Miguel Ángel Yunes
Linares se ha dedicado a gobernar Veracruz a través de los escándalos de su
antecesor, Javier Duarte. Desde que llegó a la gubernatura no ha hecho otra
cosa que sacarle jugo a la corrupción heredada del gobierno anterior, mientras
que la entidad sigue sumida en la violencia, la inseguridad y la zozobra en
todos y cada uno de los 212 municipios.
Desde que asumió el cargo, Yunes Linares poco ha hecho para mejorar la crisis que vive la entidad.
Le interesa principalmente aparecer en los medios de comunicación de alcance
nacional dando entrevistas, conferencias o declaraciones basadas en una
estrategia para denostar a Duarte y todo su gobierno y, en el último caso,
cuando ya está agotado el tema, atacar a Andrés Manuel López Obrador para
permanecer en la cresta del tsunami que genera la estridencia declarativa.
Hasta ahora, el
expriista convertido en panista pero con ligas estrechas con la maestra Elba
Esther Gordillo, poco ha mostrado como gobernador de la entidad. Quizá sea
poco tiempo para ver una mejoría en Veracruz, que está sumido en problemas
severos de violencia, inseguridad, injusticia y violación a los derechos
humanos desde hace muchos años. Pero, por lo menos en el arranque de su
administración, Yunes no ha expuesto un plan efectivo para enfrentar esta
situación.
En el puerto de
Veracruz se ha descubierto una de las fosas clandestinas más grandes del país:
250 cadáveres exhumados de agosto a la fecha. Datos del Registro Nacional de
Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas indican que de 2010 a la fecha,
existen 722 denuncias de personas desaparecidas, la mayoría en la zona metropolitana
de los municipios de Veracruz, Boca del Río y Medellín de Bravo, cercanos a la
fosa de Colinas de Santa Fe.
A poco más de tres
meses de asumir la gubernatura, hay más de 100 homicidios de acuerdo con datos
del Secretariado Ejecutivo para el Sistema Nacional de Seguridad Pública. Sólo
el 3 de febrero se registraron 16 ejecuciones.
Ni el mayor de los escándalos de Duarte podrá tapar la grave
situación de violencia que sufren los veracruzanos.
La administración del
conflicto ya caducó como forma de querer gobernar para Yunes Linares. Lo que está de por medio en Veracruz son
aspectos importantes de gobernabilidad que no se resuelven con declaraciones y
acusaciones.
Pero lo que le
interesa al actual gobernador es preparar el camino para su familia, para sus
hijos Fernando Yunes Márquez; el alcalde de Boca del Río, el senador Miguel
Ángel Yunes Márquez y para Omar Yunes Márquez.
El clan de los Yunes,
incluido el priista Héctor Yunes Landa, se prepara con miras a la elección del
2018 y el mejor camino que ha encontrado hasta ahora es el usufructo del nombre
de Javier Duarte.
El “minigobierno” de Yunes Linares será un trampolín en la
búsqueda de la permanencia en Veracruz y, más tarde, no se descarta que busquen
lanzarse a la presidencia de la república pues uno de los aspectos que caracteriza al clan es la ambición por el
poder ya sea desde el PAN, el PRI, PANAL o el partido que más les convenga.
Sin embargo, el PRI y
el gobierno de Enrique Peña Nieto también están en la disputa por administrar
el caso de Javier Duarte y no se descarta que en el momento en que reditúe más
su detención, cuando las circunstancias lo requieran, para sacarle más raja
política, el exgobernador de Veracruz habrá de ser detenido y presentado como
un trofeo en la lucha contra la corrupción.
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