Javier
Duarte de Ochoa tiene la posibilidad de rechazar los cargos que presentará la
Procuraduría General de la República (PGR). Un recorrido que no hubiera
iniciado si la propia PGR se hubiera abstenido de solicitar una aprehensión con
fines de extradición, y Duarte sido deportado.
Duarte
enfrenta cargos por delincuencia organizada y manejo de recursos de procedencia
ilícita, por parte de la PGR, y hoy un Juzgado en Veracruz giró una orden de
aprehensión por el desvío de 2 mil 300 millones de pesos en el rubro del Seguro
Popular. Este último cargo no se
encuentra en la solicitud de aprehensión enviada a Guatemala el sábado.
El hecho de que Duarte se rehusara a
allanarse a la extradición en Guatemala implicó que no regresará a México hasta
conocer todos los cargos por los que se le persigue en México. De los cargos
contra Duarte, sólo el delito de delincuencia organizada se considera grave, de
acuerdo con el Nuevo Sistema de Justicia Penal.
El ex Gobernador se estaría cuidando
de que más delitos graves, por los que deba guardar una mayor cantidad de años
en prisión, sean añadidos. Y la PGR tiene responsabilidad.
En vez de
dejar que las autoridades guatemaltecas deportaran a Duarte, el Gobierno
federal mexicano envío una solicitud de aprehensión con fines de extradición,
una petición que dio paso a que Javier Duarte se quedara en Guatemala y cuente
con una serie de recursos legales del sistema de justicia guatemalteco.
Duarte puede
saber de qué se le acusa. E, incluso, rechazar cargos.
“Él tiene la
posibilidad dentro de la legitima defensa, de aceptar, o rechazar los cargos.
Si quiere retrasar ese proceso puede empezar a rechazar cargos”, explica David
Martínez-Amador, investigador mexicano afiliado a la Red de Investigadores
Insumisos Latinoamericanos, quien se ha dedicado a estudiar el crimen en la
región.
El abogado
Sandino Rivero explicó por su parte que, en caso de sentencia, los delitos
graves tienen prioridad a la hora de pasar tiempo en prisión. “Delincuencia organizada tiene sentencias
de entre cuatro y ocho años, dependiendo la gravedad”.
¿ERRORES O
ESTRATEGIA?
El sábado
por la noche cayó Duarte, 12 horas antes las autoridades mexicanas solicitaron
mediante “un mensaje verbal”, una aprehensión con fines de extradición,
confirmó la Fiscal General de Guatemala Thelma Aldana Hernández.
Por su
parte, el Ministro de Gobernación de Guatemala Francisco Rivas Lara afirmó que
de no existir una solicitud de aprehensión por parte de la PGR, Guatemala
hubiera procedido a revisar la irregular situación migratoria de Duarte.
La
deportación ha sido un recurso que ha utilizado este país para expulsar a
alguien de manera rápida en casos de fugitivos capturados en casos recientes y
en otros de antaño como el de Joaquín “El Chapo” Guzmán en 1993.
En esa
ocasión el Procurador Jorge Carpizo McGregor anunció que el Chapo había sido
devuelto a México a manos de autoridades mexicanas el mismo día que oficializó
la captura.
¿ENTRARÁ LA
CICIG?
En una breve entrevista, el
investigador Martínez-Amador detalla como el caso de Duarte de Ochoa podría ser
investigado hasta por la Comisión Internacional contra la Impunidad en
Guatemala (Cicig). Un ente, avalado por Naciones Unidas, para desmantelar la
corrupción que coadyuvó a la caída del ex presidente de ese país, el General
Otto Pérez Molina.
— ¿Cuál es
el requisito para que el caso de Duarte entre dentro del mandato de la Cicig?
— Si se demuestra que hubo apoyos
institucionales para que Duarte pudiera entrar de manera irregular a Guatemala.
Si los apoyos están vinculados con situaciones del Estado, aunque no fue
fueran, directamente, funcionarios, pero personeros de instituciones que están
rompiendo la ley, operando con estructuras paralelas. Encontrar los puntos
ciegos para entrar de México a Guatemala no los encuentras en las páginas
amarillas, alguien con ese conocimiento del terreno tuvo que haber llevado a
Duarte a un punto ciego. No a cualquiera, porque hay unos utilizados para el
tráfico de mercancías y demás, tenía que ser un punto ciego muy discreto, donde
poder pasar sin ser visto para no llamar la atención. Alguien tiene que darte
la información y luego recoger para llegar a los diferentes lugares.
