Por Efrén
Flores.
El gasto
de las secretarías de Estado no es el mismo que hace seis años. La lista de
contratos públicos de este año no refleja lo mismo que apareció en el gasto
gubernamental durante el primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto: regalos,
renta de camionetas blindadas, festejos al por mayor y maquillaje con cargo al
erario público, por mencionar algunos ejemplos.
Entre enero
y octubre de este año, las 18 secretarías que dependen del Poder Ejecutivo
Federal aprobaron al menos 6 mil 213 contratos públicos por 37.6 mil millones
de pesos, de acuerdo con el registro de fallos del portal de compras
gubernamentales CompraNet.
La mayor
parte del dinero (68.3 por ciento) fue utilizada para bienes y servicios de
obra pública, ya fuera de infraestructura o de programas sociales.
En
comparación con los 6 mil 810 contratos aprobados en los primeros 10 meses
de 2013, el gasto en obra pública fue 33.4 por ciento mayor.
Entre las
grandes diferencias con el gasto de hace seis años, también estuvo el aumento
(45 por ciento) al presupuesto destinado a bienes y servicios médicos y/o de
laboratorio, así como la reducción (-83.2 por ciento) al gasto en consumibles y
servicios de oficina.
La
redistribución del gasto en contratos públicos en lo que va de este año es
consistente con la política de austeridad del Gobierno de Andrés Manuel López
Obrador (AMLO).
Aunque la
medida ha sido bien recibida por una amplia mayoría de la población mexicana
–57 por ciento, de acuerdo con una encuesta de agosto de El Financiero–, los
ahorros contrastan con el grado de inversión pública que, de acuerdo con la
Secretaría de Hacienda y el Inegi, es menor al de años previos.
Por un lado,
el gasto capital –o de inversiones gubernamentales que incrementan el
patrimonio público– equivalió al 2.4 por ciento del Producto Interno Bruto
(PIB) durante los primeros nueve meses de 2019.
Este
grado de inversión es menor al registrado en el mismo periodo de 2013 (3.4 por
ciento del PIB) y también es inferior al gasto capital de los primeros nueve
meses de 2018 (2.6 por ciento del PIB).
Además, la
inversión pública –medida a través de la formación bruta de capital fijo– al
segundo trimestre de 2019 (dos por ciento del PIB) fue menor a la registrada
durante el mismo periodo de 2013 (4.4 por ciento del PIB) y 2018 (2.4 por
ciento del PIB).
En
economía, uno de los principales factores para incentivar la inversión privada
es el aumento de la inversión pública. De modo que cuando el gasto de gobierno
se contrae, por lo general, el gasto privado va a la baja y la productividad
nacional se estanca, sufre de una desaceleración o de una recesión económica.
Algunos
analistas económicos refieren que un reto del Gobierno de AMLO será mantener la
austeridad republicana sin sacrificar la inversión pública.
Para que
el PIB de México crezca a un promedio anual de 3.8 o cuatro puntos
porcentuales, la inversión total (pública, privada y extranjera) deberá
equivaler al 24 ó 25 por ciento del PIB –en lugar del 21 por ciento actual– ,
dijeron a SinEmbargo (2018) los doctores en economía Luis Foncerrada Pascal y
José Nabor Cruz Marcelo.
El gasto
en inversión y la eliminación de “grandes excesos de gasto público en gasto
corriente”, junto con medidas de responsabilidad fiscal y de endeudamiento,
además de la implementación de programas regionales de desarrollo económico,
subsanarán parte del déficit económico gubernamental y encaminarán al país por
buen rumbo, explicaron ambos analistas económicos.
NO ES LO
MISMOñ
Entre enero
y octubre de 2013, las 18 secretarías de Estado adjudicaron de manera directa
el 16.2 por ciento de los contratos otorgados a privados, por un monto superior
a 6.2 mil millones de pesos.
En
cambio, en los primeros 10 meses de 2019, las secretarías de Estado adjudicaron
el 0.001 por ciento de los contratos aprobados durante el periodo, por un monto
de 304 mil 602.04 pesos.
