Por Efrén
Flores.
El Proyecto Etileno XXI es un negocio
irregular de Petróleos Mexicanos (Pemex) que generó pérdidas y gastos
innecesarios por al menos 7 mil 124 millones 963 mil 300 pesos entre 2015 y
2018, debido a pagos por servicios no efectuados, castigos por incumplimiento
de contrato y políticas contractuales injustas para la Empresa Productiva del
Estado, de acuerdo
con información oficial analizada por la Unidad de Datos de SinEmbargo.
El abogado
Paulo Díez Gargari –quien denunció actos de corrupción e irregularidades en
Etileno XXI desde 2008– asegura que se trata de un caso con varios niveles de
colusión entre privados y funcionarios públicos del Gobierno federal, que
incluye conflictos de interés con puerta giratoria, sobornos y redes criminales
fraguadas desde el Estado durante los sexenios de Felipe Calderón Hinojosa
(2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018).
Un
documento filtrado de la Fiscalía General de la República (FGR) sobre las
declaraciones de Emilio Lozoya Austin coincide con lo anterior. Según el
exdirector general de Pemex (2012-2016) del peñanietismo, el negocio de Etileno
XXI entre el consorcio Braskem-Idesa y Pemex Gas y Petroquímica Básica (hoy
Pemex Transformación Industrial) consistió en que la compañía subsidiaria de
Odebrecht compraría etano a la petrolera, con un “descuento inexplicable de 25
por ciento sobre el precio del mercado, lo que hacía super desventajosa la
posición de Pemex”.
La
relación de Braskem-Idesa y Pemex forma parte de “un esquema criminal diseñado
y ejecutado por una sofisticada red de corrupción en la que participan
empleados públicos y empresarios, en perjuicio de Pemex y de la economía
nacional”. Para Díez Gargari, Etileno XXI es un claro ejemplo de un “pacto de
impunidad transexenal” que “no es monopolio del Partido Revolucionario
Institucional [PRI], aunque éste sea su más conspicuo representante, sino que
es transversal a todos los partidos políticos”.
Desde el
proceso de licitación, que incluyó un “incremento ilegal del impuesto a la importación
de polietileno [a partir de 2015] que llevó a cabo el Gobierno federal con la
intención de beneficiar indebidamente a Braksem-Idesa”, la concesión estuvo amañada, se lee
en una denuncia de Díez Gargari ante la FGR con fecha del 7 de agosto de 2020.
Las cifras
registradas por éste medio digital con base en la información de la Auditoría
Superior de la Federación (ASF) indican que en los tres años posteriores al
inicio del contrato del Proyecto Etileno XXI en 2015, las pérdidas y gastos
innecesarios fueron equiparables a 2 mil 374 millones 987 mil 766.67 pesos por
año. De mantener éste ritmo, el perjuicio económico para Pemex durante la
duración del contrato –15 años más con opción de prórroga por 15 años
adicionales– sería de entre 40 mil 374 millones 792 mil 33 y 75 mil 999
millones 608 mil 533 pesos.
El contrato
obtenido por Braskem-Idesa no se explica sin los actos de corrupción al amparo
de los gobiernos panistas y priistas. De acuerdo con las declaraciones ante la
FGR de Emilio Lozoya Austin, “por esa operación, muchos panistas dentro del
sexenio de Felipe Calderón Hinojosa recibieron fuertes sumas de dinero y con
ello Braskem se posicionó”, tanto que incluso hubo “una sesión de su
Consejo de Administración en Los Pinos con la presencia de Felipe Calderón
Hinojosa”.
Asimismo, Díez
Gargari ha documentado los conflictos de interés entre Idesa y los gobiernos de
Calderón y Peña, no sólo indicando que uno de los dueños de Idesa, Gerónimo
Gutiérrez Fernández, fue subsecretario de la Secretaría de Gobernación en 2010,
sino también refiriendo que es cercano a políticos como Jose Antonio Meade
Kuribreña y Luis Videgaray Caso, bajo cuya gestión en la Secretaría de
Relaciones Exteriores, Gutiérrez Fernández fue nombrado Embajador de México en
Estados Unidos.
