Por Redacción Radar BC y Animal Político.
Una de las obras cumbre del exgobernador de Baja California
(BC) Francisco “Kiko” Vega, una desaladora de agua en el municipio Playas de
Rosarito, fue otorgada tras un proceso de licitación que tiene todos los
indicios de simulación, de acuerdo con una revisión hecha al acta de fallo del
15 de junio de 2016.
La ganadora de la licitación para realizar esta obra – con un
costo de más de 59 MIL MILLONES DE PESOS – fue NSC Agua S.A de C.V. El proyecto
que presentó la compañía buscaba instalar la desaladora en Rosario para llevar
agua a San Diego.
Jaime Bonilla sabía del proyecto, pues la compañía entregó
documentación al Distrito de Agua de Otay, California, que en ese entonces
encabezaba.
El dueño de NSC Agua es el empresario Alejandro de la Vega,
quien de acuerdo con el Registro Público del Comercio es dueño de por lo menos
10 empresas, entre estas NSC Agua y Proyectos RBC, esta última dedicada a
“comprar, vender, comercializar, arrendar, dar o recibir en comodato, o
arrendamiento, todo tipo de bienes inmuebles para hoteles, residencias,
oficinas y almacenes”.
Entre los socios de Alejandro de la Vega en la empresa
Proyectos RBC se encuentra Salomón Cohen Achmi, un personaje cercano al
gobierno federal y al actual gobernador Jaime Bonilla.
El 6 de enero de 2019, durante el inicio del Programa Zona
Libre de la Frontera Norte en Tijuana, Baja California, el presidente Andrés
Manuel López Obrador agradeció públicamente a Bonilla así como a Cohen ser los
principales promotores de esa iniciativa.
“En los tiempos actuales quienes insisten en regresar a los
apoyos para la zona fronteriza para conseguir el trato especial que merece la
zona fronteriza, son los ciudadanos fundamentalmente de Baja California, de
Tijuana en particular. No fueron los ciudadanos de Chihuahua o de Coahuila, o
de Nuevo León, sino la demanda surge de aquí, de Baja California y de Tijuana.
Yo escucho este planteamiento, lo recojo, se me hace importantísimo, lo escucho
de Pedro Romero, de Jaime Bonilla y de un empresario que está aquí, Salomón
Cohen, que está con nosotros”, dijo el presidente.
La desaladora de Playas de Rosarito tenía como objetivo – se
lee en el acta del fallo – es “satisfacer la demanda de agua potable que se
requiere en los Municipios de Playas de Rosarito y Tijuana, del Estado de Baja
California y los requerimientos que plantea su desarrollo futuro y buscando
preservar los recursos naturales y los mantos acuíferos de abastecimiento de la
zona.
¿Competencia simulada?
De acuerdo con el acta de fallo de la obra, que se dio bajo
el modelo de Asociación Pública Privada (AAP), NSC Agua en consorcio con las
empresas Nuwater S.A.P.I de C.V, y Degremont S.A. de C.V, compitieron contra
dos grupos empresariales cercanos al gobierno de Francisco Vega.
Uno de estos grupos estuvo integrado por la empresa
Urbanización y Riego Baja California S.A. de C.V. (URBACA), que además de ser
acusada públicamente de recibir millonarios contratos en la administración de
Francisco Vega ganó, en abril de 2017, un contrato estatal por 729 millones de
pesos bajo el modelo de APP para la rehabilitación y reposición de tanques de
almacenamiento, líneas y redes del sistema de distribución de agua potable.
El contrato también incluye elaboración del proyecto ejecutivo,
construcción, así como su conservación y mantenimiento por un periodo de 15
años en el municipio de Ensenada.
El segundo grupo participante lo integraban otras 4 empresas,
entre éstas Hydrochem PTE. LTD, en consorcio con Fuerza de Apoyo Constructiva
de Occidente, GSM Servicios en General y VAHER Inmobiliaria, estas últimas
ganadoras, en septiembre de 2016, de otro contrato estatal bajo el esquema de
APP por 555 millones de pesos, consistente en el “diseño, construcción,
operación y mantenimiento de edificio de la PGJE y usos para la implementación
del nuevo sistema de justicia penal en Tijuana”.
Para Pablo Montes, coordinador del tema Anticorrupción del
Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), resulta fundamental que se
revise la forma en que se entregaron las APP en el gobierno de Francisco Vega,
lo anterior para otorgar “total certeza y certidumbre a la ciudadanía de que el
negocio está siendo operado para el bien público y no para satisfacer a un
grupo de empresarios”.
“Las APP son un tema delicado. Tienen una conveniencia muy
fuerte para el estado en un inicio porque la inversión privada es la que detona
el desarrollo y se genera un pago mensual”.
