La derrota
del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la elección presidencial de
2000 fue celebrada en el mundo como la transición pacífica de un partido
autoritario a uno de oposición en México.
Casi dos décadas después, esta
derrota tricolor aparece en el espectro de causas que dieron pie al
reforzamiento de “cacicazgos” políticos estatales de los que emergieron, entre
otros, los hoy gobernadores priistas acusados de peculado y demás actos de
corrupción, como el veracruzano Javier Duarte de Ochoa, el coahuilense Humberto
Moreira Valdés o el chihuahuense César Duarte Jáquez.
Entre los
motivos que generaron este resultado de lo que se esperaba fuera un avance
político, de acuerdo con datos oficiales e historiadores, está el acceso que, a partir de que el PRI perdió el poder
sobre el Ejecutivo federal, en 2000, fueron ganando las entidades federativas
sobre el “gasto federalizado”, o los recursos repartidos desde la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público (SHCP) y que, tan sólo entre los primeros dos
lustros, crecieron casi al triple.
Incremento en el acceso a los
recursos que, sin embargo, coinciden analistas, no estuvo acompañado del
reforzamiento de la división de poderes estatales.
“La transición a la democracia, la
alternancia en la Presidencia, venía acompañada de una intención de recuperar
el federalismo y terminó regresando a las estructuras caciquiles que venimos
arrastrando desde el virreinato”, dice el historiador Froylán Enciso Higuera.
“En los años
90, cuando la oposición empezó a ganar ciertas presidencias municipales, como
en Chihuahua, o gubernaturas como Baja California, se esperaba que con la
descentralización presupuestal, el aumento de transferencias de presupuesto a
los Gobiernos de los estados, también se fortalecieran la independencia y la
democracia de esos estados. Sin embargo,
ese proceso de descentralización, lo único que logró es que regresáramos al
estatus de cacicazgos o de pequeños virreinatos”, agrega el también
analista de la organización internacional Crisis Group.
Con el
análisis coincide el también historiador José Antonio Crespo, profesor e
investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
“Por lo menos no sirvió para lo que
pensábamos que iba a servir (…) Es decir, con la democratización, con dizque
respetar el federalismo, fue darles impunidad a los Gobernadores para que
hicieran lo que quisieran en sus estados, sin el contrapeso presidencial que
había antes, o cierto contrapeso presidencial, y sin los controles internos,
porque no sirven en los estados, donde todo lo controla el Gobernador. En realidad, no tuvimos federalismo,
sino un feudalismo auténtico, donde los
gobernadores son amos y señores, hacen lo que quieren porque no tienen
contrapesos, y es lo que ha pasado. En ese sentido estuvo peor”.
MÁS DINERO,
MÁS DEUDAS.
El aumento
del gasto federalizado a su vez, de acuerdo con la Auditoría Superior de la
Federación (ASF), dio pie a otra
problemática generada en las entidades y que también creció a partir de que el
PRI perdió el control de la Presidencia: el aumento de las deudas públicas
estatales, que aumentaron al amparo de estos recursos públicos usados por los
Gobernadores para acceder a créditos bancarios.
“La tendencia del crecimiento de la
deuda de los Gobiernos locales y sus organismos dependientes es consecuencia,
entre otros, de los factores siguientes: las mayores participaciones federales
han brindado más oportunidades de contratación de crédito, al quedar como
garantía o fuente de pago”, advirtió desde 2011 la Auditoría Superior de la Federación en
un análisis de las deudas públicas.
“En el periodo 2000-2010 (las
participaciones) pasaron de 178 mil 136.2 millones de pesos a 437 mil 327.6; es decir, su valor nominal creció
2.5 veces con una variación real de 39.9 por ciento y un incremento de 124 mil
822.7 millones de pesos a precios constantes de 2010. Las entidades federativas y algunos municipios han emitido certificados
bursátiles en el mercado de valores con fuente de pago en sus ingresos y en las
participaciones”, agrega el documento.
De acuerdo
con la auditoría, estas operaciones
surgieron desde el año 2001, un año después de que el PRI perdió la Presidencia
pero gracias a “las modificaciones a la Ley del Mercado de Valores, que
otorgaron facultades a los gobiernos locales para obtener recursos en el
mercado bursátil”.
