Alfredo
Jalife-Rahme.
Unas guerras
de Trump son de puro bluff. Otras son vulgarmente electoreras. Y otras son
verdaderas.
En la
taxonomía de las guerras de Trump se puede categorizar que la guerra que libra
contra las joyas tecnológicas de Silicon Valley es verdadera.
WSJ, muy
cercano a Trump, reportó que el Departamento de Justicia –el mismo que abrió el
pestilente asunto de Odebrecht en toda Latinoamérica– inició una investigación
antimonopolio (anti-trust) contra Alphabet/Google, susceptible de presentar una
nueva línea de escrutinio regulatorio (https://on.wsj.com/2IerSMR).
La hasta
ahora indolente Comisión Federal Comercial (FTC, por sus siglas en inglés) –la
autoridad antimonopolio dentro del Departamento de Justicia– se alista a un
choque con los gigantes tecnológicos de Silicon Valley y ha creado una nueva
comisión para desmantelar las adquisiciones del tipo de las que realizó
Facebook con Instagram.
El mundo
legal en EU es de los más caros y complejos del planeta y FTC ha contratado
abogados que manejan nuevas teorías antimonopolio que pueden facilitar la
atomización de empresas pantagruélicas como Amazon que llegó a un valor de
capitalización de mercado de un billón de dólares –como Apple–, equivalente al
PIB de México, la quinceava economía global.
La FTC había
iniciado en 2013 una amplia investigación de Google, pero Obama se rajó.
A un año y
medio de la crucial elección presidencial, el tema monopólico del GAFAT
(Google/Apple/Facebook/Amazon/Twitter) es de alto impacto.
La senadora
Elizabeth Warren, candidata presidencial del Partido Demócrata, ha lanzado una
vigorosa campaña para la atomización de los gigantes tecnológicos de Silicon
Valley.
Steve
Bannon, estratega de Trump, declaró la guerra contra el globalista monopolio
del GAFAT y arremetió contra la “destructiva presidencia de Baby Bush” a quien
despreció de “instrumento de los globalistas (https://politi.co/2QGRRk4), al
unísono de los malignos jerarcas de Silicon Valley: 2/3 partes o 3/4 partes de
sus administradores provienen de Asia y roban los empleos de los estadunidenses
(https://bit.ly/2Wlg8C7).
The
Washington Post reveló que su matriz Amazon será escrudiñada por antimonopolio
ahora que ha pasado bajo la jurisdicción de FTC (https://wapo.st/2WaU0FV).
Uno de los
peores pecados capitales que cometió GAFAT, en particular, el maligno Twitter,
es haber censurado en forma selectiva la sacrosanta libertad de expresión para
favorecer sus intereses neofascistas/neoliberales/neopinochetistas en
Latinoamérica, debido a su manejo por el español Pepe López de Ayala, aliado
del cadavérico Partido Popular (https://bit.ly/2vmxf6V).
En EU, donde
Twitter cuenta con otra gerencia, ha sido imputada de perseguir la agenda de la
derecha: Trump y varios pesos pesados del Partido Republicano se han quejado
que Facebook, Google y Twitter inc, suprimen las posturas conservadoras.
Silicon
Valley apoyó a Hillary Clinton contra Trump. Quizá esa fue la razón por la que
Obama se rajó de perseguir al monopolio del GAFAT.
El cofundador
Chris Hughes había fustigado a Facebook, en la fase de su único patrón Mark
Zuckerberg –quien detenta 60 por ciento de las acciones–, como una amenaza a la
democracia (https://bit.ly/2LCGzOU) al controlar tres plataformas esenciales de
la comunicación: Facebook/Instagram/WhatsApp.
También
WhatsApp ha sido denunciada desde Brasil hasta India de manipular las
tendencias electorales (https://bit.ly/2vXbwm1).
FTC se
dispone a investigar a Facebook por prácticas monopólicas
(https://on.wsj.com/2Kp5aob) y Bloomberg, muy hostil a Trump, enuncia que el
escrutinio antimonopólico de Google, Apple y Facebook, afectó sus cotizaciones
bursátiles (https://bloom.bg/2XmGIrh).
Según Shira
Ovide, Google debería estar muy temerosa. Pero muy temerosa
(https://bloom.bg/2XptvxB).
Desde hace
mucho que GAFAT ha sido colocada en la picota bipartidista en EU y, en
especial, en Europa, donde ha empezado a ser aplacado el máximo Leviatán
tecnológico de todos los tiempos que ha sometido al género humano a una
esclavitud invisible.
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