Dolia
Estévez.
Los abogados
de Genaro García Luna cuestionaron la posible imparcialidad del panel que
aprobó un nuevo encausamiento con cargos más graves contra el ex Secretario de
Seguridad de Felipe Calderón Hinojosa y dos de sus presuntos cómplices, Ramón
Enrique Pequeño y Luis Cárdenas Palomino, el 30 de julio. La “inusual
circunstancia del encausamiento sustituto… pudo haber comprometido” el derecho
del inculpado “a un gran jurado seleccionado de entre una justa y diversa
representación de la comunidad”, planteó el abogado Cesar de Castro, ante la
Corte en el Distrito Este de Nueva York (moción 04/8/2020).
De Castro
sostiene que en vista de que el gran jurado en Brooklyn no pudo tener quórum por
los estragos de la pandemia del COVID-19, la corte trasladó a un panel en
Central Islip, la decisión de acusarlo. El bogado pidió al magistrado Brian
Cogan, a cargo del caso, acceso a una vasta y minuciosa lista de datos y
material utilizados en la selección del jurado y desechar la nueva acusación.
De Castro
parece sugerir que la aprobación de una nueva acusación pudo haber estado
prejuiciada debido a que la población en Central Islip es menos diversa que en
Brooklyn, condado con alto porcentaje de minorías étnicas.
Los fiscales
del gobierno pidieron a Cogan rechazar la moción toda vez que, argumentaron, el
alegato sobre las “circunstancias inusuales” por el COVID-19, es infundado ya
que el jurado en Central Islip se formó en octubre de 2019, mucho antes de que
estallara la pandemia. Además, sostienen, fue integrado por residentes de los
cinco condados en la circunscripción de la corte del Distrito Este de Nueva
York, que incluye a Brooklyn. No obstante, agregan, no objetan compartir con la
defensa un número limitado de datos sobre los miembros del panel (carta al juez
07/08/2020)
El
magistrado Cogan estuvo de acuerdo. Instruyó a los fiscales darle a la defensa
solamente el condado de residencia, el código postal, la raza y edad de los
miembros del panel, a más tardar el 24 de agosto (orden 09/08/2020).
Compuesto de
cinco a siete ciudadanos, la figura legal de gran jurado consiste en un panel
creado por una corte para considerar si existe una causa probable para creer
que la persona acusada ha cometido el delito señalado en la acusación y debe
afrontar un juicio. Por lo general, lo integran residentes del lugar donde se
desarrolla el juicio. Si bien Central Islip es parte de Nueva York, no es donde
García Luna está siendo juzgado. De Castro no respondió a mi pregunta de si
tiene motivos para creer que pudo haber prejuicio racista o de otro tipo en la
selección del panel.
García Luna,
Pequeño García y Cárdenas Palomino, fueron acusados de asociación delictiva en
una empresa criminal de largo plazo para traficar cocaína a cambio de sobornos
multimillonarios del Cartel de Sinaloa. En el nuevo encausamiento, los fiscales
también acusan a García Luna de proteger el trasiego de seis cargamentos por 50
mil kilos de cocaína, de haber instalado a “funcionarios corruptos” en posición
de poder en zonas bajo el control del Cartel de Sinaloa y de haber recibido
“personalmente” maletas con millones de dólares en sobornos.
Recluido en
el Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn desde diciembre, García Luna
niega todas las imputaciones. Se dice inocente. No ha querido pactar con los
fiscales para evitar un juicio en el que lleva las de perder. De Castro tampoco
respondió si su cliente cambió de posición a raíz de la nueva acusación que, en
parte, busca ejercer presión para forzarlo a aceptar su culpabilidad y cooperar
con los fiscales a cambio de una sentencia menor.
Conviene a
García Luna llegar a un acuerdo, la vía más usada en el sistema penal
estadounidense. El hombre fuerte del calderonismo está cometiendo el mismo
error que El Chapo Guzmán, su presunto patrón, de no declararse culpable. Tras
11 semanas y 56 comparecientes (14 “testigos cooperantes”), el exlíder del
Cartel de Sinaloa fue condenado a cadena perpetua por el mismo juez que hoy
tiene a García Luna.
De Castro ha
limitado su defensa a mociones fallidas para tratar de ganar la libertad
condicionada de García Luna bajo el pretexto del Covid19 y ahora a pedir
desechar la acusación. De Castro es el abogado de oficio que la corte asignó al
caso, luego de que García Luna no pudo pagar las millonarias cuotas de un
despacho privado porque el gobierno de México congeló sus cuentas.
La sugestión
sobre un posible prejuicio racista o de otra índole no es del todo inverosímil.
De acuerdo al código legal estadounidense todo insidiado tiene derecho a ser
juzgado por un jurado de sus pares (“jury of your peers”). El concepto se
originó en Inglaterra cuando se decidió que la nobleza debería ser juzgada por
sus pare no por el rey. En la actualidad, “jury of your peers” significa ser
enjuiciado por ciudadanos presuntamente iguales al acusado.
Sin embargo,
como García Luna no es ciudadano estadounidense, no habla inglés y sólo radicó
intermitentemente en Estados Unidos por un corto plazo, difícilmente puede ser
juzgado por sus semejantes. Su condición de extranjero complica la
imparcialidad del juicio, como sucedió con El Chapo, por el simple hecho de
realizarse en Estados Unidos.
De hecho, el
juez Cogan estableció la condición de extranjero de García Luna cuando rechazó
su petición de libertad condicionada bajo el argumento de que iba a huir porque
“no tiene lazos comunitarios” en Estados Unidos, los miembros de su familia son
todos ciudadanos mexicanos y vivió toda su vida en México. Si a eso sumamos el
prejuicio que existe contra los mexicanos y la fama de corrupción que tiene la
clase política y los policías mexicanos en Estados Unidos, es prácticamente
imposible que el juicio de García Luna pueda ser absolutamente imparcial.
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