Martín
Moreno.
A casi un
año de la elección presidencial, un
nuevo pacto – vergonzante y de traición a la izquierda-, se ha configurado: el
de los Miguel Ángel. Mancera se ha aliado políticamente, desde ahora, con el
priista Osorio Chong para apoyarlo no solo en su candidatura a la Presidencia
sino, de paso, asumir una candidatura “independiente” cuyo único objetivo sería
restarle votos a Andrés Manuel López Obrador.
La información llegada a esta columna
nos adelanta otro bloque opositor a AMLO: el de los “migueles”, con Osorio a la
cabeza, apuntalado con un Mancera que desde ahora sabe y conoce sus nulas
posibilidades de ganar las elecciones presidenciales en 2018 y que, ante su
figura disminuida, se cuelga del PRI sin ningún pudor ni ética personal ni
congruencia política.
Mancera y
Osorio Chong ya acordaron esta alianza de aquí a junio del año próximo.
¿Cuál sería la recompensa para
Mancera?
Si Osorio Chong gana la Presidencia,
el actual jefe de Gobierno de la CDMX ocuparía un cargo relevante en su
gabinete.
¿Y si Osorio
ni siquiera es candidato presidencial del PRI?
Pues Mancera, con la etiqueta de haber
sido el peor jefe de Gobierno de la historia capitalina, se tendría que ir a su
despacho de abogados y a comer los sabrosos bísquets del negocio familiar.
Así que,
desde ahora, anotemos una nueva parejita que camina de la mano rumbo al 2018:
Mancera y Osorio Chong.
El pacto de Mancera con Osorio Chong
es vergonzante y de alta traición para la izquierda mexicana. ¿Por qué? Por
tres razones fundamentales:
Porque Mancera traiciona al partido
que lo consolidó políticamente: el PRD, anteponiendo sus ambiciones personales.
Híbrido político, carente de ideología sólida, de pocas luces y sin el mínimo
respeto por un gobierno de izquierda que dice representar, Mancera ha clavado
varias puñaladas a la izquierda, ante la complacencia y ceguera de Los Chuchos
y demás tribus, que no quieren darse cuenta de que lo peor que le pudo pasar al
partido amarillo y a la CDMX, fue que Mancera – la tercera opción de Marcelo
Ebrard-, se encumbrara. Hoy por hoy, Mancera solo mira para Mancera y para su
grupo político: Serrano, los hermanitos Serna y compañía, creando ya un vacío
de Gobierno tan escandaloso como injusto para millones de capitalinos.
Porque al aliarse con el PRI y sus
facciones más nocivas: el priismo mexiquense y el hidalguense – ni en el Edomex
ni en Hidalgo ha habido alternancia política en la gubernatura-, Miguel Ángel
Mancera va de la mano con el partido responsable del fraude electoral de 1988,
cuando Carlos Salinas de Gortari y su grupo le robaron la elección a Cuauhtémoc
Cárdenas. La traición de Mancera a la izquierda es histórica: no solamente
pacta con el PRI sino que, al mismo tiempo, descarrila al PRD en la capital del
país, secuestrándolo y reduciéndolo a una simple y vulgar plataforma política
para satisfacer sus ansias de poder. Mancera fulmina, con su avaricia, a la
izquierda capitalina.
Porque
despreciado por AMLO dada su chabacanería política y poca confiabilidad – Mancera fue uno de los invitados
principales a la boda de la hija del emblema de la corrupción en México: el
líder petrolero Carlos Romero Deschamps, el sábado pasado, brindando y
conviviendo con gran parte de la fauna política que ha hundido a este país-,
el jefe de Gobierno también pretende apuñalar a López Obrador, buscando una
candidatura que tendría de independiente lo que el columnista tiene de
americanista. Sería una estrategia para restarle votos a AMLO y ponerlos a
disposición de Osorio Chong, sabiendo
Mancera, de antemano, que en las encuestas oscila entre un pobre 4 y 7% de
posibilidades de ganar la Presidencia. Mancera se sabe fulminado en la carrera
rumbo al 2018 y tan sólo pretende rescatar parte del poder perdido para
beneficio personal.
La alianza entre Osorio Chong y
Mancera es un hecho. Inclusive, se conoce ya en las esferas del poder
capitalino. Es secreto a voces.
Por supuesto que Mancera puede pactar
su futuro político con quien quiera. Pero ese no es el problema.
El conflicto – y lo detestable del
asunto-, es que, a estas alturas, Mancera ha abandonado prácticamente a la
Ciudad de México, hundiéndola en la ingobernabilidad, con el crimen organizado
cada vez más enquistado y visible, con la inseguridad por todos lados, con la
contaminación matando lentamente a ciudadanos, con la anarquía en el sistema de
transporte, con inundaciones un día sí y otro también en cualquier parte de la
ciudad, con la corrupción presente en los voraces desarrollos inmobiliarios y
con el peor gobierno que se recuerde. Un fiasco el tal Mancera.
Y desde
ahora, aliado a Osorio Chong, al PRI, a
un sistema político que no debió haber regresado al poder presidencial en 2012
y que al comprar la elección hace 5 años, condenó al país al regreso de la
corrupción priista. Mancera lo sabe y Mancera lo apoya.
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