Por Juan
Carlos G. Partida.
El choque
entre realidad y discurso caracteriza la estrategia del gobierno de Jalisco para
enfrentar la pandemia de Covid-19. Si bien el gobernador Enrique Alfaro ordenó
el cierre de escuelas una semana antes y se impuso el confinamiento con 15 días
de antelación respeto del resto del país, hoy los constantes anuncios de un
exitoso manejo de la crisis sanitaria se desmoronan ante el creciente número de
contagiados y muertos.
Con 8
millones 256 mil habitantes en 2018, según el Instituto Nacional de Estadística
y Geografía, Jalisco tiene 6.54 por ciento de la población total del país y
concentra 7.4 por ciento de los contagios de coronavirus de México, al llegar el sábado a 35 mil 260
casos confirmados. En la República sumaron 475 mil 902.
En tanto, hasta
el sábado se habían documentado mil 754 defunciones por Covid-19 en Jalisco y
52 mil 6 en el país; es decir, 3.37 por ciento del total; sin embargo, según
los indicadores de las dos semanas recientes, el porcentaje del estado es cada
vez mayor.
El único
gobierno estatal emanado del partido Movimiento Ciudadano (MC) se ha
distinguido no sólo en la contingencia sanitaria, sino desde el año pasado, por
mantener una confrontación con notorios tintes políticos con el gobierno
federal, surgida desde las campañas de 2018, cuando Alfaro fue miembro
prominente del grupo de apoyo al frustrado candidato presidencial panista
Ricardo Anaya.
Antes de la
pandemia, el mandatario jalisciense ENRIQUE ALFARO dijo que no se sumaría al
esquema federal del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) y que la
política y los recursos del sector se manejarían con un criterio local.
Después del
23 de marzo, cuando ocurrió la primera muerte por coronavirus en el estado, Alfaro
rápidamente pidió primero un préstamo quirografario –a pagarse este año– de MIL
MILLONES DE PESOS y luego otro de 6 MIL 200 MILLONES DE PESOS.
Ambos
préstamos hicieron que en año y medio la administración alfarista aumentara
la deuda estatal en 22 MIL 108 MILLONES DE PESOS, un hito para la entidad.
Según diputados
del Partido Acción Nacional, dicho monto se compone de préstamos por 5 mil
639 millones de pesos en contratos multianuales de arrendamiento; 3 mil 419
millones de pesos para rehabilitación y mantenimiento de tramos carreteros; 5
mil 250 millones de pesos de un crédito a largo plazo en marzo del año pasado y
mil 600 millones de pesos en créditos quirografarios, lo que equivalía hasta
junio pasado a un ritmo de endeudamiento superior a los 41 millones de pesos
diarios.
Comité de
vigilancia a modo.
Ante el
escozor público por el acelerado endeudamiento de Jalisco, Alfaro anunció
que para vigilar el buen uso de los 6 mil 200 millones de pesos de nueva deuda
se creó un comité de evaluación y seguimiento que vigila el cumplimiento de
obras y proyectos de infraestructura incluidos en el plan de reactivación
económica apalancado con la deuda.
Sin embargo,
dicho comité lo integran representantes de organismos cúpula del sector
privado, empresarios, universidades particulares e incluso familiares, por medio
de la empresa inmobiliaria Tierra y Armonía, todos ellos beneficiarios de
recursos o de obras públicas.
En cambio, la
Auditoría Superior del Estado (ASEJ) advirtió falta de transparencia e
información complementaria en los gastos que realiza la administración estatal
con motivo de la pandemia de Covid-19.
Al emitir un
primer informe en julio, la ASEJ hizo 15 observaciones o áreas de
oportunidad para el Ejecutivo, y pidió –sin respuesta hasta ahora– publicar
todos los acuerdos sobre la ampliación automática de partidas y la apertura de
cuentas bancarias especiales para enfrentar el coronavirus.
Asimismo, solicita
detallar el destino de 67 millones de pesos recortados a otros poderes y
organismos públicos, entre ellos la Comisión Estatal de los Derechos Humanos
para hacer más grande la bolsa supuestamente destinada para la atención de la
pandemia.
Por otra
parte, Alfaro ha calificado de demagogia disminuir los salarios de los
funcionarios públicos como medida de austeridad, pues dice que los ahorros se
dan con el recorte a diversas dependencias para redirigir los recursos al plan
contra la emergencia sanitaria.
En días
recientes el portal noticioso Emeequis documentó la adquisición de una
flotilla de 377 vehículos modelo 2020 para los funcionarios estatales, que
incluye camionetas de lujo y vehículos eléctricos.
La
reapertura económica de Jalisco también ha sido motivo de controversia con el
gobierno federal y el gobernador de Jalisco ha calificado de traidor a la
patria al subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la secretaría
del ramo, Hugo López-Gatell.
La semana
pasada el mandatario de MC anunció la reapertura de diversos sectores,
incluidos cines y casinos, pero de inmediato la Universidad de Guadalajara
rechazó el decreto al subrayar que seguía en ascenso la cifra de contagios, y
recordó que el 5 de agosto se registró el número más alto de infecciones con
789 y que el pico de la pandemia se extenderá al menos hasta mediados de
septiembre.
Las
contradicciones de Alfaro también han sido notorias en su trato con el
presidente Andrés Manuel López Obrador, ante quien en julio pasado prometió
buscar una relación más cercana y dejar atrás las diferencias exacerbadas por
la pandemia.
Días
después, en conjunto con nueve gobernadores de oposición, dijo en una carta
para exigir la renuncia de López-Gatell que la política del gobierno federal
tiene a México al borde del colapso económico y de una crisis humanitaria por
el creciente número de contagios de Covid-19.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.