Entre los
responsables directos de éste contrato, que atraviesa las administraciones de
Felipe Calderón Hinojosa y de Enrique Peña Nieto, Díez Gargari señala a los
expresidentes, a Meade Kuribreña y a Videgaray Caso, así como a exfuncionarios
del talle de Carlos Rafael Murrieta Cummings, Carlos Ruiz Sacristán, Emilio
Lozoya Austin, Jordy Hernán Herrera Flores, José Antonio González Anaya, José
Luis Uriegas Uriegas y Juan José Suárez Coppel.
No obstante,
en una misiva dirigida a SinEmbargo, Braskem-Idesa refiere que la compañía
ha realizado “exhaustivos procesos de investigación interna, con abogados
independientes, que concluyeron que no había actividad inapropiada o vínculo de
éstas con actos de la Constructora Odebrecht en México”.
CONTRATO E
IRREGULARIDADES.
El 19 de
febrero de 2010, Braskem, Grupo Idesa y Pemex Gas y Petroquímica Básica
(PGPB) celebraron un “Contrato de suministro de Etano” por 20 años con opción
de renovación hasta por 15 años más, para “el desarrollo de un complejo de
producción de etileno y sus derivados con una capacidad de aproximadamente un
millón de toneladas de etileno por año”.
De acuerdo
con la compañía de origen brasileño, “Braskem Idesa invirtió 5.2 mil
millones de dólares para construir y poner en funcionamiento la planta Etileno
XXI” que hoy genera “importantes beneficios para el país, incluyendo sin
limitar, empleos de calidad principalmente en el sureste, así como un
importante impacto positivo en la balanza comercial de México”.
El
proyecto planeado en 2008 y concesionado en 2010, debía estar operando a más
tardar el 30 de junio de 2015, fecha a partir de la cual comenzaron a correr
los 20 años de vigencia de la concesión. Hasta ahí, la ASF determinó que el
proceso de subasta del Proyecto Etileno XXI “se autorizó por el Consejo de
Administración de PGPB y se realizó de conformidad con lo establecido en las
‘bases de subasta’”,
se lee en la auditoría financiera y de cumplimiento 16-6-90T9M-02-1800 1800-DE.
Para que
Braksem y Grupo Idesa pudieran producir etileno, PGPB se comprometió a
venderle la materia prima necesaria para ello, que es el etano. Y de acuerdo
con el contrato, el volumen mínimo de suministro de etano por parte de Pemex es
de 66 mil barriles diarios.
Para poder
suministrar etano al Proyecto Etileno XXI, el 13 de diciembre de 2012, PGPB
firmó un “Contrato de Servicios de Transporte de Etano” para la construcción de
un etanoducto de 226 kilómetros de longitud, para conectar los centros
procesadores de gas de Ciudad Pemex, Nuevo Pemex y Cactus, además del complejo
petroquímico La Cangrejera, con la planta de Etileno XXI, ubicada en Nachital,
Veracruz.
La obra
citada fue aprobada por funcionarios de la Oficina de la Presidencia de la
República, así como por servidores de las secretarías de Hacienda y Crédito
Público (SHCP), Energía (Sener) y Función Pública (SFP), además de integrantes
de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y personal de las subdirecciones de
Ductos, Planeación, Producción, Gas Licuado y Petroquímicos Básicos de PGPB.
Las bases
contractuales son claras con respecto al papel de Pemex como vendedor de etano,
siendo que la petrolera “pagará todos los costos relacionados con el transporte
del etano hasta el punto de entrega incluyendo, en forma enunciativa más no
limitativa, los costos relacionados con los gasoductos del vendedor utilizados
para la entrega del etano de conformidad con este contrato, y todas las demás
inversiones, comisiones o cargos requeridos para permitir que el vendedor
transporte las cantidades requeridas de etano hasta el punto de entrega”.
Ya fuera
que Pemex obtuviera el etano de sus reservas de gas natural “o de cualquier
otra fuente”, el suministro debía llegar a Etileno XXI de manera constante y
sin demora.
En caso
de que Pemex o Braskem-Idesa no pudieran cumplir con su responsabilidad contractual, es decir, el suministro de 66 mil
barriles diarios de etano por parte de Pemex y su compra-recepción por
parte de Braskem-Idesa, cualquiera de las partes tendría seis meses para
reponer el volumen total que quedó a deber en meses anteriores, además de
mantener el suministro o consumo diario estipulado en el contrato, según cada
caso.