— En caso de
que llegue la solicitud formal de extradición y a Javier Duarte no le parezca
el contenido de los cargos. ¿Es posible que los descarte?
— Él tiene la posibilidad dentro de
la legítima defensa, de aceptar, o rechazar los cargos. Si quiere retrasar ese
proceso puede empezar a rechazar cargos. Decir: ‘perdón, pero yo no los voy a
aceptar’. Y es una maraña más de tecnicismos. Lo que hay que dejar aquí en
claro es que si el acepta esos cargos con los ojos cerrados, y bajando la
cabeza, de todas formas, el proceso en sí de la extradición no es expedito.
Puede dilatarlo por cualquier tecnicismo ridículo. El sistema permite retardar
esto hasta un año. Y me parece que es una opción que tanto el régimen, como él
han considerado.
— Hoy salió en la revista Time que la
Fiscal Aldana está entre las 100 personas más influyentes del mundo. ¿Hay
voluntad y capacidad para rastrear a la red que ayudó a Duarte?
— Yo
considero que esa es una de las prioridades fundamentales del sector de
justicia que tiene que enfrentar en este momento por un detalle, que parece que
se ha dejado del lado. Aplicando el piensa mal y acertarás es muy revelador que
el empresario guatemalteco, que se menciona que le provee el apartamento en la
zona turística de Panajachel a Duarte se presenta como un empresario ganadero.
Cualquiera que ha estudiado el crimen organizado sabe bastante bien que el sector ganadero en Guatemala está claramente
ligado al narcotráfico. No todos pero, es un tipo de negocio que bordea esa
frontera.
— ¿Cómo
interpretar que Duarte decidió reservarse el derecho de allanarse a la
extradición hasta conocer la solicitud formal de extradición. ¿A qué le apuesta
Duarte?
— Lo que yo supongo es que Duarte
está haciendo un cálculo racional, en términos de no poder solventar la
tormenta que se le viene encima. Si tiene disponibilidad de recursos, que imagino que los
debe de tener, y si tiene otro tipo de apoyo local, que, es claro que lo tiene,
me parece que la posibilidad de tratar de incluir el sistema de justicia
guatemalteco que es tan poroso, como el mexicano. Eso significa que puede estar
alejado de su país de origen, comprando algún tipo de voluntades. Comprando
algún tipo beneficios en el sistema carcelario en el que se encuentra,
retrasando con tecnicismos el proceso hasta el momento que se tenga que
regresar.
— ¿Le
conviene a Duarte estar en Guatemala en esos términos?
— A mí me parece que es una opción
racional tanto para él, a eso es a lo que apuesta, a dilatar su extradición lo
más que pueda. Tiene los recursos. Al mismo tiempo no incómoda a sus pares de
la clase política mexicana, que lo tienen lejos, pero no tan lejos. Si de
verdad quisiera volver a México simplemente hubiera dicho yo entré como mojado,
me pueden deportar, y se acabó la canción.
— ¿Si la PGR
no hubiera hecho la solicitud formal de aprehensión con fines de extradición ya
tendríamos a Duarte en México?
— En efecto
y lo más importante con lo que estás diciendo es que el mismo día que tuvo
Duarte la audiencia él se reserva el derecho de aceptar o no esa petición. Por lo menos, hasta el día de ayer, el
Gobierno de México no ha enviado la solicitud formal de la extradición. El argumento de peso por el que no tenemos
a Duarte en México es porque hay que procesarlo por gravísimos delitos, pero
con su ingreso de manera ilegal a Guatemala, simplemente lo tomas, lo deportas
y se acabó.
— ¿Levanta
suspicacias sobre el papel de las autoridades mexicanas?
— Hay una contradicción de acciones
en el Gobierno mexicano, lo que da la impresión de que es una entrega pactada
porque una de dos, o la dependencia federal es muy estúpida para no saber cómo
llevar a cabo este proceso increíblemente lento. O hay algo de fondo. No puede ser que la solicitud
formal de cancillería a cancillería no haya llegado a Guatemala, siendo que se
trata de uno de los Gobernadores más emblemáticos de la corrupción, vinculado
con otras personas, más que todo del PRI.
Lo único que entonces esto parece apuntar es que están dilatando lo más que
puedan la estadía de Javier Duarte en Guatemala. De manera que entonces no esté
ni tan lejos, ni tan cerca, lo suficiente como para que el régimen pueda
explotar políticamente esa captura, así como imagino que van a hacer
explotar la de Yarringon. Pero que no
esté tan cerca como para obligar al sistema acusatorio penal mexicano a buscar
la justicia.

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