miércoles, 5 de agosto de 2020

Cuidado con Emilio.


Atzayaelh Torres.

La llegada de Emilio Lozoya a México tiene como finalidad salpicar a todos los que se puedan, y si son prianistas, mejor, pues como platicaba en la entrega anterior, la revelación de la red de corrupciones de la empresa brasileña Odebrecht en México tiene como finalidad reavivar a la contrarreforma energética como capital político de cara a las elecciones de 2021.

Así, es urgente que se aclare la situación de los que son, hasta el momento, tan solo presuntos implicados dentro de la supuesta red donde según Lozoya todos le entraron (menos él, ajá), lo cual, de acuerdo con lo que cuentan de Construcciones Industriales Tapia (Citapia), es falso.

La empresa afirma que solo fungió como subcontratista con Odebrecth para la modernización de la refinería Miguel Hidalgo, en Tula, y que dicho subcontrato fue legítimo (¿cómo lo haya conseguido la brasileña?, es otro asunto).

En la realidad, las supuestas acusaciones de Lozoya que apuntan a Tapia tienen como finalidad incriminar a las tribus de políticos hidalguenses a como dé lugar, sin importar que no se cuenta con sustento ministerial, ni mucho menos judicial.

El Gobierno de la #4T tiene frente a sí una gran oportunidad de materializar el discurso anticorrupción que por décadas ha sostenido el hoy Presidente Andrés Manuel López Obrador, y si la cacería es legítima, por supuesto que se deben investigar los contratos que Odebrecht y sus empresas obtuvieron en proyectos emblemáticos del peñismo como Etileno XXI, del cual ya se comienzan a ventilar algunas tropelías, así como en el gasoducto Los Ramones (por cierto, proyecto de corte transexenal), que se vendió a la opinión pública como “La Panacea” que solucionaría lo retos energéticos del país.

Hoy, la construcción de un deslinde de responsabilidades entorno a Lozoya, reside en Fabiola Tapia Vargas, administradora de la empresa de su hermano, Juan Carlos Tapia, quien murió en octubre de 2014, y quien resulta el personaje idóneo donde fincar las responsabilidades, pues no puede ser llamada a declarar.

Las autoridades deben ser cuidadosas en las intenciones de Lozoya y de quienes busca colgarse para quedar limpio, y que al menos en el caso de Citapia, no existen bases para afirmar que la difunta Fabiola Tapia, quien desde 2012 contaba con un estado de salud muy deteriorado, no podía propiciar la red de pagos de sobornos que tienen a Emilio “N” con un pie en la cárcel. Cuidado.

Lukoil se deslinda.

En medio de la ‘Lozoyamanía’, otra de las empresas que se deslindan del exdirector de Pemex es Lukoil. Desde Rusia, el gigante petrolero afirmó en un comunicado enviado a este espacio, que “consideramos necesario hacer constar aquí que cualquier interacción que se haya llevado a cabo, siempre tuvo un carácter exclusivamente de negocios, lo que forma parte inherente de las actividades de cualquier compañía petrolera extranjera en el territorio mexicano”.

“En concreto, en las negociaciones entre la alta gerencia de LUKOIL y PEMEX se trató el tema de las perspectivas de participación de LUKOIL en proyectos de exploración y producción de hidrocarburos en el territorio de México. Estas negociaciones tuvieron como resultado la suscripción en el año 2014 de un Acuerdo de cooperación entre LUKOIL y PEMEX y la apertura de una Oficina de Representación de LUKOIL en México”, señalaron.

La CFE no es una más.

Trascendió en esta semana que en plena pandemia, y con las oficinas cerradas, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ingresó a la Semarnat el trámite de Manifestación de Impacto Ambiental para sus dos, y sorpresivas, plantas solares de Cerro Prieto, en Mexicali.

Un trámite, que de acuerdo con empresas que han atravesado ese túnel burocrático, se han tardado hasta 80 días en condiciones ‘normales’, sin embargo, la empresa de Manuel Bartlett logró hacerlo en tan solo 8 días… así, la empresa productiva del Estado puede presumir una rebaja, pero de 90 por ciento del tiempo. Ojalá redujeran así también las pérdidas de energía.

En fin, hay que recordar que con el marco regulatorio vigente, la CFE hoy es una compañía más en la industria eléctrica de México, ¿no les gusta? pues entonces ya cambien las reglas.

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