La periodista Miroslava Breach Velducea recibió una amenaza
anónima después de que publicó un texto sobre las expulsiones por el crimen en
la Sierra Tarahumara, pero las autoridades no le prestaron la debida
importancia, denuncia el diario La Jornada en su editorial de este viernes, un
día después de que la corresponsal en Chihuahua fue asesinada.
“El homicida dejó una
cartulina en el lugar de los hechos diciendo que la habían ultimado por
‘lengüona’”, menciona el rotativo en el texto titulado “¡Ya Basta!”.
La Jornada sostiene
que el asesinato de Miroslava Breach muestra a un gremio periodístico cada vez
más desprotegido ante los criminales, pues la impunidad que rodea las
agresiones en su contra es un aliciente para que sus perpetradores sigan
cometiéndolas.
“La violencia que
sufren provoca que no se pueda informar de lo que verdaderamente está pasando
en este país. Prácticamente no hay entidad que escape a ella. Cada vez es más
peligroso decir la verdad”.
Añade que “desafortunadamente
el peligro que se cierne sobre los periodistas no es exclusivo de los
profesionales del ramo. Vivimos en un país en el que la inseguridad es la nota
de todos los días para la inmensa mayoría de los ciudadanos, sobre todo de
aquellos que no disponen de recursos para contratar seguridad privada o que no
disponen de escoltas facilitadas por la administración pública”.
Breach Velducea fue
colaboradora del diario por 20 años, tiempo en el que “sus notas y reportajes
documentaron fehacientemente la violación a los derechos humanos y la imparable
influencia del narcotráfico en la entidad”.
“Este jueves 23 de marzo, nuestra corresponsal en la capital
del estado de Chihuahua, Miroslava Breach Velducea, fue arteramente asesinada
por un hombre armado. El criminal le disparó ocho balas con una pistola calibre
9 mm, cuando la periodista salía de su casa”.
En los pasados
comicios locales, Miroslava informó sobre la imposición de ediles por parte del
crimen organizado en las listas del Partido Revolucionario Institucional (PRI)
y del Partido Acción Nacional (PAN), en municipios serranos y en corredores de
trasiego de drogas. “En agosto de 2016 desmenuzó la bestialidad con la que el
narco desterró a centenares de familias en la sierra de Chihuahua”.
Y continúa La Jornada: “El
asesinato de Breach Velduce se efectuó en el marco de dos hechos relevantes. La
violenta escalada criminal en Chihuahua, en la que fue asesinado el dirigente
rarámuri Isidro Baldenegro López, incansable defensor de los bosques y el
territorio de su pueblo. Y la incesante agresión en contra de los periodistas
en casi todo el país, que tiene como saldo trágico tres profesionales
asesinados en menos de un mes: Ricardo Monluí Cabrera en Veracruz, Cecilio
Pineda en Guerrero y Miroslava en Chihuahua”.
En el texto, la casa
editorial expone que la violencia en el estado de Chihuahua tiene tras de sí
una larga historia, recrudecida a partir de la absurda guerra contra el
narcotráfico de Felipe Calderón. “No en balde, Ciudad Juárez fue bautizada como
el epicentro del dolor. Termómetro de esta descomposición es un letrero
colocado en una librería de la capital: Si la letra con sangre entra, México
estará leyendo mucho”.
Explica que con la
llegada a la gubernatura de la entidad de Javier Corral, la disputa de los
cárteles por el territorio, las rutas y los mercados de la droga (ahora también
por el crystal) ha rebrotado. No es un asunto de percepción sino de hecho.
“La imagen del
gobernador jugando golf en Mazatlán mientras su estado se desangra, y de la
ausencia de policías federales cuidando las calles ante verdaderas batallas
(con vehículos artillados incluidos) entre bandas del crimen organizado, es una
pésima señal a la ciudadanía”, dice.
En su editorial, el diario expresa solidaridad con la
familia y “con un gremio golpeado sin piedad por las mafias del crimen
organizado. ¡Ya Basta! Queremos un país donde sus ciudadanos podamos vivir sin
la amenaza de ser víctimas de la delincuencia, y en el que la prensa pueda
informar con veracidad sobre lo que sucede.
“Demandamos una
investigación conforme a la ley, rápida, exhaustiva y certera. Queremos que se
encuentre a los asesinos y no que se inventen chivos expiatorios. Exigimos
verdad y justicia ¡Ya!”
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