Paola Galico Félix Díaz, ex Diputada
federal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), ahora por el Movimiento
Regeneración Nacional (Morena), está amenazada de muerte y sí teme por su vida.
Si algo le sucede culpa a un hombre: Adrián Rubalcava Suárez, ex Delegado de
Cuajimalpa y Diputado de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).
Le han dicho que la quemarán con
gasolina, intrusos ingresaron hace unos meses a su casa y las amenazas han
aumentado de tono a partir de que decidió denunciar públicamente hace unos días
que renunciaba al Verde porque nadie en el Partido Revolucionario Institucional
(PRI), ni en el que era su partido, la ayudó para ponerle un alto al ex
Delegado quien, afirma, la mantiene bajo acoso desde hace más de año y medio.
“Temo por estar en mi distrito y que
vuelvan a mandar esta gente que es
violenta y golpeadora. Hay un caso, y lo digo mucho porque hubo gente que perdió un ojo, que le
perforaron el riñón, hubo balazos, lo de San Mateo [Tlaltenango]. Yo conozco
cómo se orquestan ahí las cosas, y a mí me da mucho miedo que en una trifulca
me vayan a picar con algo, me vayan… sí me da miedo”, dice en entrevista con
SinEmbargo.
Paola Félix compara a Rubalcava
Suárez con Javier Duarte de Ochoa, ex Gobernador de Veracruz, porque ambos
tienen doble personalidad. El Diputado de la ALDF, dice, opera una mafia en
Cuajimalpa, una demarcación que se ha convertido en “su empresa”.
“Tienen doble personalidad, tienen
esta dualidad de querer ser encantador y por el otro lado, estar haciendo los
actos más despiadados. ¿A qué me refiero? A que en Veracruz hay mucha pobreza, necesidad,
saquearon el estado. Vale la comparación
porque el tipo [Rubalcava] dice: ‘Soy
encantador’, y por el otro lado es el ser más tenebroso y maquiavélico que
pueda existir”, afirma.
El priista
Rubalcava Suárez fue descubierto en 2015 por la Unidad Científica de la Policía
Federal (PF) de ser cliente de una red criminal apoyada en Juan Carlos Zaragoza
Ríos, un ex empleado de Televisa, para realizar ataques en contra de
periodistas y medios como SinEmbargo, Aristegui Noticias, Cuna de Grillos, un
reportero de Grupo Imagen y otros del interior de la República.
Rubalcava ha sido ligado con un grupo
de golpeadores llamado “Los Claudios”, encabezados por Claudio y Héctor
González, una organización que creció cuando el ahora Diputado local estuvo al
frente de la Delegación Cuajimalpa.
La red de
acoso a periodistas y adversarios políticos, que de acuerdo de acuerdo con la
Unidad Científica de la PF, opera desde 2011, pero hasta el momento no hay detenciones. Al contrario, Adrián Rubalcava
presidió la Mesa Directiva de la ALDF en diciembre del año pasado y su vida
política continúa.
– ¿Cómo
empieza tu relación en Cuajimalpa y cuándo conoces a Adrián Rubalcava en la
vida política?
–Es un tema delicado, difícil para
mí, porque al final fue levantar la voz, denunciar lo que me estaba pasando:
una violencia política, de género y un acto de violentar y asustar. Al final
cuando uno no tiene esta malicia y esta experiencia dentro de la política, es
algo que te descontrola. Yo empecé a trabajar con mi bandera que es el combate
a la trata de personas.
En este
camino con una fundación me llevaron a conocer a muchas personas de la política
y conocí al Delegado, en ese momento, Adrián Rubalcava, porque me tocaba
entregar sillas de ruedas y promover el programa “1A1 Movimiento contra la
Esclavitud”. Ahí lo conocí, una vez, un ratitito platicamos. Cuando explotó el
hospital de Cuajimalpa yo llegué ahí a entregar comida con una fundación
internacional que tiene alianzas con ONU [Organización de las Naciones Unidas]
y Unicef. Estuve en el hospital los días que se estuvieron recogiendo los
escombros y me lo encontré. Un día en la calle lo vi. Esos habían sido mis
únicos contactos.