Si
pasados los seis meses el incumplimiento no fuere resarcido, el contrato
estipula penas monetarias por daños, perjuicios y pérdidas.
Pemex,
por un lado, está obligado a pagar el equivalente al “200 por ciento del precio
promedio del etano durante el periodo en que hubiera ocurrido el
incumplimiento, multiplicado por el volumen de dicho déficit que no hubiera
sido compensado durante los dos trimestres subsecuentes, hasta un máximo de 300
millones de dólares durante cualquier año”.
Braskem-Idesa,
por otra parte, está obligado a pagar a Pemex el equivalente al “30 por ciento
del precio promedio del etano durante el periodo en que hubiera ocurrido el
incumplimiento, multiplicado por el volumen de dicho déficit que no hubiera
sido compensado durante los dos trimestres subsecuentes, hasta un máximo de 200
millones de dólares durante cualquier año”.
La ASF
documentó cuatro incumplimientos entre 2016 y 2018 que ameritaron
penalizaciones monetarias.
En 2015 y
2016, Braskem-Idesa le pagó a Pemex 321 millones 418 mil 400 pesos por
no haber comprado el volumen de etano estipulado en el contrato de 2010. Y
entre 2016 y 2018, Pemex incumplió al menos tres veces el volumen de
suministro de etano, por lo que tuvo que pagar un total de 2 mil 813 millones
543 mil 300 pesos, se lee en la auditoría financiera y de cumplimiento
16-6-90T9M-02-1800 1800-DE.
De acuerdo
con la ASF, entre 2015 y 2016, Pemex realizo pagos que en conjunto sumaron
668 millones 986 mil 400 pesos por servicios no suministrados que tuvieron
lugar por un “desfase en el inicio de operación del ‘Complejo Etileno XXI’”. En
la opinión de la ASF, aun cuando el etanoducto se encontraba en condiciones de
prestar el servicio de transporte desde enero de 2015, Braskem-Idesa no inició
operaciones hasta marzo de 2016. Un retraso de nueve meses, que además de
generar penalizaciones para Braskem-Idesa, tuvo costos para Pemex.
Las
penalizaciones por incumplimiento y los servicios no suministrados no fueron
los únicos motivos de pérdidas económicas por parte de Pemex. Asimismo, la
Empresa Productiva del Estado tuvo perjuicios por la venta de etano.
Entre 2016 y
2017, Pemex perdió 3 mil 642 millones 433 mil 600 pesos porque el valor de
las ventas de etano a Braskem-Idesa fue inferior al costo de producción y
transporte del etano vendido, sin considerar los gastos de administración ni
otros, de acuerdo con las auditorías 16-6-90T9M-02-1800 1800-DE y
2017-6-90T9M-15-0504-2018 504-DE.
Las cifras
de la ASF indican que en ese periodo, el costo conjunto estimado de
producción (5 mil 210 millones 488 mil pesos) y transporte (2 mil 610 millones
34 mil pesos) del etano vendido a Braskem-Idesa fue de 7 mil 820 millones 522
mil pesos. En contraste, el monto recaudado por Pemex derivado de la venta de
etano a Braskem-Idesa fue de 4 mil 178 millones 88 mil 400 pesos.
Por lo
anterior, la ASF determinó que Pemex Transformación Industrial (PTRI)
“vendió el etano por debajo de su costo de producción, ya que en la fórmula del
precio de venta sólo se consideraron precios internacionales a los cuales se
les aplicaron los descuentos y el tipo de cambio, por lo que en el precio
otorgado al Complejo Etileno XXI no se reconocieron los costos reales. En
consecuencia, no existen las condiciones para generar valor económico a PTRI,
en incumplimiento del objetivo de las Reglas de Operación del Comité de Precios
y Aspectos Económicos de la Política Comercial de Petróleos Mexicanos, en el
cual se establece que se deben autorizar los mecanismos para determinar los
precios y las tarifas de los bienes y servicios que Pemex produce, comercializa
y presta a sus empresas productivas subsidiarias y, en su caso, empresas
filiales, a terceros o entre sí, al interior de las mismas, o entre las
distintas líneas de negocio para buscar la generación de valor económico”.
