El
precandidato presidencial de la alianza PAN-PRD-MC, Ricardo Anaya Cortés, avaló la información contenida en el reportaje
del semanario Proceso, publicado en su edición de esta semana, sobre la
fundación no lucrativa que él creó en Querétaro y que fue usada por dos
empresarios, uno de ellos integrante de la misma asociación civil, para hacer
un negocio de 7 millones de pesos.
“Yo no recibí absolutamente ningún
beneficio económico de las actividades de la Fundación”, subrayó Anaya en un comunicado
difundido por el Partido Acción Nacional (PAN), en el que acusa: “La guerra sucia no nos va a detener. El
PRI está desesperado y ya no sabe qué hacer para levantar la campaña en ruinas
de su precandidato”.
En su
comunicado, emitido por el PAN poco antes de las 15 horas de este domingo, Anaya reconoce que él creó, en mayo de
2009, la Fundación por más Humanismo junto con los panistas Antonio Rangel
Méndez, José Luis Báez Guerrero, Julio Sentíes Laborde, así como por el
empresario “simpatizante” Eduardo de la Guardia Herrera, exactamente como se
publicó en Proceso.
También
Anaya Cortés convalida la información
del semanario en el sentido de que la fundación por él presidida compró, en
2010, un terreno en el municipio de El Marqués, Querétaro, y que ahí se
construyó un edificio que se vendió, en 2016, dos años después de que él dejó
de presidir esa asociación civil sin fines de lucro, lo que también se publicó
en el semanario.
Lo que Anaya Cortés omite en su comunicado
dirigido “a la opinión pública” es que el terreno se compró con un millón 600
mil pesos que depositó en la cuenta de la fundación el empresario Abraham Jaik
Villarreal, quien al venderse el edificio en 7 millones de pesos más IVA, en
2016, no sólo recuperó esa cantidad, sino que la empresa de su propiedad, JV
Construcciones Civiles, recibió otros 4 millones 909 mil pesos.
Y de esta cantidad total, seis
millones 559 mil pesos, depositó en dos transferencias tres millones 350 mil
pesos a la empresa DG Diseño y Construcciones, propiedad de Eduardo de la
Guardia Herrera, vocal de la Fundación por más Humanismo y quien era, junto con
Anaya, apoderado legal de la cuenta bancaria de la asociación sin fines de
lucro.
El
comunicado de Anaya no aclara nada sobre lo publicado por Proceso en el sentido
de que, conforme a los estados de cuenta bancarios hasta 2017, la fundación no
se benefició en nada, porque inclusive, hasta marzo de ese año, desde la cuenta
de la asociación civil se emitieron varios cheques por un millón 7 mil pesos,
que fueron cobrados, en efectivo, por Eduardo de la Guardia, vocal de la
fundación.
En su
comunicado, Anaya Cortés habla de que se
separó de la fundación, en 2014, cuyo “único activo era el inmueble referido,
que aún se encontraba en proceso de construcción, y los pasivos eran las deudas
producto de los préstamos obtenidos para su edificación”, y en su lugar quedó
Báez Guerrero, quien tomó la de liquidar la fundación.
“(…) toda
vez que ya se había cumplido el objeto principal para el cual originalmente
había sido creada: que el PAN contara con una sede propia. Es por ello por lo
que se procedió a vender el único activo de la fundación (el inmueble
inconcluso), y se pagaron todos los pasivos (deudas derivadas de la compra del
terreno y la construcción)”.
Anaya también dice que Fundación por
más Humanismo AC no aparece en su declaración Tres de Tres, de 2015, debido a
que cuando la declaración fue presentada ya había transcurrido más de un año y
medio de su separación de la mencionada asociación civil.
Y añade: “Finalmente, es muy importante señalar que:
a. La Fundación por más Humanismo AC jamás recibió un solo centavo de recursos
públicos. b. La ‘Fundación por más Humanismo AC’ actuó siempre apegada a
derecho y sin fines de lucro. c. El terreno que compró la Fundación se adquirió
de un particular, que a su vez lo había comprado a un ejidatario, por lo que es
absolutamente falso que ese terreno haya sido expropiado a instancias del
gobierno panista (2003-2009), como se ha señalado. d. Yo no recibí
absolutamente ningún beneficio económico de las actividades de la Fundación”.
Ninguno de
los señalamientos contenidos en el párrafo anterior forma parte del reportaje
del semanario Proceso, en el que también se recoge su versión.
Anaya termina su comunicado con en el
que hace una imputación calumniosa: “La guerra sucia no nos va a detener. El
PRI está desesperado y ya no sabe qué hacer para levantar la campaña en ruinas
de su precandidato”.
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