Yo ya traía
interés en participar en la política porque en la Cámara de Diputados y en el
Senado es donde emanan las leyes y se necesitaba crear un mecanismo que
fortaleciera la lucha contra la trata de personas. Yo vivo en Cuajimalpa y un
día se da la oportunidad de que me inviten, no sólo él, sino el PRI, para que
yo participe. Adrián estuvo de acuerdo, le preguntaron y dijo que sí. Me
empiezo a incorporar a un equipo porque en ese momento no lo conocía. Mi
distrito corresponde a Cuajimalpa y una parte de Álvaro Obregón, el 60 por
ciento de la votación es de Álvaro Obregón […], empiezo a trabajar en
Cuajimalpa y a estudiar todo, me meto a trabajar en Álvaro Obregón, todo iba bien,
hacía buen equipo con Adrián, con Miguel Ángel [Salazar Martínez], no había
ningún problema; obviamente había cosas
que son normales cuando entras a un equipo, juntas a las que no te dejan
entrar, pero luego vino esta parte que se fue sesgando hacia un tema de ser
misógino y rezagar a la mujer.
Cuando gano, Adrián habla conmigo y
me dice: “Paola nomás te pido que por favor en Cuajimalpa no hagas política”. Así empezó, pero no entendía bien a lo que se refería. Yo no
sabía que eso iba a llegar hasta el punto de amenazarme de muerte, a romper
algo que empezó bien, y a toda esta violencia que aplicaron no solamente él,
sino toda una estructura que él tiene abajo, que opera de ataques en redes
sociales, de amenazas, amedrentar, golpear brigadistas, al punto que una vez
aventaron bolsas con sangre en mi casa de gestión.
– ¿Dura un
año y medio esta situación?
–Un poco
más, porque cuando yo tomé protesta
empezó lo de “no vayas a Cuajimalpa”. Recuerdo
muy bien un día que hubo una granizada muy fuerte y algunos vecinos me
llamaron. Llegué al lugar y recibí una llamada de Adrián para reclamarme qué
estaba haciendo yo ahí, que Miguel Ángel todavía no había llegado, que eso se
veía mal, y me fui.
– ¿Qué era
para Rubalcava el que no hicieras política?, ¿qué era exactamente lo que le
molestaba?
–Que estuviera en el territorio, como me dijo: “no hagas política donde yo estoy haciendo política o te voy a sacar”.
Hubo un audio que compartió un medio de comunicación, y ese es uno de muchos
audios que hay, de pruebas, hay una carpeta que tuve que dedicarme a armar muy
gruesa donde están todos los ataques sistemáticos, de desprestigio.
–Este audio al que te refieres, ¿es
donde él dice que si hubiera puesto a un perro, un perro hubiera ganado?
–Sí.
– ¿Qué
tantas llamadas hubo antes en este tono?
–Muchas
llamadas de amedrentar, asustar. Es una
muestra de ser misógino, de amedrentar, eso no es democracia, de decir: “yo
pongo, yo quito y tú eres”. Yo no quería pleito, yo no entendía qué estaba
pasando, pero después me di cuenta que lo que él quería es que nadie toque su
territorio, su coto de poder, su cacicazgo, porque no le gusta que nadie se
meta donde él está, porque se ha vuelto su empresa inmobiliaria: no hay
servicios de calidad, hay una inseguridad terrible, hay muchos actos de
corrupción en la delegación.
Yo al
principio decía: “¿qué hice mal? Oye
Adrián discúlpame”. Imagínate yo como activista luchando contra un tema de la
trata de personas, contra el tema de la violencia hacia las mujeres y de
repente estar viviendo eso, ser víctima de una trata política y que me
estuvieran violentando, de no saber qué hacer, empezaron las amenazas en redes,
estaba inundada de letreros de “traidora, ratera”, y esto fue el
principio, después se fue
intensificando. Hubo una llamada reciente donde él me ataca, mueve a los comités, y sabemos que los
comités muchos son controlados por él. Hubo muchos vecinos que me buscaron y me
dijeron que estaban cooptados, amenazados, si votan o apoyan a alguien los
amenazan.
– ¿Rubalcava
opera como una mafia en Cuajimalpa?
–Sí, totalmente. Esto de amedrentar,
amenazar. Hace unos días puse unas lonas, estaban mis brigadistas dando parte
de lo que es mi informe con mi manta de Morena y mi nombre; llegaron patrullas,
y no una, llegaron como si fuera un operativo para sacar a un narcotraficante.
