En un contexto de un lento crecimiento económico –de no más de 2 por
ciento– y baja movilidad social, especialistas en el tema de pobreza
cuestionaron los regímenes especiales que permiten que los mexicanos más ricos,
como Carlos Slim (América Móvil), Germán Larrea (Grupo México) o Alberto
Baillères (Palacio de Hierro), paguen una tasa de impuesto sobre la renta de
ente 1 y 13 por ciento en lugar de 30 por ciento, como las pequeñas y medianas
empresas, lo cual permitiría una reducción en la desigualdad.
Académicos consultados
coincidieron en que esto sucede porque a
raíz del neoliberalismo, el poder económico y político de los empresarios, que
trabajan “en alianzas” mediante los consejos de administración de compañías, es
mayor que el “sumiso” Gobierno debido a “un pacto de impunidad” entre políticos
y empresarios, y por un intercambio de favores entre ambos.
“En la cúspide del neoliberalismo el gran capital y empresas obtuvieron
poder político con el económico y lograron tener un conjunto de gobiernos a
modo, sumisos, complacientes y poco reguladores”, aseguró el politólogo
Juan Luis Hernández Avendaño de la Universidad Iberoamericana.
“El SAT debería publicar a quienes se condonan los impuestos. El
Gobierno tiene consentidos fiscales y ahí están los resultados: una sociedad
desigual. Para que se mueva la estructura social mexicana, es fundamental
que los súper ricos de México no sólo paguen impuestos proporcionalmente a lo
que concentran de riqueza, sino mover las variables laboral, salarial y la
política”, agregó.
El investigador Miguel Santiago
Reyes Hernández aseguró que si los 4 mil
200 grupos económicos –grandes corporaciones y bancos con sellos familiares– no
fueran beneficiados por todos estos regímenes especiales, se recaudaría 1
billón de pesos adicional. “Lo cual no es poco” si se considera que por
impuesto sobre la renta se obtiene más de un billón 400 mil millones de pesos
anuales.
“Si se tuviera un gasto efectivo de ese billón de pesos adicional, eso
permitiría bajar 20 puntos el coeficiente de gini, un indicador de desigualdad
que va entre 0 y 1 que mientras más cercano al cero es más equitativo.
Actualmente es de 0.52 y estaría en 0.35, en niveles de Hungría o los países
escandinavos. Habría recursos para
seguridad social, educación, salud y obras de infraestructura”, afirmó el
académico del Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana.
La riqueza de estos grupos económicos, en “un país de monopolios”, ha
aumentado de manera exponencial en los últimos 25 años porque no sólo tienen
condonaciones de impuestos, sino “facilidades y favores del gobierno” para su
crecimiento y desarrollo. Estas firmas concentran el 60 por ciento del PIB y
casi el 50 por ciento de las exportaciones, documentó Reyes Hernández.
Al empresario Carlos Slim Helú, ejemplificó, “le entregaron Teléfonos
Mexicanos sin deudas, le quitaron un impuesto específico de telefonía y la
protegieron durante muchos años de la competencia internacional”.
Los ingresos presupuestarios del
sector público durante 2016 se ubicaron en 4 billones 840 mil 903 millones de
pesos (14 por ciento del PIB), de los cuales 2 billones 715 mil 956 millones de
pesos fueron por impuestos, reportó la Secretaría de Hacienda. El 29 por ciento
fue por Impuesto Sobre la Renta, 16 por ciento por Impuesto al Valor Agregado y
8 por ciento por Impuesto Especial a Productos y Servicios.
Ante el Servicio de
Administración Tributaria (SAT) hay registrados 58 millones 076 mil 266
contribuyentes, tanto personas físicas como morales, hasta enero de este año.
En el ejercicio fiscal de 2016, por pago de impuestos de grandes contribuyentes
se recaudó 1 billón 28 mil 122 millones de pesos.
Sin embargo, los beneficios del Gobierno hacia la cúspide empresarial se deben,
dijeron ambos académicos, al intercambio de favores entre empresarios y
políticos.
“Con el neoliberalismo, el
Gobierno no sólo ha perdido recursos, también capacidad de acción. En términos
políticos y económicos, ahora las
corporaciones son las que ponen o quitan gobernadores o legisladores. Hay
influencia directa sobre la política. Además es un Gobierno que depende de ellos porque muchos de esos grandes
empresarios han financiado campañas políticas”, destacó Miguel Reyes.
El politólogo Juan Luis Hernández
Avendaño expuso que la desigualdad es multifactorial y uno de ellos es la
condición de privilegios de las que gozan los súper ricos y las grandes
empresas que suelen eludir impuestos por lo que no son multimillonarios “solo
por un esfuerzo y habilidad empresarial”.
