Julio Astillero.
El tema
detonó en la mañanera (como tantos más), luego de que el Presidente de la
República puso al micrófono a un funcionario de la secretaría federal de
Protección y Seguridad Ciudadana que soltó nombres precisos: cuenta central, la
de @tumbaburross, atribuida en los registros a Jeff Scott Szeszko, y cuentas
accesorias las del ex secretario de Educación Pública del gobierno peñista,
Aurelio Nuño; del coordinador de los diputados panistas, Juan Carlos Romero
Hicks, y del hijo de Felipe Calderón y Margarita Zavala, llamado Luis Felipe
Calderón Zavala.
La respuesta
fue muy rápida. Calderón y Zavala salieron a defender a su hijo. El Presidente
advirtió que los resultados de las investigaciones en curso, sobre ese tema,
serán dados a conocer públicamente, sin mayor consideración, y que quien no
quisiera ver visiones (en otra versión de esa misma frase se usa fantasmas en
lugar de visiones) no salga de noche. Romero Hicks negó aquello por lo cual lo
habían acusado en la mañanera y pidió tener una reunión con el Presidente de la
República.
El tema de
la robotización de ataques en las redes sociales (con el tema del periodismo
como objetivo) subió la temperatura de un horno político que parecía ya estar
en niveles demasiado calientes. A partir del operativo militar que falló en el
intento de detener a un hijo de El Chapo han ido incrementándose los ataques
cibernéticos, mediáticos y políticos entre los dos principales bandos en pugna.
Los guiones desarrollados en las llamadas redes sociales promueven la
incertidumbre y la desconfianza, factores importantes para continuar sembrando
noticias falsas, exageraciones y difamaciones.
En el caso
de los cuatro presuntos generadores de violencia tuitera mediante etiquetas, o
hashtags, provocadores, ha de decirse que pertenecen a segmentos de corrientes
políticas plenamente dispuestas a subir el tono de la confrontación con el
presidente Andrés Manuel López Obrador: panismo, peñismo y calderonismo. Del
Partido Acción Nacional hay poco que se pueda decir y que no sea del dominio
público: está desfasado políticamente, carece de un liderazgo fuerte y
reconocido y no ha podido posicionarse como una oposición confiable. El peñismo
goza de peculiar salud judicial durante el sexenio que corre, sólo con Rosario
Robles en prisión y Emilio Lozoya en fuga y bajo amagos. Un saldo demasiado
benévolo para una administración gubernamental que fue acendradamente corrupta.
Y el calderonismo está en ruta de conseguir el registro de un partido familiar,
haiga de ser como haiga de ser, sin mayor relevancia que la de crear
plataformas para conseguir algunas diputaciones en 2021 y algunas alianzas
estatales.
Astillas.
No dijo la
secretaria de Gobernación qué hará ante la osadía del equipo del gobernador
Jaime Bonilla Valdez, o de este mismo, al poner en circulación un video, tomado
en privado, que mostró a Olga Sánchez Cordero en alegre charla de tufo
altamente complicitario con el mandatario bajacaliforniano que pretende
quedarse con tres años más de gobierno, aunque fue electo sólo para dos… En
cambio, Sánchez Cordero emitió un comunicado de enredos en el que dice que sí
dijo lo que dijo en la grabación pero que no significa lo que dijo o no dijo.
¡Ah, jijo!... Luego de una primera valoración ligera del caso, incluso con
reproches a algunos medios por haberle dado relevancia a un tema que evidentemente
tiene una gran trascendencia, AMLO calificó de imprudente al general Carlos
Gaytán, quien hizo duras críticas al proyecto presidencial en curso... La
visita del presidente electo de Argentina, y palabras solidarias del presidente
de Venezuela hacia México y su gobierno, propiciaron un mayor activismo de
cuentas de Internet y de ciertos comentaristas públicos respecto de la
izquierdización o venezolización de nuestro país… Y, mientras Javier Duarte de
Ochoa obtiene victorias judiciales parciales, que ayudan a ir abonando en la
percepción de que podría estar en libertad en menos tiempo del originalmente
supuesto,
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