Fue en este tiempo, de acuerdo con
esta misma investigación de la ASF, que empezó a crecer “de manera crítica” la
deuda de Veracruz, uno de los estados que ahora no sólo es uno de los más
endeudados, sino también origen del ex mandatario priista considerado “emblema”
de la corrupción que vive ahora México, Duarte de Ochoa.
“Veracruz fue un caso crítico, al
elevar su deuda en casi 1,229 veces, ya que de un saldo de 17.8 millones de
pesos en 2000 llegó a 21 mil 874.9 millones de pesos en marzo de 2011”, advirtió desde entonces la ASF.
En la Secretaría de Hacienda, a cargo
de la vigilancia en este aumento en las deudas, estuvo entre 2000 y 2006 a
cargo de Francisco Gil Díaz, electo en el Gobierno del panista Vicente Fox pero
parte del grupo de economistas cercanos al ex Secretario de Hacienda del
sexenio de Carlos Salinas, Pedro Aspe Armella, ambos ex profesores del
Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). De éste grupo forma parte
también José Antonio Meade, Secretario de Hacienda en el siguiente sexenio, con
el Presidente panista Felipe Calderón, y actualmente, con el Presidente priísta
Enrique Peña Nieto.
EVERCORE,
BANOBRAS, MOREIRA, DUARTE…
En la
historia de este mercado de deuda subnacional generado a partir de que el PRI
perdió la Presidencia, aparece desde
2002 el nombre de la firma Protego y que hoy es Evercore, una casa de bolsa fundada por Pedro Aspe
Armella, y de donde han salido funcionarios de Hacienda como el primer titular
de esa dependencia con Peña Nieto, Luis Videgaray Caso, así como su ex
Subsecretario de Hacienda, Fernando Aportela Rodríguez.
Entre los estados asesorados por esta
firma desde inicios de siglo están varios de los que ahora se encuentran entre
los más endeudados, como Veracruz, Coahuila o Chihuahua.
Sobre
Veracruz, un documento de la firma
plantea que el trabajo inició en 2003, donde el entonces mandatario priista
Miguel Alemán Velasco había aumentado ya sustancialmente su deuda a más de 2
mil 700.
“Debido a
que el Gobierno de Veracruz adelantó los pagos de capital de su deuda con el
objetivo de entregar sin deuda el Estado a la próxima administración [a cargo
de Fidel Herrera Beltrán], los recursos disponibles para concluir a tiempo la
infraestructura hospitalaria requerida eran insuficientes”, expuso la firma en
una presentación escrita de sus servicios de “Asesoría Financiera Estratégica a
Estados y Municipios”, de 2004.
“Protego
diseñó una emisión respaldada con el Impuesto Sobre Nóminas con el objetivo de
poder disponer de una parte de los flujos del impuesto que se recibirán durante
el 2004, para concluir a tiempo la infraestructura hospitalaria», dice el
texto.
La misma firma de Aspe asesoró en
2006, entre otros, al Gobierno de Coahuila, encabezado entonces por el hoy ex
mandatario priísta Humberto Moreira Valdés, también ex presidente del Comité Ejecutivo Nacional
del Partido Revolucionario Institucional en 2011, cuando el hoy Presidente
Enrique Peña Nieto fue electo como candidato a la Presidencia de la República.
En noviembre de 2012, Evercore firmó
con el Gobierno de Puebla, entonces a cargo del panista Rafael Moreno Valle, la
creación de un Fideicomiso que aun recibe el cien por ciento de lo que pagan
los empresarios del estado por concepto del Impuesto Sobre la Nómina y que
garantiza el pago de los compromisos contraídos por el mandatario –además aspirante a la candidatura
presidencial en 2018– para el pago de diversas obras.
Y, en 2013, Evercore diseñó un fideicomiso
para que el Gobierno de Chihuahua, entonces a cargo del todavía priísta César
Duarte Jáquez, accediera a 19 mil 725 millones de pesos en once préstamos
bancarios.
Los tres estados, sin embargo,
emergieron después con problemas también críticos de endeudamiento: Moreira
había recibido 323.2 millones de pesos al inicio de su sexenio y para su último
año completo en el Gobierno, 2010, la deuda era ya de 8 mil 267 millones de
pesos, y de 36 mil 509 al cierre de quien quedó como su interino.
La deuda de
Chihuahua registró un aumento del 79 por
ciento en 2013, cuando se registró la intervención de Evercore y los pasivos
pasaron de 23 mil 284.8 millones a 41 mil 768 millones de pesos.
