Por Claudia
Villegas.
Durante
el gobierno de Enrique Peña Nieto, un acuerdo “especial” con la Secretaría de
la Función Pública permitió que el entonces titular de la Comisión Federal de
Electricidad (CFE), Enrique Ochoa Reza, licitara al menos 17 contratos para el
transporte de gas natural y su respectivo tendido de gasoductos sin respetar la
Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público.
“La
Secretaría de la Función Pública eximió a la CFE de ajustarse a esta normativa
y determinó que ésta debía fijar las políticas, bases y programas generales
para regular la contratación de dicho servicio”, revela la revisión de la Cuenta
Pública 2018 realizada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
Ochoa
Reza también logró reinterpretar la Reforma Energética y la Ley de
Hidrocarburos para acelerar la adjudicación de contratos que al final no beneficiaron
a la CFE, según la
ASF.
Desde la
dirección de la CFE Ochoa Reza pugnó por desconocer uno de los principales
mandatos de la Ley de Hidrocarburos, que establecía la obligatoriedad de que el
Centro Nacional del Control del Gas Natural (Cenagas) se hiciera cargo del
sistema de ductos del país.
La CFE
quería mantener el control de los contratos que involucraban la construcción de
ductos que representan para empresas privadas un negocio con tasas de
rentabilidad que oscilan entre 9% y 11% en términos nominales, según los
contratos a los que
Proceso tuvo acceso.
La Ley de
Hidrocarburos establecía que el Cenagas debía licitar los ductos. Sin embargo,
la Consejería Jurídica de la Presidencia, a cargo entonces de Humberto
Castillejos Cervantes, promovió varios artículos transitorios que establecían
que en tanto no se consolidara la operación del Cenagas serían Pemex y la CFE
las entidades encargadas de licitar gasoductos.
Según
información de la Subsecretaría de Hidrocarburos, entre 2014 y 2015
Castillejos se hacía presente constantemente en reuniones del grupo de trabajo
para el desarrollo de ductos en donde Ochoa Reza y Lozoya Austin tenían
diferencias con la Secretaría de Energía por la decisión final en los contratos
estratégicos para el transporte de gas natural.
–¿Usted
participó en la gestión para modificar artículos transitorios de la Ley de
Hidrocarburos junto con la Presidencia de la República para que la CFE pudiera
licitar los gasoductos? ¿Entonces la Ley de Hidrocarburos, corazón de la
Reforma Energética, estaba mal? –se le pregunta en entrevista a Ochoa Reza.
–Si tú
lees los artículos transitorios, lo único que hacen es confirmar que la CFE
puede seguir haciendo lo que ya hacía. No es que la ley estuviera mal, pero
para qué cambiar lo que funcionaba bien –responde.
“Sobre la
capacidad de CFE de licitar contratos de transporte de gas natural, dicha
facultad existía antes y después de la reforma a la Ley de Hidrocarburos. Ha
sido una equivocada conclusión decir lo contrario. CFE ha llevado a cabo
contratos de transporte de gas natural a lo largo de los últimos ocho años como
parte de un proceso para garantizar el suministro oportuno de gas natural, a
partir de que la producción de gas natural de Pemex ha sido insuficiente para
atender la demanda nacional, lo que ha resultado en desabasto de gas natural y
alertas críticas”.
Reconoce
sin embargo que fue al amparo de la introducción de artículos transitorios,
luego de la aprobación de la Ley de Hidrocarburos, que la CFE y Pemex
conservaron – a pesar de la existencia del Cenagas– la rectoría en los
contratos para el transporte de gas natural.
Así,
fueron los funcionarios de la CFE y Pemex quienes acordaron los términos de los
contratos que se firmaron para que compañías privadas les dieran servicios de
transporte de gas natural más de 30 años, acordando cláusulas que ponían a
salvo los ingresos de las constructoras en caso de oposiciones comunitarias, al
menos por tres años.
Ochoa dice
que en su decisión y estrategias de impulsar el desarrollo de gasoductos sólo
había el interés de cumplir el plan estratégico marcado desde la Presidencia,
porque ya se habían presentado varias alertas críticas por el desabasto de gas
natural.
Entre 2010 y
2013 la falta de infraestructura y la creciente demanda de gas natural
resultó en 53 cortes en el suministro, cuyo impacto fue de 0.28% del PIB en el
segundo trimestre de 2013, según el Banco de México.
