viernes, 31 de marzo de 2017

Estados Unidos no descarta a AMLO.

Dolia Estévez.

El mito de que el triunfo de Donald Trump es resultado del fantasma del populismo que recorre el mundo (no de la intervención de los servicios de espionaje rusos), refuerza la percepción de que 2018 será el año en que Andrés Manuel López Obrador coseche la esperada victoria. Al margen de las intenciones que pueda tener la Casa Blanca, en Washington no descartan que el líder de Morena llegue a la Presidencia.

“AMLO parece estar bien posicionado para ser el próximo Presidente de México. La retórica virulentamente antimexicana de la campaña de Trump, y las medidas que ha tomado como Presidente, han ayudado el mensaje nacionalista de AMLO y han elevado sus posibilidades”, me dijo Michael Schifter, presidente del Dialogo Interamericano, centro de reflexión política en esta capital.

Shannon O’Neill, especialista sobre México en el Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York, ve analogías entre el auge de “El Peje” y el fenómeno Trump. Explica: “AMLO y Trump tienen muchas cualidades similares—ambos son populistas en el sentido de insiders que se outo proyectan como outsiders, haciendo campaña contra el status quo. Ambos tienen poco interés en la complejidad de la política o los procesos institucionales”. La autora de “Dos Naciones Indivisibles” tiene dudas en cuanto a si el cambio de retórica de AMLO será también sustantivo.


Patricia Escamilla, consultara sobre seguridad nacional y hasta hace poco experta sobre México en la Universidad de Defensa Nacional (parte del Pentágono), considera que AMLO es la mejor opción para una mejor relación bilateral que vele por los intereses de los mexicanos. “El PAN y PRI ya demostraron que no lucharán por el cambio en cuanto a la corrupción, la impunidad y la situación socioeconómica de los mexicanos. AMLO tomaría una postura más firme y clara en defensa del verdadero interés nacional frente a Trump que el PRI, PAN y la que han tomado Peña y Videgaray. Tendría más ‘calzones’ para ponerse al ‘tú por tú’ con el bravucón de Trump que los otros que pretenden que lo que quiere EU le conviene a México”.

Pero think tanks partidarios de Trump apuestan a que no gane pues, dicen, llevaría a una confrontación con Washington. “No entiendo la lógica detrás de la idea de que necesitan a alguien que pueda antagonizar a Trump. ¿Por qué antagonizarlo? Trabajen con él. La administración de Peña Nieto claramente entiende esto, por eso quiere colaborar con el Presidente Trump. La gente no puede ver a AMLO como la respuesta o el tipo de cambio que México necesita a menos que deseen hacer retroceder la relación 30 años”, me dijo Ana Rosa Quintana, especialista sobre América Latina de la conservadora Fundación Heritage. No descarta que México pudiera estar listo a dar un giro populista en reacción a las impopulares políticas de Peña, “pero AMLO está muy, muy a la izquierda”.

A sabiendas de que Trump será factor clave en las elecciones de 2018, López Obrador ha trasladado su campaña a Estados Unidos, donde se presenta como el único político capaz de enfrentar al bully en la Casa Blanca. En Los Ángeles, San Francisco, Chicago, Nueva York, Washington y Laredo, se autoproclamó paladín de los inmigrantes y defensor de la soberanía nacional.

AMLO se esfuerza en tratar de convencer que ha cambiado, que ya no es un “peligro para México” o el “mesías tropical”. En Nuevo York, explicó que se abstuvo de pronunciarse sobre el proceso electoral estadounidense por respeto al pueblo estadounidense. En Los Ángeles, dijo que el muro y la demagogia no empatan con el “talento y la dignidad” del pueblo de Estados Unidos.
Su narrativa, sin embargo, proyecta un doble mensaje. Exhorta a respetar a Trump, pero al mismo tiempo alimenta el odio en su contra, comparándolo con Hitler y tildándolo de “neofascista”.

Interesados en conocer mejor al nuevo AMLO, el Instituto México del Woodrow Wilson Center y el Diálogo Interamericano lo invitaron recientemente a regresar a Washington (estuvo aquí hace dos semanas) a presentar su propuesta. Aún no hay fecha. En 2011, AMLO fue uno de los primeros candidatos en visitar la capital estadounidense, desde hace tiempo convertida en pasarela obligada de aspirantes presidenciales y políticos mexicanos.


En Estados Unidos, como en México, López Obrador es un personaje que polariza. La posibilidad de que gane agrada a quienes consideran que el PRI y el PAN fracasaron en transformar a México, pero desagrada a la derecha trumpista. Puede ser que esta vez “El Peje” tenga la astucia requerida para ganar el poder en 2018. La pregunta es si tendrá la inteligencia para ejercerlo.

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