Georgina
Morett.
En el actual
sexenio, el gobierno privilegió la generación de inteligencia estratégica y
táctica para la desarticulación de organizaciones del crimen organizado, de tal
forma que del 1 de diciembre de 2012 al 24 de agosto de 2018 fueron
neutralizados 110 de los 122 objetivos relevantes, considerados por esta
administración federal como piezas claves en las estructuras delictivas.
De ellos, 96
fueron detenidos y 14 fallecidos al resistirse con violencia a las acciones
implementadas para su detención, 12 siguen en libertad.
Además, se
erradicaron 28 mil 240 hectáreas de mariguana y 132 mil 524 de amapola y se
detuvieron por probable comisión de delitos contra la salud y conexos a 125 mil
860 personas.
Cifras que dicen mucho, o no dicen
nada; que sólo se
enuncian en el Sexto Informe de Gobierno, pero que no nos permiten mayor
capacidad de análisis. El documento es simplemente un punteo, en muchas
ocasiones sin razón de ser, que no muestra la realidad del país.
Ya que sí se
logró neutralizar a 110 de los 122 objetivos considerados como piezas claves de
la delincuencia, podríamos decir que
México ha avanzado en este tema, pero no. El propio presidente Enrique Peña reconoce “que NO alcanzamos el
objetivo de recuperar la paz y la seguridad para los mexicanos en todos los
rincones del país”.
En cierto modo la culpa se la echa al
Congreso por no haber aprobado el mando único, ya que señala que al inicio del
sexenio se tuvo éxito en disminuir las capacidades y dimensiones de las
organizaciones delictivas, pero que esto provocó el surgimiento de bandas de
menor tamaño, sin que existieran en el ámbito local las capacidades para
enfrentarlas con eficiencia.
Claro que en ningún lugar se señala
que en 2017 se reportaron 31,174 homicidios en México, 25 por cada 100 mil
habitantes, lo cual ubica a esta cifra como el máximo histórico, superando los de 2011 en el sexenio
de Felipe Calderón, que es cuando se inició la guerra contra el narcotráfico y
llegamos a 27 mil 213 asesinatos.
Pero lo más terrible de todo es que
al parecer entre más información disponible hay, esta sirve menos, ya que el
punteado de temas en el VI y Último Informe de Gobierno no nos da referencias,
ni nos sirve para saber cómo se gobernó al país.
Es así que en una primera revisada al
VI Informe nos damos cuenta que el gobierno ha logrado desinformarnos con mayor
información, al ofrecernos sólo datos irrelevantes si no
se contextualizan, como el hecho de que aseguran que se intensificó la
lucha contra los huachicoleros, se detuvieron a 45 personas, se incautaron más
de 848 mil litros de hidrocarburo y cuentas bancarias por más de 68 millones de
pesos.
Cifras llamativas, que en la realidad
no dicen nada, datos sin transparencia, información sin contexto y nada para la
historia.
Camino a la
sepultura
El exsenador
y ahora diputado Ernesto Ruffo, quien decía aspirar a la presidencia del PAN,
tenía, de entrada, mucha ventaja sobre los otros competidores porque fue el
mago encargado de integrar el padrón de los panistas y es un ícono al haber
sido el primer gobernador de oposición, en 1989.
Bueno, pues ayer Ruffo se puso al servicio de Manuel
Gómez Morín, aspirante a encabezar a los panistas, sólo porque es nieto del
fundador, como si bastara la sangre para heredar el talento. Lo dicho: el PAN
se encamina a su desaparición. Otro paso hacia la sepultura.
Y lo peor de
todo es que debería ser la oposición más fuerte al nuevo gobierno que logró la
aplanadora en la pasada elección.
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