“Una APP es casarte con alguien durante décadas. Generalmente
son contratos por 30/40 años entonces implica un compromiso muy fuerte por
parte del estado. Por eso mismo es muy importante que se den con total
transparencia y con un manejo muy limpio, porque al final de cuentas es el
recurso público que estará financiando un negocio privado por muchos años”.
Consideró que el hecho de que se observe en el caso de las
APP de BC la participación de empresas “con fuertes intereses o relaciones con
gente del gobierno anterior o el actual, y que entre ellas mismas pareciera ver
una suerte de trasmisión de contratos es muy alarmante. Porque el negocio o
esquema que se establezca va a durar toda una generación”.
“El hecho que existan relaciones entre las empresas y los
políticos y gente de las altas esferas del poder si es preocupante y detona a
la larga una serie de posibles conflictos de interés”, sostuvo el investigador.
Un estudio independiente realizado por el Consejo Coordinador
Empresarial (CCE) de Mexicali en abril de este año, estableció que la puesta en
marcha de la planta desaladora de Playas de Rosarito, tal y como se encuentra
planteada, representará un aumento en la tarifa para los usuarios y además
dejará sin liquidez a los organismos operadores de agua, impactando
directamente en las finanzas del Gobierno Estatal.
Dicho análisis señala que la planta desaladora
representará un gasto anual de mil 435 millones de pesos a la Comisión Estatal
de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT), por la producción de 2.2 metros
cúbicos por segundo.
En comparación, el costo por la conducción de agua potable
a través del Acueducto Río Colorado Tijuana (ARCT) cuesta solamente mil 191
millones 213 mil pesos, por 4.2 metros cúbicos por segundo, es decir, el
doble de agua que generará la planta desaladora en una primera fase, a un
precio más bajo.
Según el estudio, el agua que se recibe a través del ARCT
es suficiente para abastecer la zona costa, por lo que la desaladora generará
un sobre abasto, pero, además, representará un incremento de hasta en un 30 por
ciento en la tarifa al usuario, derivado del costo de la energía eléctrica.
El negocio perfecto.
Luis Ramón Irineo Romero, Secretario Ejecutivo del Sistema
Estatal Anticorrupción (SESEA) en Baja California, sostiene que el modelo de
Asociaciones Público Privadas (APP) impulsado por el Gobierno Estatal y
aprobado por el Congreso, no representa ningún riesgo para los particulares.
En este caso, el poder Ejecutivo se convierte en aval de
la empresa particular ante instituciones bancarias y, además, se obliga a crear
un fideicomiso para garantizar el pago del servicio mensual, lo que significa
que los particulares tienen asegurado el consumo, la tarifa y los ingresos.
Peor aún, las empresas que ganaron la licitación no
cuentan con el capital suficiente para haber obtenido esos proyectos, ya que en
ambos casos son de nueva creación, lo que según Irineo Romero pervertirá el
modelo impulsado.
“Es un defecto que tiene la ley, pero yo no creo que haya
sido una omisión, fue algo bien pensado porque al final permite el mecanismo de
que puedas constituir empresas, junto con las que están participando, con
capitales irrisorios”.
Irineo Romero consideró que este modelo le permite al
Estado lucrar de forma discrecional, con un derecho humano como es el abasto de
agua, lo cual es una distorsión de la obligación que tiene por ley.
En entrevista para Radar BC, el exgobernador Francisco Vega
de Lamadrid expuso que las desaladoras fueron una recomendación directa de la
Comisión Nacional del Agua en 2014 y agregó que no se trataba de un tema
personal, ya que un mandatario estatal no podría decidir sobre la instalación
de una planta debido a que todos los permisos son de carácter federal.
“Nos fuimos a una licitación internacional para ver quién
salía con el proyecto, y se hizo pública, hasta hubo notario y muchas cosas, y
lo más importante, compitieron varias compañías a nivel internacional. ¿Cuántas
de ellas se inconformaron? Ninguna, ese es el mejor ejemplo de la transparencia
y decencia con las que se han hecho las cosas”, expuso Vega de Lamadrid.
Por su parte, el gobernador de Baja California, Jaime
Bonilla aseguró que el proyecto de la desaladora de Playas de Rosarito, que
actualmente se encuentra detenido por un tema legal entre los socios de la
compañía NSC AGUA, es necesario, pero lo calificó de inviable.
“No podemos comprometer al Estado con un pago de 158 millones
de pesos mensuales, no los tiene la comisión de agua, entonces tenemos que
cambiar el esquema para que sea menos doloroso el impacto al Estado”, indicó.
Con información del reportaje: Las Aguas Negras de “Kiko”
Vega en Baja California, investigación que es parte del Hub de Periodismo de
Investigación, un proyecto del International Center for Journalists en alianza
con el Border Center for Journalists and Bloggers
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