El grado
de licitaciones públicas entre uno y otro año también varió.
En 10 meses
de 2013, el 62 por ciento de los contratos aprobados fue otorgado por concurso.
Seis años más tarde, el 84 por ciento de los contratos fue otorgado por
licitación pública.
Más allá
del cambio en el tipo de procedimiento de contratación, la austeridad del
Gobierno de AMLO se vio reflejada en algunos rubros presupuestarios.
Por
ejemplo, hasta octubre del primer año de mandato de Peña Nieto, las secretarías
de Gobernación (Segob), de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y del
Trabajo y Previsión Social (STPS) erogaron más de 11.7 millones de pesos en
fiestas relacionadas con días festivos no oficiales.
En ese mismo
periodo de 2019, la STPS y las secretarías de Bienestar, Cultura, Educación
Pública (SEP) y Relaciones Exteriores (SRE) erogaron casi 3.3 millones de pesos
en celebraciones y festejos no oficiales.
La SEP
también gastó 135 mil 164.08 pesos en maquillaje, un gasto no reflejado en lo
que va de este año.
En 2013, a
estas alturas del año la SRE ya había erogado más de 1.3 millones de pesos en
obsequios del día del padre y de la madre. Esta dependencia de gobierno también
gastó 49 mil 500 pesos en carteras promocionales y 439 mil 104.37 pesos en
juguetes para días festivos.
La SRE no
tiene registro de este tipo de contratos en 2019, pese y a que existen algunos
vigentes aprobados en años anteriores. Sin embargo, la Segob y la STPS gastaron
poco más de 1 millón de pesos en juguetes durante los primeros 10 meses de este
año.
Entre los
gastos que destacan asimismo están los contratos relacionados con vehículos
blindados.
Por un lado,
entre enero y octubre de 2013, tres secretarías de Estado erogaron 454 mil 318
pesos en el rubro: 172.4 mil pesos de Segob para mantener sus vehículos
blindados, más de 255 mil pesos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol)
para el arrendamiento de una camioneta blindada, así como 27 mil pesos en
compra de llantas blindadas de la Secretaría de Salud.
En cambio,
en lo que va de este año, la Secretaría de Economía gastó casi 690 mil pesos en
mantenimiento de vehículos blindados.
PRIORIDADES
Y GASTO.
Durante
los primeros 10 meses de este año, el 86 por ciento del gasto aprobado por
contrato público estuvo concentrado en bienes y servicios para obra pública
(68.3 por ciento); bienes y servicios médicos y/o de laboratorio (8.4 por
ciento); dictámenes, estudios y seguimiento de proyectos (5.1 por ciento); y
servicios profesionales especializados (4.2 por ciento).
Seis años
antes, el 82.4 por ciento del gasto en contrataciones estuvo concentrado en
obra pública (51.2 por ciento); bienes y servicios de oficina (16.1 por
ciento); servicios profesionales especializados (9.3 por ciento); y bienes y
servicios médicos y/o de laboratorio (5.8 por ciento).
Entre
2013 y 2019, los gastos que han permanecido prácticamente igual –como
porcentaje del gasto total en contrataciones– son aquellos en materiales y
refacciones (tres contra 3.3 por ciento), así como en bienes y servicios para
vehículos y/o maquinaria (2.5 contra 2.6 por ciento).
También hubo
otros gastos importantes que tuvieron variaciones considerables.
El gasto
en alimentos, bebidas y/o vales de despensa fue recortado en un 81.5 por ciento
entre 2013 y 2019. Asimismo, las erogaciones para viáticos y/o transporte de
personal (-69.2 por ciento), arrendamientos y seguros (63 por ciento), así como
el de eventos oficiales (-58.3 por ciento) fueron a la baja.
En
contraste, la inversión en dictámenes, estudios y seguimiento de proyectos de
2019 fue 113 por ciento superior a la de hace seis años.
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