Para 2014,
el Plan Nacional de Desarrollo ya preveía un margen de reserva muy estrecho en
la generación de energía eléctrica. Esa fue la justificación para acelerar la
construcción de gasoductos que la ASF encontró poco rentable para la CFE y que
depende de la importación de gas natural, por lo cual se debe reservar la
capacidad de ductos que se rentan.
“Cuando
llegamos a la Subsecretaría de Hidrocarburos ya había desabasto de gas natural,
había alertas críticas, se necesitaba un plan para suministrar el gas natural.
Esa estrategia que involucró a las autoridades de varias dependencias y se
presentó en las Residencia Oficial de Los Pinos en el verano de 2013 y seis
meses después, se establecieron las responsabilidades para buscar una
solución”, dice
Ochoa Reza.
Así, aunque
la red de gasoductos en el país prácticamente se ha duplicado, la producción de
gas ha caído más de 43%, un área que fue responsabilidad de Ochoa Reza cuando
fue subsecretario de Hidrocarburos en 2012 en la gestión de Pedro Joaquín
Coldwell.
Dice
Ochoa que la caída en la producción de gas natural fue resultado de que el
megacampo de Cantarell, que suministró más de dos millones de barriles diarios
de petróleo y gas natural, llegó a su fin. Después, el campo Ku-Maloob-Zaap ha
visto una declinación muy importante en producción de petróleo y gas natural.
“Se acabó la producción en aguas someras. Esa declinación de los principales
megacampos se ha traducido en una caída en la producción de petróleo y gas
natural en México”,
afirma.
Hacia
adelante, agrega, lo que se propone es aprovechar 75% de los recursos
petroleros y gaseros de México que están en campos no convencionales, que son
las aguas profundas del Golfo de México, y en los campos no convencionales que
requieren fracking.
México no ha
registrado cortes o paros de energía. Es resultado, dice, de que se avanzó en
el desarrollo de la red de gasoductos.
Caros, pero
a la orden.
Durante
el gobierno de Enrique Peña Nieto la CFE cumplió con creces el plan de firmar
17 contratos para el transporte de gas natural que permitiera duplicar el
tendido de ductos dirigidos a importar gas natural de Estados Unidos para sus
plantas con el propósito de mantener el precio de la energía eléctrica.
Sin embargo,
hasta ahora ni la CFE ni los consumidores se han beneficiado de la
construcción de esta infraestructura, porque no se licitaron las plantas clave
para la generación de energía eléctrica usando gas natural ni se trabajó de
manera adecuada en la reconversión de centrales que usan otros combustibles,
como el diésel o el combustóleo.
En total, según
la ASF, la CFE contrató en el gobierno de Peña Nieto a proveedores para el
transporte de gas natural que construyeron una red de ductos con una inversión
de 183 mil 581 millones de pesos, que recuperará con creces mediante contratos
firmados con la comisión por casi tres décadas.
Además, si
los contratos enfrentaban oposiciones o no podían continuar con la
construcción, las empresas privadas firmaron condiciones que salvaguardaban sus
intereses. Entre 2014 y 2017 los contratos con los distribuidores que
construyeron ductos para la CFE no dejaron de cobrar a la dependencia ni cuando
se enfrentaron a oposiciones comunitarias, gracias a que se firmaron las
llamadas “cláusulas de fuerza mayor”.
“Teníamos
tres años de pagos si teníamos que parar un ducto por una oposición
comunitaria”, dijo un alto directivo de una gasera.
Empresarios
del sector del gas natural confirmaron que Ochoa pidió a Claudia Pastor
Badilla, ahora también diputada por el PRI, y a Ángel Meixueiro, funcionario de
la CFE y después director del Comité Estatal para la Planeación del Desarrollo,
que buscaran interceder ante comunidades, pero sobre todo ante gobiernos
estatales y municipales en la resolución de conflictos. Su gestión, sin
embargo, fue poco exitosa, dijeron los ejecutivos consultados.
Y así lo
confirma la ASF: “La CFE no intervino en la solución de los problemas,
dentro de su ámbito de responsabilidad, que generaron los casos fortuitos o
fuerza mayor, lo que podría representar la omisión de algún servidor público”.
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