Se llama Antonio Martínez, “El
Toñín”. Hasta hace unos años era un humilde campesino.
Ahora, sin
embargo, “es millonario” y se dedica a
controlar el negocio de la extracción y venta de combustible robado en la zona
del Triángulo Rojo en Puebla, que se pelea con “Los Bukanas”.
Esto dicen
los mismos pobladores de Palmarito Tochapan. La mayoría ha oído hablar de él y algunos aseguran que lo conocen
personalmente. Calculan que tiene más de 50 años. Lo identifican como “moreno y
de cabello quebrado”.
En el
municipio de Quecholac, los pobladores
dicen que Antonio Martínez es amigo personal del Alcalde Néstor Camarillo
Medina y su papá, Néstor Isidro.
Además,
dicen que tiene un nuevo sueño: ser Alcalde.
Camarillo Medina es Alcalde de
Quecholac por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Fue Secretario de la Organización
del Frente Juvenil Revolucionario. Fue Diputado local suplente a la edad de 21
años; después fue Delegado Estatal del DIF en Quecholac.
Es Delegado
Político del partido y fue Presidente del Comité Municipal del PRI en
Quecholac.
Luego del
enfrentamiento con el Ejército la noche del 3 de mayo, aseguran que no es bien aceptado por el pueblo. Que ninguno, dicen,
tiene relación con él. Que lo único que quieren “es que los militares dejen la
zona y les permitan seguir trabajando en paz”.
Enrique Peña
Nieto condenó hoy el “cobarde” ataque a
militares en Palmarito, que dejó 6 militares muertos, y advirtió que se
aplicará “todo el peso de la ley” a los responsables. Aseguró que los
ordeñadores de ductos de Pemex “engañan” y “usan” a las personas para poder
mantener ese negocio ilícito y alertó que quienes los apoyan “exponen a sus
familias”.
Los
analistas coinciden en que pobladores
han sido envueltos por la codicia del dinero fácil del robo de combustibles.
Que podría haber involucrados trabajadores de Pemex y, por supuesto, políticos
de la zona.
En Palmar de
Bravo y Quecholac, en la misma región, los
pobladores hablan de Antonio Martínez, “El Toñín”. Lo apodan “El amigo del
Pueblo”, porque “es dadivoso con la gente”.
Calculan que hace cuatro o cinco años, “El Toñin” se
dedicaba a la siembra y comercialización de la zanahoria, que era un campesino
humilde que vivía al día.
Ahora dicen que es “multimillonario”.
Muchos pobladores lo buscan para que se padrino de sus hijos y ayude en las
fiestas patronales. Incluso cuentan que un día llevó a la Banda Cuisillos a
Quecholac.
Para evitar ser atrapado por las autoridades
tiene viviendas en Puebla, Tehuacán y Tecamachalco. Eso se dice entre la
población. Se dedica de lleno al robo y comercialización de combustible robado,
contrabando de drogas y trata de personas.
Fuentes
oficiales dijeron que el segundo al
mando es su hermano, Marcelino Martínez, quien solo se enfoca en el robo de
hidrocarburo.
El Fiscal
General, Víctor Carrancá solo dijo que
hay un grupo contrario a “Los Bukanas” que pelea por la plaza. No confirmó el
nombre de su líder, por lo que se presume que se trata del mismo Antonio
Martínez.
José Daniel, de 17 años y Alejandra,
de 43, son dos de los seis pobladores que murieron en el enfrentamiento entre
el Ejército Mexicano y supuestos huachicoleros de Palmarito Tochapan, la junta auxiliar de Quecholac.
Vecinos de
la comunidad de San Bartolomé Coscomaya aseguraron
que “el Ejército mexicano solamente llegó para crear conflicto y que ahí nadie
se dedica al robo de hidrocarburo”.
Los habitantes del poblado
perteneciente a Quecholac negaron que se encontraran protegiendo a
huachicoleros; que
estaban en una tienda cuando se escucharon los primeros disparos en la refriega
del 3 de mayo.
Periódico
Central pudo entrar a Palmarito Tochapan después de que se abrió el bloqueo de
la autopista Puebla-Orizaba. Al ingresar
se puede sentir el enojo de una comunidad y la tensión por el riesgo de otro
enfrentamiento contra el Ejército Mexicano. A decir de vecinos de Palmarito
Tochapan, los elementos castrenses y los agentes de la Policía Estatal ni
siquiera preguntaron.
“Solamente llegaron e hicieron de las
suyas”, dijo la
gente reunida en el parque de Palmarito en espera para el llamado de sus
vecinos para organizarse en caso de que se requiera nuevamente armarse de palos
y piedras para enfrentar a las fuerzas castrenses. Están alerta ante cualquier intruso, hablan poco, no dan nombres y no
permiten que nadie use sus celulares para tomar fotos o video; temen ser
perseguidos.
José Daniel,
uno de los seis pobladores asesinados tenía 17 años “y le tocaron cuatro tiros
de puro R15”, dicen sus vecinos.
“Su mamá está
bien mala”; cuentan que la noticia de la muerte de su hijo le cayó tan mal que
está en cama.
Doña
Alejandra, la única mujer asesinada en la segunda refriega del Ejército,
trabajaba en el campo y tenía 43 años.
Le
dispararon y pues ahí la dejaron, tirada en el piso, ahorita la están velando
en su casa ahí por San Bartolomé Coscomaya”, relataron a este medio los
vecinos.
Según los vecinos de Palmarito-Tochapan,
ahí no hay huachicoleros. Ellos son ciudadanos comunes y corrientes que
solamente quieren paz y que el Ejército Mexicano se vaya para que terminen los
conflictos.
“No joven, si todos fuéramos
huachicoleros qué pendejo vamos hacer aquí. Lo que queremos es paz. ¿Ellos qué
saben de Palmarito si nunca vienen? Solo vienen cuando les conviene, si no se
van así va a estar siempre”. Pero las estadísticas de Petróleos Mexicanos y la
información del gobierno de Puebla es diferente; Quecholac es uno de los
principales municipios en donde sus vecinos se dedican al robo y
comercialización del hidrocarburo en ductos de Pemex.
La
información de la Sedena y el gobierno de Puebla fue que recibieron una alerta
falsa sobre una toma clandestina en la comunidad y cuando el Ejército llegó a
atenderla, fueron emboscados por un grupo de delincuentes, quienes usaron una
barrera humana de mujeres y niños para evitar que fueran atacados.
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