Y, en agosto
pasado, también de acuerdo con la ASF, el
Gobierno de Puebla se ubicó en el primer lugar de deuda pública no reportada al
Gobierno federal: 16 mil millones de pesos más que los 8 mil 608 contados por
el Gobierno federal.
Otra institución que aparece en este
esquema de endeudamiento es el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos
(BANOBRAS), que en 2014 concedió cuatro préstamos por cuatro mil 285.3 millones
de pesos al Gobierno de César Duarte y, también, fungió como garante para que
el hoy prófugo de la justicia pudiera mejorar sus calificaciones crediticias.
Esto, durante la administración al frente de
Banobras de Alfredo del Mazo Maza, primo de Peña Nieto y hoy candidato del PRI
al Gobierno del Estado de México.
“En 2014 se
contrató una Garantía de Pago Oportuno (GPO) con Banobras para los créditos que
se encuentran en el fideicomiso F/0152, el cual tiene afectado el 56.98 por
ciento del FGP (Fondo General de Participaciones) del Estado”, dice un boletín
de la calificadora HR Rating publicado en noviembre de 2015.
“El Estado
de Chihuahua, Evercore Casa de Bolsa (Fiduciario) y Banobras (Garante)
realizaron la firma del contrato de Garantía Parcial, Incondicional e
Irrevocable con el fin de cubrir cualquier insuficiencia de pago a los
acreedores de los créditos que cuentan con esta garantía, incluyendo intereses
y montos de principal insolutos (…) Con
la contratación de esta garantía a los financiamientos inscritos en el
Fideicomiso F/0152, se obtuvo una mejora en sus calificaciones crediticias y
por lo tanto una disminución en la sobretasa para el cobro de intereses”,
agrega el boletín.
Otro que apoyó como funcionario de
Hacienda el endeudamiento de Duarte Jáquez fue el hoy ex Subsecretario Fernando
Aportela, también ex empleado de Evercore.
“El
endeudamiento de Chihuahua se encuentra en niveles adecuados y no representa
ninguna problemática en términos macroeconómicos, porque su nivel es sólo del
2.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) al nivel agregado”, dijo en febrero de 2016 el entonces
Subsecretario Aportela, de acuerdo con la prensa de aquella entidad.
MÁS
RECURSOS, MENOS CONTRAPESOS.
Tanto Duarte Jáquez como Moreira
Valdés terminaron además acusados, el primero, de peculado y, el segundo, de
lavado de dinero y otros delitos.
Excesos que,
de acuerdo con un reporte difundido en febrero pasado por la organización
Crisis Group, derivaron, en parte, de este acceso “sin precedentes” de los
Ejecutivos estatales a los recursos públicos.
“El
desmantelamiento de los viejos mecanismos de control informales ejercidos por
el PRI llevó a un incremento en la alternancia de poder político y a una mayor
diversidad en las oficinas municipales, estatales y federales. Pero en muchos
casos no ha logrado mejorar la gobernanza. La descentralización, promovida como
la forma de introducir una participación genuina en el sistema federal, ha brindado a los gobernadores un acceso
sin precedentes a los fondos federales (…) estos flujos de fondos, sumados a la
‘absoluta ineficacia o ausencia de ‘controles y contrapesos’ dentro de los
estados, han permitido a los gobiernos ‘transformarse en señores feudales”,
advirtió el reporte titulado “Veracruz: reformar el Estado de terror mexicano”.
También para
Alberto Aziz Nassif, profesor e investigador del Centro de Investigaciones y
Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), la mezcla de este aumento en los recursos por parte de los Gobiernos
estatales más la falta de evolución en los contrapesos políticos locales están
en el origen de los abusos de poder ahora atribuidos a los ex Mandatarios.
“Con las alternancias se pierden los
viejos mecanismos de control vertical que tenía la Presidencia sobre los
gobernadores, al mismo tiempo se va incrementando el presupuesto que se
destina, se va descentralizando el gasto y son Gobiernos que van teniendo más
recursos y que al mismo tiempo no van teniendo el conjunto de instituciones que
les puedan hacer contrapesos”, dice Aziz Nassif.
“Es decir, no se construyen Congresos más plurales
que sean organismos de transparencia o de rendición de cuentas. Entonces,
es como una contradicción: más recursos
públicos, menos vigilancia, menos transparencia, menos contrapesos y generan
estas situaciones”, agrega.
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