Tras
perder uno por uno los recursos que presentó para evitar su extradición a
México, el exdirector de Pemex Emilio Lozoya Austin se entregará a fin de
obtener beneficios por su cooperación para investigar los delitos que se le
imputan. Las expectativas del gobierno mexicano son altas, pues los avances en
las pesquisas sugieren que están implicados exfuncionarios del más alto nivel y
al menos dos tramas internacionales de corrupción: la de Odebrecht y la de una
sospechosa petrolera rusa.
Emilio
Lozoya Austin dio un giro radical en su estrategia de defensa luego de
perder los recursos de controversia en su proceso de extradición de España a
México. El exdirector general de Pemex mostró entonces su disposición a ponerse
en manos de las autoridades mexicanas para cooperar con la Fiscalía General de
la República (FGR) e iniciar la entrega de “todos los elementos de prueba” para
esclarecer los hechos que se le imputan.
Este cambio
se gestó tras su detención, el 12 de febrero pasado, al serle decretada la
prisión provisional incondicionada en la penitenciaría malagueña de Alhaurín de
la Torre.
El 19 de
febrero, Lozoya recibió la visita de su padre, Emilio Lozoya Thalmann
–secretario de Energía en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari–, quien para
entonces ya había mantenido contacto con el fiscal general, Alejandro Gertz
Manero, para deslindar a su familia.
Desde 2017,
cuando se presentó la primera querella en su contra –a un año de dejar Pemex–, Lozoya
designó al abogado Javier Coello Trejo al frente de su defensa. Por su polémico
paso por la subprocuraduría antidrogas en el sexenio de Carlos Salinas de
Gortari, donde su mano dura le granjeó a la dependencia acusaciones por graves
violaciones a los derechos humanos, Coello es conocido como “el fiscal de
hierro”.
Sus
colegas abogados lo conocen por no andarse con miramientos. No los tuvo en la
estrategia que puso en marcha para defender a Lozoya: no sólo mantuvo una dura
confrontación en el terreno jurídico, sino que la acompañó con frecuentes
apariciones en los medios.
En esas
ocasiones Coello solía amagar con hacer públicas las pruebas que
presuntamente implican al expresidente Enrique Peña Nieto y al extitular de
Hacienda Luis Videgaray en las componendas corruptas del caso Odebrecht para
financiar la campaña del PRI de 2012 y la compraventa de la planta chatarra de
Agronitrogenados.
Hasta ahora
no lo ha cumplido, aunque pesan sobre Lozoya Austin órdenes de aprehensión por
lavado de dinero, defraudación fiscal y cohecho.
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