 a la fecha no hay una responsabilidad jurídica en contra de él,
ni contra sus colaboradores cercanos, “alguien tenía que caer, y en este caso
fue el entonces gobernador de Guerrero para tratar de frenar la presión social
que se estaba dando”, sostuvo, y mencionó que en ese momento el gobierno
federal no pensó que los hechos tendrían una trascendencia incluso
internacional.
Ángel
Aguirre insistió que tiene la conciencia tranquila y recordó que, de acuerdo
a lo que escribió la periodista Anabel Hernández, quien escribió un libro sobre
esos hechos, la Policía Federal tenía conocimiento previo, “y no hicieron
nada”.
Además, dijo
que en medios de comunicación nacionales se ha dicho que elementos del Ejército
Mexicano estuvieron presentes en alguno de los puntos de agresión contra los
normalistas y tampoco actuaron para proteger a los jóvenes que andaban
escondiéndose esa “fatídica” noche de Iguala.
En contra
parte, aseguró, la Procuraduría General de Guerrero, rescató a casi 60 jóvenes
que pudieron correr la misma suerte de los que hoy se encuentran desaparecidos;
“lo que pone de manifiesto que de parte nuestra nunca hubo omisión como se nos
quiso señalar, ni responsabilidad en los hechos y mucho menos el deseo de
tratar de perjudicar a los jóvenes”.
El exsenador
ometepequense también se dijo confiado “en que muy pronto lleguemos a conocer
la verdad de los hechos, 'la otra verdad', como se va a llamar mi libro”.
Dos veces
diputado, dirigente del PRI en el estado, senador de la República y gobernador
interino son algunos de los cargos que ocupó Ángel Aguirre Rivero a lo largo de
25 años de militancia en el Revolucionario Institucional.
Comentó
que dos meses después de que pidió licencia para separarse del cargo de
gobernador y de esa forma, facilitar las investigaciones del caso, le
anunciaron por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT) que se
iniciaría una revisión a sus finanzas, aunque de muchos años atrás y no solo de
los cinco años anteriores.
“Si
hubiera sido así sería muy normal, pero fue de los últimos 25 años, y
afortunadamente no me encontraron nada y me impusieron solo una multa por el
uso de tarjetas de crédito”, informó.
Y añadió
que hay documentos probatorios de que desde el gobierno federal, “quisieron
vincularme con la delincuencia organizada y lavado de dinero, otro factor que
indica que hubo el ingrediente político para perjudicarme”.
Lo anterior,
dijo, tiene sustento, porque cuando Iñaki Blanco, exprocurador de Guerrero
acudió a una entrevista a la Procuraduría federal, Tomás Cerón de Lucio, lo
primero, primero que le preguntó fue '¿con qué grupos de la delincuencia
organizada está vinculado el exgobernador Ángel Aguirre?' “porque a toda costa
querían vincularme tanto con la delincuencia organizada, como con el lavado de
dinero”.
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