La ASF cuestionó
a Pemex por las irregularidades. En respuesta, la Empresa Productiva del Estado
informó que estaba renegociando el precio de venta del etano con la empresa de
origen brasileño, pero que no podía actualizar su fórmula de precio “debido a
que el Complejo Etileno XXI se ha negado a suscribir con PTRI el nuevo modelo
de contrato de venta de primera mano o comercialización”, ya que Braskem-Idesa
manifestó en un oficio con fecha del 14 de marzo de 2018 “que no le interesaba
ni pretendía adoptar los modelos de contratos propuestos por la Comisión
Reguladora de Energía”.
De
acuerdo con la información oficial, la fórmula que aún se utiliza para calcular
el precio de venta del etano a Braskem-Idesa es la misma que fue autorizada en
2010 por la CRE, cuando fue celebrado el contrato. Dicha fórmula responde a las
condiciones de producción, comerciales y económicas que regían en ese año y, de
acuerdo con la ley vigente, como se trata de un producto regulado, no se puede
modificar sin acuerdo.
Incluso, en
un oficio fechado al 29 de septiembre de 2017, PTRI reconoció que su costo de
producción es elevado y que como alternativa para reducirlo “analiza la
posibilidad de modificar la fórmula con la que se determina el precio de compra
de la materia prima (gas húmedo) a PEP”. Sin embargo, la ASF determinó que PTRI
“no acreditó que con dicha modificación del costo de ventas, la venta de etano
ya no generará más pérdidas”.
Si
continúan prevaleciendo las condiciones mencionadas, dice la ASF, “la operación
de la venta de etano al ‘Complejo Etileno XXI’ continuará siendo deficitaria
para PTRI, por lo que resta de la vigencia del contrato”.
PRODUCTIVIDAD
A LA BAJA.
En 13 de
agosto de 2008, año en que inició el proceso de asignación del Proyecto Etileno
XXI que desembocó en la firma del contrato (2010) entre Pemex y Braskem-Idesa,
el entonces director general de PGPB advirtió problemas con el abasto de etano
a Pemex Petroquímica (PPQ) y al propio Etileno XXI. En el Acta del Consejo de
Administración de PGPB número 121 Ordinaria de 2008, el directivo de Pemex
menciona que sin nuevos desarrollos en el sureste del país, Pemex tendría el
reto de encontrar abasto suficiente de etano para proveer a PPQ y Etileno XXI.
Asimismo en
2010, ocho meses después de la firma del contrato entre Pemex y
Braskem-Idesa, un consejero del Comité de Estrategia e Inversiones de Pemex
señaló que en el “Proyecto Etileno XXI hay un alto riesgo, pues el
abastecimiento de etano se basa en el descubrimiento de reservas nuevas”, tal y
como consta en el Acta número 037 Extraordinaria del Comité, fechada al 13 de
octubre de 2010.
La falta
de producción y el riesgo era ampliamente conocido por Pemex. Documentos como
el denominado “Balance de etano de 1999 a 2008” dan cuenta de que Pemex sabía
que en ese periodo sólo hubo cuatro años (1999, 2000, 2001 y 2004) en que la
Empresa Productiva del Estado fue capaz de generar excedentes suficientes para
cubrir el volumen mínimo (66 mil barriles diarios) de etano que habría de ser
vendido a la ganadora del contrato. A partir de 2008 y hasta 2016, de acuerdo
con las cifras de Sener, Pemex nunca pudo aumentar el nivel de excedentes para
cubrir el volumen mínimo contractual.
Incluso las
cifras de producción de etano por parte de Pemex indican que la productividad
continuó a la baja en 2020. Mientras que los datos anualizados refieren que en
2019 la producción de etano alcanzó su nivel más bajo desde 1990 con una
capacidad de producción de 1 millón 595 mil 242 toneladas por día, es decir, 51
por ciento menos producción que en 1990, las cifras por semestre arrojan que en
los primeros seis meses de 2020, la producción de etano alcanzó su nivel más
bajo en 30 años, con una capacidad de producción de 786 mil 89 toneladas por
día, o bien, 50 por ciento menos producción que en el primer semestre de 1990.