Mejor que se pongan a trabajar y manden
esos operativos a las colonias donde realmente están asaltando, secuestrando y
matando gente, porque Cuajimalpa es una delegación sumamente violenta, que
colinda con el Estado de México.
– ¿Adrián es
la cabeza, o hay otras personas? ¿Quién apoya a esta red que tiene ahí?
–Yo lo
identifico a él como la cabeza, pero no sé si haya alguien arriba de él. Me
parece muy raro que no se le haya puesto un alto; hay muchos antecedentes atrás
de muchos políticos que han denunciado, medios de comunicación que tienen una
experiencia de su maquinaria de ataques y amenazas. No sé por qué no se le ha
puesto un alto y porqué todavía sigue.
Tiene
averiguaciones previas levantadas, la suplemente que me amenazó, se apellida
[María de Lourdes] González, me dijeron que era familiar de “Los Claudios”,
cosas que yo no puedo acreditar, no sé cómo es esa familia, pero a ese grado la
amenaza: “Si vienes a Cuajimalpa y te atropellan, ¿voy a ser yo?”, “no vengas
salte de ahí, no hagas política”. Esto se fue alargando y llegó un punto donde
empecé a trabajar muy fuerte, estaba con los líderes, muchas personas en
Cuajimalpa que ya están hartas.
Empecé a
moverme, luego veo un periodicazo, una acusación de que yo robé, que no mandé
un dinero, manipulado como él lo sabe hacer, manipula, maneja verdad con
mentira. Le hablo al coordinador [del Verde] Chucho Sesna, porque fue golpe
duro. Uno intenta mantener un prestigio y una carrera limpia, sobre todo por mi
activismo contra la trata de personas, formo parte de un grupo de refugio donde
hay niñas. El coordinador me dice que iba hablar con él; antes, nunca vi apoyo
de su parte, nunca vi un cambio. Chucho
dice que habló con él y que acordaron “que ya no vas a meterte a hacer política
a Cuajimalpa, es lo único que te podemos ofrecer, ya no regreses, vete a otro
lado a trabajar”. Esa fue una doble carga, porque no tenía un respaldo, a nadie
que le pusiera un alto.
– ¿Tu queja
llegó hasta Enrique Ochoa Reza [presidente nacional del PRI]?
–Sí.
–Hasta los
más altos niveles de la estructura priista y, ¿qué pasó?
–Nunca pasó nada, a la única que le
agradezco su apoyo fue a Carolina Monroy. Ella tuvo la oportunidad de hablarle,
porque hubo ataques muy feos, que me amenazaban, que si yo llegaba al
territorio me iban a prender con gas… cosas muy feas, que sí te alteran. “Nada
más ven cabrona”, me decían.
– ¿Has
pedido protección?
–Ya traigo a dos personas por el tema
de la denuncia. Cuando levanté la primera denuncia en contra de la suplente que
es de su equipo de muchos años.
– ¿Cuántas
denuncias penales hay?
–Hay una
denuncia hacia la suplente que fue al principio, pero él me dijo: “tú no vas aguantar, yo voy hacer que renuncies. Vas a
renunciar al año y medio”. Era un acoso para orillar a que renunciara.
– ¿Las
amenazas de muerte eran directas de Ruvalcaba de que te iban hacer algo?
–Tuve directas de él, no que me
dijera: “te voy a matar perra”, porque para él soy una perra, no era así, fue:
“Ah entonces si vienes a Cuajimalpa y te atropellan, ¿va a ser mi culpa?”.
Porque yo le decía: “Adrián no me amenaces, ¿qué te pasa?”. Al punto de sentir
que me estaban orillando para que yo renunciara. Yo busqué muchas veces ese
respaldo en los partidos de donde él era. Del PRI, entregué el expediente de
todas las amenazas y mensajes y otras cosas que hay, nunca recibí una llamada
para decirme ya hablamos con él, o un cambio. Todo el mundo me decía que me
arreglara con él, que así es la política. Para mí esta no es la política, yo
creo que la política está con la gente, y no estar peleando con los grupos que
tienen una cabeza con la capacidad de generar esta violencia.
– ¿Ante que
instancias están las denuncias?
–La que presenté hace año y medio
contra la suplente, que fue directa: “Si vas a Cuajimalpa te mueres”. Hubo un
video que yo pedí a la Procuraduría al levantar la denuncia. En ese momento no
estaba tan clara la situación de amenazas de parte de Adrián, aunque él
orquesta todo.