“A mediados de los 80 sólo había
una familia con más de mil millones de dólares, y 30 años después hay 17 así.
Eso quiere decir que las reglas fiscales, laborales, salariales y políticas son
las que han hecho que unos pocos se lleven una tajada importante del pastel en
detrimento de los muchos”, reiteró.
SinEmbargo documentó en septiembre pasado que dueños de grandes
empresas y otros personajes reconocidos en la arena política y empresarial
nacional recibieron el perdón del Gobierno federal para no pagar adeudos
fiscales en 2015.
En Estados Unidos, por el contrario, la directora de documentales
Abigail E. Disney, sobrina nieta de Walt Disney; el especulador financiero
George Soros; Steven Rockefeller, hijo del ex vicepresidente de Estados Unidos
Nelson Rockefeller, y más de 70 multimillonarios radicados en Nueva York
sugirieron ayer a los demócratas que ellos deberían pagar más impuestos. Con
eso se recaudarían 2 mil millones de dólares para financiar escuelas,
carreteras, puentes y programas de ayuda a los pobres y sin techo del estado.
Los miembros del 1 por ciento de
la población de Nueva York con mayores ingresos (más de 650 mil dólares) destacaron en una carta la necesidad de
“invertir para salir de la pobreza y mejorar el nivel económico de todos sus
conciudadanos”.
En el caso de México, aunque el
Producto Interno Bruto (1 billón 894 mil millones de dólares) se sitúa en el
segundo sitio de América Latina por debajo de Brasil, es el tercer país
latinoamericano con el salario mínimo más bajo (73.04 pesos antes del aumento
en enero a 80.04) y en los últimos 40 años el poder adquisitivo del salario
mínimo ha disminuido 71 por ciento, destacó Hugo Beteta, Director de la Sede
Subregional de la CEPAL en México.
Con ese salario mínimo, un
trabajador mexicano puede comprar solo una cuarta parte de la canasta básica
que compraba hace 35 años.
En contraste, el hombre más rico,
aunque bajó a nivel mundial, es Carlos Slim Helú al poseer una riqueza de 54
mil 500 millones de dólares mediante sus negocios en telecomunicaciones,
tiendas departamentales, construcción y energía.
Germán Larrea Velasco, cuyo
rostro ha sido publicado contadas veces, cuenta con 13 mil 800 millones de
dólares por sus negocios en minería, Cinemex y Ferromex. Grupo México fue
señalado a finales de 2014 por el derrame de tóxicos de una de sus mineras
sobre ríos de Sonora que afectaron la salud de los habitantes.
El tercer hombre más rico en
México es Alberto Bailléres Gónzalez, aficionado de la fiesta taurina, que
cuenta con 10 mil 800 millones de dólares a través de Peñoles (minería),
Palacio de Hierro y GNP. Fue el fundador del Instituto Tecnológico Autónomo de
México, del cual han egresado el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade,
responsable de la política fiscal del país; de Relaciones Exteriores, Luis
Videgaray Caso; y el gobernador de Banxico, Agustín Guillermo Carstens.
María Asunción Aramburuzabala
(Fondo Tresalia, 5 mil 800 millones); Eva Gonda de Rivera (viuda del presidente
de FEMSA, 5 mil 600 millones); Juan Francisco Beckmann Vidal (José Cuervo, 5
mil 200 millones); Jerónimo Arango (Cifra-Walmart, 4 mil 200 millones); Ricardo
Salinas Pliego (TV Azteca, Grupo Electra, Banco Azteca, 3 mil 600 millones);
Antonio del Valle Ruíz (Mexichem, BX+); y Emilio Azcárraga (Grupo Televisa, 2
mil 100 millones) son los otros multimillonarios dentro del top 10 de Forbes.
Héctor Rubio, del Frente Nacional Contra la Pobreza, dijo ayer durante
una conferencia que la pobreza no solo afecta a los pobres, porque debilita la
democracia al “generar un terreno propicio para el clientelismo, la corrupción
y la impunidad”; debilita la
economía al condicionar el mercado interno; mina nuestra estabilidad como país
al excluir a millones de personas y regiones del desarrollo; y las grandes
desigualdades han sido “el caldo de cultivo propicio” para el crimen, la
violencia y la violación sistemática de los derechos humanos.
“El divorcio entre política económica y política social ha hecho
imposible superar la pobreza y la desigualdad”, dijo Rubio, por lo que
llamó a erradicar los privilegios y la corrupción.
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