Más allá de
los datos oficiales, en el contrato de 2010 quedó claro algo: que PTRI no
sólo debía generar suficiente para proveer a Etileno XXI, sino también para
proveer 66 mil 900 barriles diarios de etano a Pemex Etileno (PETIL). Es decir
que, en realidad, Pemex debía producir 132 mil 90 barriles diarios de etano
para cumplir con el contrato.
Sin embargo
y de acuerdo con el abogado Paulo Díez Gargari, “PGPB celebró el Contrato de
Suministro sabiendo que Pemex no tenía reservas suficientes de gas natural y
que, por lo menos, tendría que importar gas natural caro para que PGPB pudiera
cumplir su obligación de vender etano barato a Braskem-Idesa bajo el Contrato
de Suministro”.
Al respecto,
las cifras disponibles de Sener y de la Secretaría de Economía indican que la
importación de etano y etileno fue al alza. En la siguiente tabla, en los
apartados de “Importación de Etano” e “Importación de Etileno” usted puede
consultar la información oficial.
Desde que
inició el contrato en 2015, la capacidad de Pemex para producir etano estaba
limitada. Tanto que en 2016, la ASF indicó al respecto que “se concluye que
PGPB no contaba con elementos que le permitieran asegurar la producción de
etano requerida y generó compromisos basados en proyecciones inciertas.
Asimismo, debido a que el contrato es por 20 años […] en el momento en que el
comprador requiera los 66 mil barriles diarios, PTRI deberá reducir el
suministro a Pemex Etileno o, en su caso, incumplir con el contrato de
suministro de etano, so pena de recibir penalizaciones por parte del
‘Comprador'”.
Un año
después, con un oficio del 29 de septiembre de 2017, PTRI reconoció que la
disminución de la oferta de gas húmedo amargo calculada para el periodo
2017-2032 “impacta significativamente en la producción de etano, por lo que el
compromiso de suministro de los 66 mil barriles diarios al comprador se
cumplirá únicamente hasta el 2024, y de 2025 a 2032 pasaría de 57 a 19 mil
barriles diarios, respectivamente”.
Asimismo, PTRI
señaló que “se observa que las iniciativas para incrementar la oferta de etano
están en proceso de elaboración para su aprobación, por lo que no se tiene la
certeza de que sean puestas en marcha en 2018”. A su vez, la ASF indicó en la
auditoría financiera y de cumplimiento 16-6-90T9M-02-1800 1800-DE que “con el
decremento en la producción del etano proyectada a 2035 […] se confirma que
PGPB no cuenta con elementos que le permitan asegurar la producción de etano requerida
por la vigencia del contrato”.
Ejemplo de
las deficiencias de Pemex para producir y suministrar etileno y etano quedaron
asentados en las auditorías 2017-6-90T9J-15-0493-2018 493-DE,
2018-6-90T9G-19-0461-2019 461-DE y 2018-6-90T9J-19-0473-2019 473-DE.
En dichos
documentos, la ASF señala que en 2017 PETIL operó sus plantas de etileno al
48.2 por ciento de su capacidad de producción, lo que además de falta de abasto
y subutilización de infraestructura productiva, generó un deterioro de las
plantas productivas de 1 mil 854 millones 713 mil 500 pesos que incrementó el
costo de lo vendido y suministrado en 10.6 por ciento. También refiere que en
2018, Pemex aseguró que la falta de producción generaba el riesgo de “tener que
adquirir la planta del Complejo Etileno XXI […] en 2026, por incumplimiento en
el suministro del etano”.
Otra de las
circunstancias mencionadas por la ASF es que debido a la baja productividad
de las plantas de etano, la importación del producto derivado de gas fue
inevitable, incluso a precios excesivos. De acuerdo con la ASF, para el periodo
2018-2020, PETIL firmó un contrato de compraventa de etano con la empresa
norteamericana Vitol, a un precio de 6 mil 388.2 pesos por tonelada, cifra 42.7
por ciento superior al precio (2 mil 727.9 pesos por tonelada) que da PTRI por
el producto.
La falta
de suministro por parte de Pemex inclusive ha sido reconocida por Braskem-Idesa
que ha declarado que, “como ya se ha informado públicamente, en los últimos dos
años y en 2020, Pemex ha suministrado entre 73 y 75 por ciento de su volumen
contractual”.
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