–A partir
que haces la denuncia pública, que te sales del Partido Verde para irte a
Morena, ¿qué sucedió en estos últimos días?
–Cuando se dio la firma del proyecto
para 2018, en ese momento muchas personas empezaron a meter tuits. A partir de
las 10:00 de la noche empezaron a llegar las amenazas de “pendeja, te vas a
morir”, “hija de puta, traidora”. Esas amenazas ¿de quién son?, ¿quién tiene el
interés de que no me cambie de partido? De haberme tenido ahí cooptada y con
un acuerdo en el partido, ¿a quién le
afecta que realmente me salga y me vaya a un partido donde pueda tener esta voz
de denuncia? Afecta al interés de una sola persona que es Adrián Ruvalcaba
Suárez.
Lo he dicho
y lo vuelvo a repetir: si a mí me llega
a pasar algo, o a mi equipo, hago responsable al Diputado Adrián Rubalcava,
porque es de la única persona y de toda su estructura, de quien he recibido
amenazas. Yo no tengo enemigos. Trabajo en un tema fuerte, que es la trata de
personas, pero estoy en la prevención y ahorita no tenemos ninguna
investigación en la Ciudad de México.
– ¿Temes por
tu vida Paola?
–Sí. Temo por estar en mi distrito y
que vuelvan a mandar esta gente que violenta y golpea. Hay un caso, y lo digo
mucho porque hubo gente que perdió un ojo, que le perforaron el riñón, hubo
balazos, lo de San Mateo [Tlaltenango]. Yo conozco cómo se orquestan ahí las
cosas, y a mí me da mucho miedo que en una trifulca me vayan a picar con algo,
me vayan… sí me da miedo.
–¿Tú vives
ahí en Cuajimalpa?
–Sí, de hecho se intentaron meter a
mi casa hace como cinco meses, pero no lo tomé como algo mandado por estas
personas, porque a los pocos días se metieron a una casa de la esquina, pero estaba
preocupadísima.
–Todo esto
que has vivido, porque como me platicas ha sido muy estresante y doloroso para
ti, más de año y medio el acoso. ¿Has buscado ayuda como víctima?
–No lo he hecho, porque en cierto
momento esta experiencia me sirvió, la viví sola, nada más con el apoyo de
Carolina Monroy de una llamada, que para mí eso significó un mundo entero, que
la Secretaria General del PRI en ese momento, me sentí respaldada, porque
muchos compañeros del Verde, de otros partidos, sabían lo que me estaban
pasando. Yo le dije al presidente nacional del PRI que no voy hablar mal de
ningún partido, pero sí voy a contar mi historia, lo que viví de un personaje
maquiavélico, de una mafia que tiene la Delegación Cuajimalpa.
– ¿Cómo se
da tu salto a Morena? ¿Con quién entablas el contacto para cambiarte de
partido?
–Con Andrés
Manuel López Obrador. Me lo encontré en Xico [Veracruz], fue algo que no fue planeado,
pero fue cuando lo vi me acerqué a él y le dije que traía el tema de trata y
que me interesaba que sumaran a su lucha. Recuerdo que el tema de la corrupción
es un tema que alimenta la trata de personas; una de las banderas más
importantes de Morena es ir con todo contra la corrupción.
– ¿Qué
mensaje quisieras dar como política y como mujer sobre tu experiencia?
–Que este
mensaje llegue a todas las mujeres, a todos los jóvenes y a todos los
ciudadanos. La política se ha dividido entre hacer política y hacer un bien a
la comunidad; eso no lo podemos perder de vista. Tenemos que hacer política de
la mano de los ciudadanos, levantar la voz, el papel de la mujer en la política
ha sido muy complicado. En la historia del país ha habido pocas gobernadoras,
ministras, necesitamos más espacios, más presencia, una mujer se vuelve la
causa de miles. Mi causa, que pensé que era la única, se volvió la defensa de
miles de mujeres que no tienen voz, y hasta dentro de mi causa me tocó a mí ser
víctima y me quedé callada. Imagina miles de mujeres que no tienen un medio
económico, levantar la voz y denunciar un acto de violencia, ya sea amenaza,
una violación, un chantaje, es para ellas muy difícil. Pero hay que denunciar,
hay que romper este sistema corrupto, que existe no solamente en una
delegación, en un estado, un municipio, es una cadena.
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