El proceso
electoral marcó este jueves el arranque del último periodo ordinario de
sesiones en la Cámara de Diputados, con
el candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia”, Andrés Manuel López
Obrador, en el centro de los ataques por parte de los panistas.
El Partido de la Revolución
Democrática (PRD), que va en alianza con el blanquiazul, evitó cuestionar al
tabasqueño, y el Revolucionario Institucional (PRI) lanzó un tibio mensaje que
evidenció una bancada disminuida.
Marko
Cortés, coordinador del Partido Acción Nacional (PAN), responsabilizó al tricolor de todos los problemas en el país y luego
lanzó una arenga contra López Obrador, sin mencionar su nombre.
“Yo no
quiero que mi país, donde están mis hijos, sufra el destino que hoy tienen en
Venezuela. Yo no quiero que llegue a este país un dictador que antes de llegar
ya nos está diciendo quién quiere que sea su fiscal. Yo no quiero que en mi
país pase lo que ocurre en Venezuela, en donde la gente no tiene dinero en la
bolsa para comprar, pero tampoco hay nada en las tiendas qué vender. En donde
nacionalizaron hasta los medios de comunicación y ya no hay libertad de
expresión”.
Siguió: “Yo
no quiero que en mi país nacionalicen las empresas y tampoco haya trabajo. Por
eso lo digo: Yo no quiero a “ya saben quién”, porque ese le puede hacer mucho
daño a este país. ¡Nosotros queremos a México! Que no perdamos lo poco que
hemos logrado”.
Luego
convocó a buscar “un cambio inteligente, un cambio positivo que demuestre
resultados, como lo ha hecho el Frente Ciudadano por México desde el momento de
su conformación”.
Su compañero de alianza, el PRD, a
través de Jesús Zambrano, evitó un discurso belicoso y en tono conciliador hizo
un llamado a votar, en este último tramo, la ley para un gobierno de alianzas.
Ello, dijo,
“para dar cauce institucional a la pluralidad política reflejada en las
elecciones, la que seguramente seguirá en el mismo sentido, ya que quien gane
las elecciones no contará con mayoría absoluta en ninguna de las cámaras.
“Es lo más
probable (que no haya mayoría absoluta en el nuevo Congreso), y se hace
necesaria la regulación de los gobiernos de coalición para que contemos con
gobiernos que tengan una mayor solidez y den certidumbre en la reorientación
del rumbo del país”.
Zambrano,
quien desde 2012 empezó a marcar distancia con López Obrador y luego mantuvo
una crítica constante hacia el tabasqueño después de que renunció al PRD, evitó
atacarlo y fijó una posición más conciliadora, centrándose en el peligro de una
posible presentación y aprobación de la Ley General de Aguas, ya elaborada por
el PRI.
“Se requiere
inteligencia y sensatez para alejarnos de temas que sin duda generarán, si se
pretenden sacarlos adelante, tensiones políticas y conflictos sociales inmediatos,
como sería la privatización del agua o las reformas que atenten contra los
derechos de los trabajadores… Debemos defender el acceso al agua como un
derecho humano y rechazar iniciativas que establezcan concesiones privadas de
carácter perpetuo”, abundó.
El
perredista también se refirió al principal pendiente que tiene San Lázaro y que
tendrá un impacto directo en el presidente de la República saliente y el que
llegue: la designación del Auditor Superior de la Federación para los próximos
ocho años, que en diciembre pasado frenó el PAN.
“Debemos
nombrar al Auditor Superior de la Federación en las próximas semanas y expedir
la Ley General de Archivos. Sería terrible que nada de esto se hiciera en medio
de este proceso electoral, con este ambiente de tensión que se está ya
viviendo. Imaginémonos ¡sin fiscales y sin ASF!”, recalcó.
El último en
fijar su posición fue el PRI. La diputada por Tamaulipas Montserrat Arcos
también hizo mención al proceso electoral y dijo que quien gane debe ser “un
presidente de probada capacidad, sensible y conciliador, con la decisión firme
de incorporar a los mexicanos en la transformación, asegurando que todos sean
beneficiados, particularmente quienes más lo necesitan”.
De acuerdo
con Arcos, se requieren más resultados y mayores beneficios, pero será el
candidato priista, José Antonio Meade, quien lo logrará, aseguró. Para ello,
dijo, su partido buscará aprobar las iniciativas que ya propuso (entre ellas la
Ley Anticorrupción y que, desde la óptica de Morena, les plagió el PRI).
El
Revolucionario Institucional, sostuvo, trabajará en diversos temas, entre los
cuales “buscará que las elecciones sean más equitativas y menos costosas”.
Agregó:
“México merece un mejor destino y por ello es momento de acelerar su
transformación”.
El nuevo
coordinador de Movimiento Ciudadano (MC), Macedonio Tamez, vinculó el proceso
electoral con el último tramo del periodo ordinario en San Lázaro. Se debe
regular la figura de gobiernos de coalición, apuntó.
La coordinadora de Morena, Rocío
Nahle, aprovechó la tribuna para llamar a “establecer un orden político nuevo y
democrático, con honestidad, justicia y apego a la legalidad, que acabe con la
corrupción y la impunidad, que sea bien administrado y garantice la
gobernabilidad y la seguridad.”
Sostuvo que desde este momento en
Morena “lo que ya nos ocupa es la planeación para resolver la problemática
nacional, una vez que ganemos las elecciones. Llegaremos al poder para desde
ahí transformar y ser un gobierno progresista para servir a la gente.
Desde esa posición resolveremos lo
que por incapacidad o falta de voluntad los gobiernos pasados no pudieron o no
quisieron resolver”.
Prosiguió: “Rescataremos al Estado de quienes lo
utilizaron con fines particulares y partidistas. Lo haremos de manera pacífica,
legal y en forma democrática para convertir al gobierno en promotor del
desarrollo político, económico, social y cultural del país.
“Haremos de los ciudadanos los
protagonistas del cambio verdadero, en un gobierno que se conducirá con
principios éticos, honestos, austero y democrático que dará inicio este 2018
con Andrés Manuel López Obrador como presidente”, concluyó.
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