miércoles, 5 de junio de 2019

El apóstol y las Bellas Artes // Un día antes de la cumbre // Detención e impactos políticos // Morena, Verde, Luz del Mundo.


Julio Astillero.

Un día antes de la reunión entre altos funcionarios en Washington para hablar sobre el amago trumpista de imponer un arancel a productos mexicanos se produjo en California la detención de un peculiar líder religioso, lo que en términos políticos favorece la posición descalificatoria de Donald Trump hacia nuestro país y afecta, de forma no tan indirecta al morenismo-obradorista (sobre todo si se considera el uso propagandístico adverso que en Estados Unidos se puede dar a este capítulo).

Si fuera una película o una serie de las que ahora se difunden a través de distribuidoras de contenido bajo demanda en Internet (Netflix, la más poderosa), la historia podría arrancar mostrando el cénit: Naasón Joaquín García en el Palacio de Bellas Artes, escuchando El guardián en el espejo, la obra musical que daría marco a la conmemoración de sus 50 años de vida (un marco extraoficial, pero real: no se pudo realizar de manera formal el homenaje para el cual se había contratado el citado palacio, pero en los hechos todo giró en torno al máximo jefe de la asociación religiosa denominada La Luz del Mundo).

Apóstol de Jesucristo es el título oficial de quien esa noche de gloria terrena fue acompañado por una serie de personajes que también están en el goce mundano de eso llamado política y poder: el presidente de la mesa directiva de la Cámara de Senadores, Martí Batres; el presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, Sergio Máyer, y, según varias crónicas periodísticas, los senadores Félix Salgado Macedonio, presidente de la Comisión de la Defensa Nacional; Ricardo Ahued Bardahuil (luego nombrado director de Aduanas, para quitarle contrapesos internos al alicaído gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García), Juan Manuel Fócil, Julio Menchaca, Roberto Moya y Gabriela Benavides.

Una conjunción escénica de tal magnitud (el préstamo de Bellas Artes y la asistencia de políticos morenistas) no provino de un milagro, por más que la ocasión pudiese sugerirlo. La presencia de altos mandos legislativos de Morena era una forma de sellar otra de las peculiares alianzas que se van dando en el rodar pragmático de lo que llaman la Cuarta Transformación: un orgulloso miembro de La Luz del Mundo (LLDM), el verde senador Israel Zamora, solicitó el arrendamiento de Bellas Artes e invitó a sus colegas de la izquierda electoral para dar cuerpo al acto en el que el apóstol Joaquín García fue el personaje central.

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